Y después de todo, ¿qué?Y después de todo, ¿qué?
Y después de todo, ¿qué?
Con este frio y la situación económica que vive el país, quedé pensando en la gente que no tiene que comer, ni cómo abrigarse. Deben ser situaciones muy tristes, pero teniendo todo lo que le falta a esa gente, si le falta amor, el vacío debe ser mayor. El amor es el alimento del alma y un alma sin alimentos se deteriora, quizá más rápido que el cuerpo y los resultados pueden ser peores.
Una de las cusas del estrés y la depresión es la falta de amor (estrés emocional o social). La ansiedad y depresión son causados en un 90% por el estrés laboral, emocional, económico o social, (según el Dr. Alberto López Díaz, jefe de psiquiatría comunitaria del Hospital Psiquiátrico «Fray Bernardino Álvarez»).
Siempre creí que «el hombre no piensa por qué sufre, sino ¡sufre porque piensa!» No estoy seguro si esa frase la ideé yo, o la escuché a otras personas, pero según los expertos, las circunstancias de pobreza están ligadas a la raza, el género, el lugar de nacimiento, y el nivel educativo y de educación de los padres. Lo que de alguna manera corrobora lo que expreso.
El futuro de un niño nacido de padres pobres en un entorno rural frente al de uno nacido de padres educados y en un entorno urbano. El nivel de formación de los padres y el ingreso de la familia condicionan fuertemente el futuro de los niños, haciendo que la falta de oportunidades no sea aleatoria, sino sistemática. Gran parte de ese futuro se forma mientras estamos en el vientre y en nuestros primeros cinco años.
De todo este palabrerío, que lo leí en alguna parte, surge lo que quiero expresar: Los pobres al tener una menor información y conocimientos son más simple en sus razonamientos y si le falta el alimento y el abrigo, no se desespera tanto como los intelectuales que al faltarles amor ya se quieren morir y adquieren enfermedades psicosomáticas que no se presentan en los pobres.
La gente con mayores conocimientos incluso puede expresar sus penas y desamores en palabras que se convierten en versos famosos, como el que a continuación transcribo, el Poema XX de Pablo Neruda:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
Miguel Aramayo
SCZ.17-05-2024
Saludos.

