Que interesante
Además de haber cursado 12 años de colegio, cinco de universidad y cinco de otros cursos y tener 40 años de experiencia, me doy cuenta que todo eso no vale, que hay políticos bien invernados, o bien vestidos, que pueden opinar sobre micro economía, macro economía, mercadotecnia, estadísticas, matemáticas, política, diplomacia, urbanidad, e incluso de astronomía, biología, botánica, química, y todas las ciencias, incluso las ocultas, como la quiromancia y la cartomancia, incluso de religión y derecho canónigo. Opinan con una seguridad, por no decir desfachatez, no les tiembla ni el pulso ni la voz, aunque tienen deficiencia en la conjugación de verbos y no saben que grave o esdrújula, o sobre esdrújula, son diferente que caos, escases, iliquidez y ni que decir de “default” (suspensión de pagos, que es diferente a suspensión de periodo o regla). Que cuando se dice “Bolsa”, ellos entienden por “saco” o “talego”, porque también los chipa la “chipa” y prefieren hablar de negocitos. Y si se te ocurre pronunciar, “pretérito” o “pluscuamperfecto”, piensan que los estás insultando y si hablas de un verbo irregular, hasta piensan que los estás discriminado.
Ellos tiene la razón, si no, se traen a un amigo de la OEA, que los certifica los avala y los alaba y les da ínfulas como para que rechacen toda ayuda del “imperio”, incluso le echan la culpa de todos nuestros males, incluso la sequia y las quemas indiscriminadas, porque el imperio tienen armas que pueden cambiar el curso de los acontecimientos, crear niñas y niños, hacer temblar la tierra, además de prestar herramientas para salvar mineros atrapados a más de 600 metros y con seguridad el mal de ojos es una arma de la CIA o la DEA.
Cuando escucho que hablan de industrializar nuestro hidrocarburos, nuestros minerales ferrosos, nuestro litio, o escucho que la escases de los alimentos, es producida por los industriales cruceños, que están vinculados con el imperio, como lo está la iglesia católica, especialmente los sacerdotes que tienen nombres o apellidos que suenan a italianos y por lo tanto son parientes del derechista Berlusconi o el derechista Nicola Sarkozy. Oigo alocuciones altisonantes y destempladas, incluso la amenaza de nacionalizar los bienes de los connacionales, porque ellos son los culpables de que no llueva y la producción sea menor, y que la COB los podría reemplazar con sus expertos ingenieros industriales y químicos.
Cuando veo que de un plumazo las acciones de los bolivianos que teníamos más de 21 años en octubre de 1997 (si no me equivoco), son “nacionalizadas” y pasan al poder del estado sin ninguna compensación para los beneficiarios. Cuando veo que niegan la deuda del estado con las AFP´s y que su administración pasará a poder del estado, junto con todo el capital aportado por todos los que trabajamos y permitimos que nos descuentes una parte de nuestro esfuerzo y que en la ley se habla de repartir esos fondos entre los que no tienen y que nunca aportaron ni aportaran. Se me estremece el cuerpo, se me revuelca la conciencia y veo que esos sabios que no saben que es una regla de tres simple y se animan a hablar de números imaginarios, de transferencia de neutrones, protones y neutrinos, de confundir el cátodo y el ánodo, con alocuciones obscenas.
Cuando escucho negar que tenemos un pujante y progresivo narcotráfico, que la hoja milenaria es buena para la salud, que incluso aclara los ojos y encrespa el cabello, que tienen más vitaminas que la leche y que puede alimentar mejor que la soja, que es simple alimento para chanchos, que el pan de trigo puede ser reemplazado por el masaco de yuca. Cuando los escucho en discursos donde reconstruyen la historia del Oriente y de Bolivia, que crean héroes y cambian fechas, tergiversan los hechos, me digo para mis adentros, para que estudiaron todos nuestros estudiosos, para que quemaron sus pestañas nuestros profesionales, para quedarse en el molde, para hacerse los salames, como dicen nuestros vecinos del sur.
¡Que interesante!, algo similar al tango “Cambalache” cantado y popularizado por “Tita Merello”. “… da lo mismo el que labura día y noche como un buey…”. “¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!… ¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador! ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao.” No nos queda más que observar hasta que Dios venga a nuestro rescate.
Miguel Aramayo
SCZ. 24-11-2010
