De otro mundo 2
De otro mundo 2
Mi eterno vivir es soñar, para lo cual no necesito estar dormido, en despierto lo hago más y mejor. Mi espíritu se llena de personajes, lugares, circunstancias, escenas, percibo aromas, sabores, colores, todo esto en una gama increíble.
Con el relato del duendecillo seguido por el hombre circunspecto, relatado por los gitanos, les mostré que eso colmó de felicidad mi espíritu, pero quedó inconcluso, no con el afán de generar suspenso, simplemente porque es mi estilo de compartir mis vivencias.
El individuo que seguía al supuesto duende, no lo hacía por pura distracción o porque fuera un ser abstracto, ¡no!, lo seguía porque lo conocía y tenía la sospecha de que era poseedor de un secreto que lo tenía intrigado. Los gitanos también estaban en escena no simplemente como relatores, ellos también sospechaban del chiquito y estaban interesados en corroboras sus sospechas. Eso si se mantenían distantes de quien perseguía y hasta me animo a decir que esa persona no los podía ver y eran tan solo yo el que podía oír y ver a esa pareja.
Para que no les resulte extraño, yo conocía a los «zíngaros», mucho más a ella (Dika, que es su nombre -un diminutico de Magdalena en húngaro, que en hebreo significa torre) con la que tuve un primer encuentro en un tablado en Madrid. donde ella bailaba flamenco y compartí una noche maravillosa. Posteriormente estuvimos conviviendo en París, después de un encuentro en una placita del Barrio Latino (Quartier Latin). Ella sabía mucho de mí y yo algo de ella, por esa relación quedamos unidos con una amistada indescriptible. Es por lo que ella estaba con el «roma», al que pensé conocer, pero era otro diferente al que ella me había comentado.
La vida es así, da vueltas y algunas veces ni nos enteramos porque, pero hace que en tanta vuelta se enreden nuestros sentimientos y nuestras relaciones. Ella la «romi» se inmiscuyo en mis sueños, porque el tiempo que compartimos, llegamos a desarrollar tal grado de compenetración que podíamos tener comunicaciones telepáticas. Y en esta ocasión fue eso lo que sucedió, ella me acompaño observando a los personajes que iban uno detrás del otro, porque pensó que yo necesitaba su colaboración. Recuerdo que estando en Paris me dijo: —Una de las características que tenemos yo y los míos, es que somos totalmente descuidados en mantener nuestra historia, vivimos el presente y lo peor es que no pensamos ni en el pasado, porque no nos interesa y tampoco en el futuro, porque vamos viviendo el presente y el tiempo, no es más que lo que está por venir y, ¡dejamos suceder…! —Por eso, y algo más, he decidido separarme de mi etnia y conservar mis genes, pero procurando moldear el futuro y no dejar que llegue sin haberlo esperado, sobre todo sin haberlo construido. —no quise que te sintieras menos, si acepté tu ayuda es porque tengo muy buen concepto de vos y porque una de las características que tenemos los gitanos es que sabemos reconocer a la gente que tiene valor y valores y eso pienso de vos. Además, ya fui tuya y puedo asegurarte de que te guardo en un rinconcito de mi corazón.
Me recordé que estando con ella le dediqué unos versos que dicen:
—¡Yo también se querer…!,
Quererte como tu pretendes que te quieran,
yo te puedo amar, como si fuera gitano,
porque al ser tú gitana, no me queda más,
más que amarte como te amo.
De solo mirar tus ojos y procurar tus labios,
me siento subir al cielo
y que entre nubes esperes mi amor,
porque te quiero como te quiero,
por solo ser gitana y corresponder mis anhelos,
no encuentro palabras para describir tus encantos
y ver la recompensa de tus labios sonriendo,
sonriendo a mis palabras y mis locuras,
locuras de amor por ti, que me recompensas
con solo mirarme y decir, ¡yo también te amo…!
—Ella respondió: No quiero que te ilusiones en mí, no creo que sea la mujer que te corresponda, mereces mucho más y de mejor calidad de persona. —Es muy bonito lo que estamos viviendo, pero lo tenemos que tomar como un regalo que nos hace Dios, pero que solo es para halagar nuestro presente, por lo tanto, vivamos el momento con la intensidad que dictan nuestros instintos, pero viendo las cosas que ofrece la realidad y pensando que debemos construir el futuro y no pienso yo que te merezca. —Por favor piensa con la cabeza, aunque en este momento se entrometan nuestros corazones. Dejemos que sea Dios el que tome las decisiones de lo que nos conviene y como dice un refrán: «tanto hurgo el diablo a su hijo, hasta que le jodió un ojito».
Dejamos que el hombre circunspecto y el diminuto que aparentaba ser fantasma se pierdan en lontananza y nos quedamos mirando como si fuéramos verdad existente, pero en realidad no somos más que sueños, sueños que soñaba yo y una comunicación telepática con Dika que también habita en mi mente y mi corazón.
Miguel Aramayo
SCZ.11-04-2024
Saludos.

