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Qué bello que es Estambul

30 Jul

Qué bello que es Estambul

Qué bello que es Estambul

 

Quise viajar en tren de Paris a Ginebra, para pasear y distraerme, era un viaje que me demoraba un poco más de 8 horas contando solo el viaje. Sale de la estación Paris Gare de Lyon, para desembarcar en Ginebra. Llegué a la estación con 30 minutos de anticipación a la partida y como siempre me distraje con un libro. Donde me senté apareció un hombre que buscó charla, era una persona de la tercer edad y diría que camino a la cuarta. Subimos al tren faltando 5 minutos para la partida y nos sentamos juntos, no podía leer y me distrajo su conversación.

 

—A qué se dedica me preguntó el viejito.

—Le respondí con una mentira. —Soy escritor, pero no profesional, amateur.

—Qué casualidad yo también era escritor de cuentos para un canal de televisión, pero de eso hace muchos años, ahora hace más de 20 que soy jubilado, me dedico a visitar a mis hijos que están dispersos en Europa, tengo dos en Francia, tres en Suiza, uno en Italia y dos en América.

—Realmente una gran familia.

—Si, pero en cinco mujeres diferentes.

 

Nos quedamos callados y cuando quise volver a mi libro el me dijo: Le contaré algo de mi vida: Estuve viviendo en Estambul y regresé a esa parte del mundo después de mucho tiempo, para ser más exacto, yo escribí un cuentito contando un paseo a Marruecos, eso lo hice un 21 de agosto de 2011. En eso que escribía me refería a un bello paseo realizado hacia más de 30 años atrás de la fecha nombrada. Rememorando, eso significa que estaba hablando de más o menos en 1976, cuando yo tenía unos pocos años. Como pasó el tiempo y recién lo noto ahora que estamos en otro año, a muy poco de 80 años de un 29 de septiembre de 1944.

 

También tengo recuerdos de hechos sucedido en los primeros días de febrero de 1966 y el tiempo transcurrido desde esa fecha hasta abril de 1967, de ese tiempo tengo una frase gravada más que otras y no es «sawabona«, tampoco, «Shicoba«, Ambas son saludos que se usan en el sur de África, la primera: «yo te respeto, yo te valoro y eres importante para mí» y eso lo dice quien inicia el saludo y la segunda palabra corresponde a quien responde al saludo y significa: «entonces yo existo para ti«. Esos años son importantes, pero el 1976 está gravado a fuego en mi memoria y puedo decir que modificó mi forma de ser.

 

El tiempo trabajando en Estambul, la amistad con la mucha del bazar y el viaje a marruecos son hechos que me ayudaron a vivir hasta hoy, porque descubrí como distraer mi mente y eliminar recuerdos del pasado, además, con exceso de trabajo y joda, de manera que el presente sea agradable para mi y todo mi entorno. Ahora me doy cuenta de que el tiempo pasó y ya no puede haber vuelta atrás, además puede ser que esos recuerdos dentro de poco se conviertan en volutas de humo que salen de una pipa con el aroma de un buen tabaco inglés e imaginarme que alguien me salude diciendo sawabona y yo responda muy sinceramente Shicoba.

 

Imaginé unos días de feriado para mi mente y mi corazón, enseñándome que, soñando despierto uno puede brindarse la felicidad requerida por el espíritu, para seguir adelante sin alterar significativamente el cotidiano vivir y el entorno puede notar total normalidad, pero de vez en cuando el cerebro juega una mala pasada porque es difícil borrar los recuerdos y mucho más difícil borrar los malos. Un refrán dice: «La verdad duele solo una vez, la mentira cada vez que se recuerda» por lo tanto también se debe tener en cuenta otro dicho que expresa: «Es mejor una verdad dolorosa que una mentira», pero esto dicho a tiempo, no en forma extemporánea.

 

Por suerte llegamos a Ginebra y me despedí del viejito.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-07-2024

 

 

Saludos.