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Recordando un pasado de felicidad

19 Sep

Recordando un pasado de felicidad

Mientras transito por Santa Cruz, de ida a trabajar y retornando del trabajo me pongo a ver lo linda que es esta ciudad, lo linda que es su gente, lo lindos que son los recuerdos de los tiempos pasados. Al ver que en el mes de la primavera, el mes de septiembre, el mes de Santa Cruz, me doy cuenta que esto no es pura casualidad o un simple capricho de la naturaleza, es Dios que la adorna con flores de muchos colores y aromas. Se aprecia, sin hacer mucho esfuerzo, que Dios tiene una preferencia, preferencia marcada por esta tierra, porque Él también se aproxima a nosotros y hace que la naturaleza la engalane, para festejarla, ¡festejar Septiembre!

 

No sólo fue la “España Grandiosa”, la que apreció las tierras de Ñuflo de Chávez, Dios también quedó complacido, cuando esos españoles venidos de Paraguay en busca del dorado, encontraron cosas mucho más valiosas, mucho más valiosas que el oro, que el poder, que la gloria, ellos vieron que en éstas amplias llanuras, llanuras “donde plantaron el signo de la redención”. Se dieron cuenta que el amor, la música, la alegría, la familia, la amistad, son mucho más valiosos y quisieron vivir así y los dueños de esas tierras se acogieron a su forma de ser y aprendieron ha servirlos, sin ser serviles, ha apreciarlos sin ser adulones, sobre todo a compartir con ellos esas bastas llanuras y progresaron, gente que ha mostrado al mundo su altivez su poderío, sin dejar de ser humildes, muestran su orgullo, su grandiosidad.

 

Es notorio que Dios tiene una preferencia por Santa Cruz, eso lo puede notar cualquiera que observe la naturaleza, que vea la hermosura, la belleza, la pujanza de estas tierras y su gente. En poco tiempo el que no es de aquí, queda prendado con lo que le ofrece esta tierra, lo que le ofrece su gente, la propia y la aquerenciada con este edén y captará, que ese sentimiento es algo serebó (pegajoso), es algo que impregna, algo que trasunta cualquier sentimiento encontrado y deja rendido a los visitantes por lo que te ofrece Santa Cruz, sin mezquinar nada y con el único precio de retribución en cariño y dedicación, por eso que todos progresan en Santa Cruz.

 

Desde que los españoles llegaron de la “España Grandiosa”, vía Paraguay, “plantaron el signo de la redención”, bajo “el cielo más puro de América”, “surgió a su sombra un pueblo eminente, de límpida frente de leal corazón” y las aves que allí habitaban siguieron trinando en libertad hasta nuestros días y las “flores del mundo galano” siguen ofreciendo su “ambrosía perfumada” de libertad, libertad que se continua diciendo, pese a las adversidades, que en casi cinco siglos la siguen en su afán por destruirla, sin embargo sus hijos siguen insistiendo y “diciendo en efluvios de paz y de amor”: Siempre libres, cruceños, seamos  cual lo son nuestras aves y flores, y sepamos vencer los rigores del que intente a la Patria oprimir”.

 

Dios la adorna con bellezas y riquezas, y permite que su gente acompañe ese poderío. La gente que la pobló antes de la llegada de los españoles, fue gente indómita, que hasta ahora se siente feliz y agradecida a las gracias de Dios y de haber sido paridos en las tierras de Ñuflo de Chávez. Repito, es notorio que Dios tiene preferencia por “Su Santa Cruz”, pero también los hombres que la habitan saben que para que continúe este coloquio es necesario trabajar, para impedir que las fuerzas del mal, las fuerzas del centralismo, las fuerzas del odio, pretendan humillarla y subyugarla. De nosotros depende que sigamos siendo los preferidos de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 19-09-2009