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Un ovni

19 Ago

Un ovni

Como siempre, distraído mirando por la ventana de mi escritorio, esta vez vi algo extraño; primero pensé que era el sol que se reflejaba en algún vehículo que pasaba por el parque, era un circulo naranja, con el típico color naranja que tiene el fuego, con jaspes rojos y violetas. Pero a medida que me concentraba al ver ese destello, me di cuenta que no era lo que yo pensaba en un principio, no era el reflejo del sol. Era un disco que se mantenía en el espacio, se notaba una pequeña vibración, pero era algo imperceptible, salvo que estés tan concentrado, como me encontraba yo en ese momento.

 

Salí del escritorio y me aproxime a la palmera que está en mi jardín, con el objeto de buscar su sombra, pero al mismo tiempo la aproximación al objeto que se veía a muy corta distancia, en el parque entre dos árboles, el tarumá y el jorori, su diámetro era algo incierto, pero me animaría a decir que era un disco de aproximadamente unos seis metros de diámetro y con un espesor que no excedía de los tres metros, parecía una pelota de futbol americano. Su brillo era intenso, daba para encandilar, pero como mis lentes son foto cromáticos, aminoraron ese brillo y me dejaron apreciar.

 

Entré nuevamente a mi casa, pero esta vez para sacar la llave y poder abrir el candado de la rejita chica y poder salir a la calle, hice eso y sentí como una atracción hacia el objeto que se mantenía suspendido en el parque. No había ni un alma, era algo más de la una y por lo tanto la gente estaba almorzando o durmiendo siesta, en mi casa yo estaba solo, como estoy casi todos los sábados del año, estaba haciendo hora en espera de mis nietos para salir a almorzar.

 

Caminé en dirección del parque, crucé la calzada, por la parte más ancha, donde se unen cuatro o cinco calles, el objeto había descendido en la grama y se observaba algo similar a una escalera, o quizá una rampla que facilitaba el descenso de personas de la nava hacia el pasto. Me quedé quieto y boquiabierto, un personaje de baja estatura y cuerpo delgado, de brazos más largos que lo normal y con una escafandra que no permitía percibir su rostro, descendió. En la mano llevaba algo similar a un maletín de mano, que aparentaba ser de cuero, café oscuro.

 

Cuando estuvo pisando la grama, camino en mi dirección y yo hice lo mismo, como queriendo encontrarme con ese personaje, no tuve ningún temor, me pareció algo muy natural ese mi proceder y el actuar del individuo que se aproximaba.

 

Cuando estuvimos a corta distancia, tan corta que si ambos estirábamos nuestros brazos podríamos darnos la mano, y eso fue lo que hicimos en forma automática, yo lo miré distinguiendo simplemente un reflejo en el vidrio visor de su escafandra, no supe si el hacía lo mismo, pero por el brillo imperante en el ambiente, mis lentes estaban totalmente oscuros, quizá con un filtro de más del setenta por ciento.

 

Nos dimos la mano, pero de una forma anodina y a continuación me entregó el maletín, entornó su cuerpo y retornó a su nave. Yo me quedé petrificado, no entendía en absoluto que es lo que sucedía. Cuando el ser extraño ingreso en su capsula, se levantó la escotilla, hasta cerrar la nave y como un suspiro se elevó a tal velocidad, que no me dio tiempo de ver nada, era como si una aparición hubiera desaparecido, se hubiera esfumado, al extremo que me dejó la sensación de que nunca sucedió nada, a no ser por el maletín que permanecía en mis manos.

 

Retorne a la casa, cerré la rejita y pegué el candado, al entrar a mi casa dejé el maletín sobre uno de los sillones de mi escritorio y me dirigí a la cocina para servirme un vaso de agua, retorné al escritorio y antes me miré en el espejo de entrada, mis lentes ya no estaban oscuros, mi rostro no denotaba nada extraño, pero me fije que mi cabello tenía un brillo azulado, podría ser porque esa mañana use champú y crema, o que en algo influyó el brillo de la nave con la que tuve contacto.

 

Abrí el maletín y dentro de él había un computador muy delgadito y dos libros que parecían ser manuales de operación o de instrucciones, el computador era ultra delgado y no tenía nada particular a la vista, salvo que el material con el que estaba construido era muy liviano, mucho más liviano que si fuera de fibra de carbono. Hojeé los libros y estaban en español, uno era con instrucciones técnicas y el otro era un cuento con algunas laminas a colores.

 

Amigos, después les contaré de que se trata el obsequio que recibí de extraterrestre, o por lo menos extraño personaje y de la nave que podría ser catalogada como un objeto no identificado.

 

Miguel Aramayo

SCZ.19-08-2017