Odio, desprecio, amor, interés
Es inaudito que esos sentimientos aparentemente opuestos entre si, políticamente hablando sean compatibles y signifiquen lo mismo, no sólo eso sino que se encuentran como una practica común, mucho más entre los políticos que tienen como forma de vida la inconducta, la mentira, la falta total de ética, la escasez absoluta de moral, pero no sólo los políticos bolivianos, los políticos sudamericanos, latinoamericanos y hasta de todo el mundo. Esto lo vemos a diario, da lo mismo que sean los discursos de los nuestros, que ahora nos acobardan porque están en sus días de jolgorio (campañas proselitistas). De nuestros vecinos o de los que están un poco más alejados.
En nuestro caso estamos viviendo la euforia del proselitismo y se nota que el ejecutivo en pleno trasladó sus oficinas a Santa Cruz, aparentemente les gusta el calor y les a nacido un amor tan grande por todo lo que es oriental, todo lo que es “camba”, que incluso los ministros que notoriamente hacen esfuerzos por estar aquí, no han dejado de usar saco. Todos los oficialistas se sienten como un su casa y dicen que esta tierra es lo mejor que tiene Bolivia, que su gente es la más simpática, más acogedora, que no tienen nada de separatistas, se sienten tan bien que da la impresión que fueran unos oligarcas MAS, que les gusta cenar en los Tajibos, que les gusta pasear por Equipetrol, que son amigos de todos los futbolistas y que para poder andar más tranquilos han “contratado” al dirigente de la barra brava del Club Oriente y para tener mejor protección también contrataron a los juveniles que les gusta patear collas, incluso se escuchó decir al segundo del gobierno algo como que se siente nacido en esta bella tierra y en un discurso dijo: “nuestra querida Santa Cruz”.
Escuché una canción que dice: “Odio por piedad yo te lo pido, porque el odio hiere menos que el olvido…” A los políticos del oficialismo les apareció todo ese amor por Santa Cruz, después de que han visto que el padrón biométrico ha crecido de ochocientos mil a un millo doscientos mil, después de constatar que las encuestan muestran que Evo Morales está perdiendo peso a pasos agigantados y que Manfred Reyes Villa en cada encuesta está con mayor porcentaje. Con todo eso que vieron su odio acérrimo se esfumó y se convirtió en amor, pero un amor profundo, al extremo que hasta ya no silban tanto al hablar, ya se ve que dicen “puej”, incluso con hay varios de ellos juntos parece que hubieran patos y no MAS políticos.
Lo cierto es que quien será el futuro presidente ya está cantado, será el Sr. Evo Morales, no sólo porque sacará la mayoría requerida, sino porque no queda otra alternativa para una convivencia pacifica. Porque de esa manera seguiremos como hemos transitado estos últimos cuatro años, incrementando odio y odio al oriente principalmente, no sólo por las diferencias étnicas, sino porque éste es un pueblo de cambas oligarcas, que están acobardados de tanta mentira, de tanto manoseo, de tanto manipuleo y como ellos han visto con la experiencia de su novelita caribeña que pueden alejarnos del acontecer nacional, están usando ese ardid en busca de conseguir una mayoría para su asamblea “plurinacional”, por lo tanto es preferible esconder el odio y mostrar amor. Después de todo una vez terminadas las elecciones su odio lo podrán soltar a raudales, porque al ganar se sentirán más poderosos, se sentirán con mayor capacidad de inventar más novelitas.
Ellos mismos se caerán solos, mejor dicho a solicitud de sus movimientos sociales, de sus seguidores. Ellos que tanto quieren al oriente, a los cambas, a los oligarcas, caerán haciendo “cimbron”, ayudados con su incremento de corrupción, con su marcada ineficiencia y falta total de capacidad, y sobre todo por el gran incremento de narcotráfico, inseguridad, delincuencia y para ese entonces con eminente participación de los carteles de México protegidos por la Farc. Serán ellos los que ahora nos gobiernan, los que se autodestruirán y en ese momento cuando estén caídos, se podrá retomar el rumbo correcto. Para componer todo en orden y reparar el daño que han hecho, tendrá que pasar el tiempo, por lo menos unos treinta años, mucho esfuerzo, dirigentes serios y comprometidos con la patria e instituciones fuertes que controlen y coadyuven a la salida del precipicio en el que nos encontramos y que en los próximos años de gobierno del MAS, todavía descenderemos a niveles inusitados.
Lo que nos depara el futuro no es nada halagüeño, es lo que han construido o mejor destruido en estos cuatro años que estamos a punto de concluir y que tendrá una continuidad incierta, por lo que se avecina, después de haber comprobado con lo pasado que no es nada bueno el futuro.
Luis Alviña.
