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Recordando lo fácil y lo difícil de la vida

30 Abr

Recordando lo fácil y lo difícil de la vida

Desde el primer día de la existencia de los seres, lo que debía ser fácil se va convirtiendo en difícil y no queda más remedio que ir por lo dificultoso, que al final de cuentas resultaba simple, pero que por lo menos dejaba satisfacción y no como lo fácil que ofrecía dificultad y quedaba en problema, porque además producía mucho dolor y no dejaba ninguna satisfacción y sólo se desarrollaba para cumplir una función.

 

Así pasaron los primeros años de existencia y lo fácil cada vez fue complicándose y haciéndose más difícil y menos satisfactorio, pero por lo menos cumplía su misión, su objetivo, los designios de la naturaleza. En cambio, lo difícil se fue haciendo más fácil, cada vez más placentero, lo que hacía peligrar lo fácil y por lo tanto se debía poner un freno. Incluso se llegó a pensar que lo fácil se convertía en difícil, porque era un castigo del Altísimo, por haber adelantado su inicio y se tuvo que recurrir a ayuda psicológica, lo que al mismo tiempo ayudó a la práctica de lo difícil.

 

Y pasaron los años y llegaron a los diez, siendo lo más fácil cada vez más complicado y lo difícil cada vez más accesible. Así pasaron los diez, los veinte y los treinta, y en lugar de mejorar, se fue complicando lo fácil; haciéndose cada vez más esporádico y lo difícil se hizo más sencillo y frecuente. Nada cambió porque hubo otros objetivos, hubo otras cosas en que pensar y en qué preocuparse y lo fácil fue perdiendo interés y solo se empleaba para cumplir una obligación.

 

Siguieron los años y lo fácil se fue haciendo monótono, complicado, pero por lo monótono se hizo más llevadero y lo difícil ya no incremento su dificultad y se fue haciendo más frecuente y menos peligroso, además dejaba más satisfacciones, que opacaban cada vez más lo fácil y realzaban lo difícil.

 

Y como es ley de la vida que los años pasen, se llegó al tiempo en que lo fácil ya no es necesario hacerlo, porque inclusive esa monotonía es aburrida y no produce ninguna satisfacción y al contrario molesta, incomoda. Lo difícil también fue perdiendo la intensidad de los primeros años y también se fue complicando, porque ya se presentaban otras dificultades adicionales.

 

Por fin, al llegar al medio siglo, ya lo fácil no fue necesario, porque con el paso de los años lo fácil se había convertido en innecesario, en descartable y podía ser llevadero, porque al mismo tiempo ya no se lo requería y se había llegado a la monotonía del olvido y la resignación.

 

Por ese mismo tiempo lo difícil también había decaído en su intensidad, aunque todavía podía realizarse en forma esporádica, pero cada día era de menor urgencia, lo cual dejaba un sabor amargo, porque era un anuncio de que la luz de la velita ya estaba decayendo, camino a la extinción.

 

Ya solo quedan los recuerdos de lo fácil que pudo haber sido excelente ejemplo de vida y que, por las circunstancias, solo se convirtió en una monótona obligación, que en muchos momentos se demostraba como una incómoda situación, mientras que lo difícil se fue extinguiendo para quedar en un simple recuerdo, pero recuerdo con mucho contenido.

 

Ambos hechos de la vida, lo fácil y lo difícil se materializaron en recuerdos, recuerdos que al final de los tiempos serán el cobijo para los últimos días de la existencia de los seres.

 

Miguel Aramayo

SCZ.30-04-2015