El pueblo elegido por Dios
Muchas veces me pongo a pensar en los grandes sufrimientos por los que Dios hace pasar a los judíos, siendo este su pueblo, su pueblo elegido, con el que tiene un pacto. Como hubiera sido si ellos no hubieran sido los elegidos, elegidos y tuvieran un pacto. Es mucha la historia, son muchos los libros en los que se habla de todas la penurias, que han pasado en los más de cinco mil años de existencia. No es solo la Torah, la Biblia en el antiguo testamente y un sin fin de libros los que cuentas el devenir de este pueblo.
No tengo la capacidad intelectual como para profundizar en este tema, pero de lo que estoy enterado porque he tenido la vivencia es lo mucho que han sufrido en el siglo XX y muy especialmente por la maldad de un hombre, un hombre inhumano y un régimen político, el nazismo y sobre todo un mal hombre, Adolf Hitler, hombre perverso que se propuso exterminarlos, pero ellos por amor, por su gran amor a Dios, sus fuertes y arraigadas creencia, su humildad y la firme creencia del pacto, han sabido en cada ocasión sobreponerse a los infortunios.
Otra de las épocas en las que tuvieron grandes sufrimientos, fue en la época de la inquisición, cuando el cura Torquemada, haciendo similitud con su apellido, mando quemar a muchos de ellos, por el sólo hecho de pertenecer al pueblo elegido. Los reyes católicos también les dieron la espalda y los obligaron a salir de España, abandonar sus tierras, sus bienes, la judería. Y ellos nuevamente debieron emigrar y soportar muchas de las maldades ordenadas por la cristiandad de España y de mundo, olvidándose de que Maria (la madre de Jesús), Jesús (El Hijo de Dios) y sus primeros apóstoles, fueron judíos, lo mismo que Abrahan, Moisés, Isaías, Salomón, y muchos otros nobles y notables. Que la última cena era una fiesta judía, en la cual Judas aprovecho de vender a Jesús, por simples monedas. Que el catolicismo y todas las religiones cristianas, también nacieron al amparo de una sinagoga (El templo) y en Jerusalén.
El decreto real de los reyes católicos decía, más o menos: “Todos los judíos y judías de cualquier edad que vivan, residan o moren en nuestros mencionados reinos y dominios… no deberán regresar jamás ni residir en ellos o en alguna parte de los mismos, ya como residentes, viajeros o en cualquier otra forma, bajo pena de muerte… Y ordenamos y prohibimos que cualquier persona o personas de nuestro mencionado Reino se atreva públicamente o en secreto a recibir, dar cobijo, proteger o defender a ningún judío o judía… so pena de perder sus propiedades, vasallos, castillos y otras posesiones”.
Uno de los mandamientos que ordena DIOS en el libro de Deutoronimo en el interior de una menzuzah leyó un fragmento, dice: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que hoy te ordeno, estarán en tu corazón…”. Ese mandamiento es uno de los que mantienen vivo, fuerte y esperanzado al pueblo Judío. Eso es lo que me imagino sin ser de ellos.
Otra de las cosa que une mucho a los judíos y los acerca a Dios, al Dios que es de ellos y de todos nosotros, el Dios de toda la humanidad, es la música, la música del piyyutim, los salmos cantados de la sinagoga: el yatzer de la primer bendición antes del shema de la mañana; el zulat, que se canta después del shema; el kerovah, que acompaña las tres primeras bendiciones de la amidah; y después el inquietante selilah, cantado como acto de constricción en el Yom Kippur, el día de la Expiación.
“La vida es maravillosa, pero no cabe duda de que también es cruel”, es algo que he leído en una novela y que expresa la situación real por la que tienen que pasar los judíos. Esto es algo que muestra por lo que están sucediendo en el momento actual, momento que observo que todo el mundo los condena, sin profundizar y analizar, si tienen o no razón, u olvidándose de que tienen razón, por el simple hecho de una mejor forma de manejar la opinión publica por parte de los musulmanes.
Miguel Aramayo
SCZ. 18-01-2008
