Viajando por el mundo
Era un hombre chiquito, tan chiquito que no se puede describir, ni su aspecto físico, ni su tamaño. Cuando se dice chiquito, no quiere decir que mida menos de medio metro, la expresión de chiquito, más bien, está en relación con la estatura que le quiera asignar quien lo tenga al frente, porque puede haber hombres más chicos que él y que por lo tanto esos hombres más chicos que él, (el hombre chiquito), nunca lo mirarán como “un chiquito”, porque para ellos no será así.
Ese hombre chiquito, se propuso darle la vuelta al mundo e ir relatando todo lo que viera en su paso por diferentes lugares. Su intención era trazar un rumbo y seguirlo hasta el final, pero no le interesaban ciudades, países o pueblos, le daba lo mismo viajar por aire, mar o tierra; cuando se dice aire, no necesariamente se piensa en aviones, o globos aerostáticos, helicópteros o cualquier otro transporte aéreo, como podría ser un zepelín, o un simple cometa (volantín). Cuando se dice por mar, no necesariamente es un bote, un cayac, un submarino o un trasatlántico, puede ser cualquier tipo de transporte que esté en contacto con el agua, incluso en un barquito de papel o una tabla de hacer surf. Y al decir por tierra no significa que transitará en un tren de alta o baja velocidad, un auto de fórmula uno o un sulqui, puede ser en auto, en bicicleta, un camión o cualquier medio de transporte que se movilice por la tierra, incluso pensando en burro, mula, caballo, elefante, o cualquier animal capaz de caminar por cualquier parte como son los camellos, incluso en monopatín o simplemente caminando.
El hombre chiquito, se sentó en el banco de una placita, debajo de la sombre de un gran jorori y de brazos cruzados se puso a soñar, a soñar despierto, sobre como iniciaría su aventura, la aventura de darle la vuelta al mundo. Vio que un pequeño papel revoloteaba a su alrededor, como incitándolo a escribir su itinerario, era un papel que alguna vez sirvió de envoltura a algún producto, quizá una golosina, porque estaba algo serebó. Agarró el papelito y con su bolígrafo escribió el nombre del pueblo desde donde partiría con rumbo norte a cero grados. El pueblo desde donde partiría se llama “Buena Vista”, ubicado geográficamente a los 17º28´ Latitud Sur y 63º40´ longitud oeste. a una distancia de 105 km de la ciudad capital, Santa Cruz de la Sierra. Dibujó el globo terráqueo y trazó una line como si se tratara de liar una lana en un ovillo, pero después dibujo un planisferio y completó dos trazos, uno de norte a sur por todos los territorios y el otro de naciente a poniente en el mismo planisferio, lo cual casi resultó una línea recta horizontal. Casi sobre el mismo paralelo, en cambio la línea que correspondía a la otra dirección se veía algo sinuosa.
En el mismo papelito donde registro el punto de partida, registró la fecha y hora en la cual pensaba iniciar el viaje. A partir de ese momento iniciaría los preparativos, lo que necesitaba, que debería ser lo mínimo indispensable y lo máximo requerido, para no recargarse de cosas innecesarias, como el contar con un rosario, sabiendo que podía rezarlo utilizando los dedos de las manos; y al mismo tiempo no descuidar el contar con cosas útiles como un iPhone con el máximo de memoria y conexión a la nube, para poder ir registrando su itinerario a medida que avanzaba en la ruta trazada.
La mayoría de su trayecto sería imaginario y en el espacio sideral, por lo tanto, no era necesario cargar pesos, la mayor ayuda le brindaría su celular con carga extra de energía y conectado a Google, para no perder el rumbo y obtener información adecuada, además de una agenda o libreta de notas donde ir registrando lo más interesante, para después de concluido el viaje, compartirlo mediante la emisión de un libro.
El objeto de ese viaje sería el compartir con los amigos lo bello que es el mundo en sus diferentes facetas.
Miguel Aramayo
SCZ.19-06-2017
