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Yo en Atenas

19 Ene

Yo en Atenas

Creí que estaba soñando y no era así, realmente estaba caminando por las calles de Atenas. Era, si no me equivoco abril del 595 a.C. Éramos un grupo: Tales, Pitágoras, Anaxímenes, Anaximandro y yo. Tales nos estaba contando de su viaje por Egipto y lo que aprendió de los sacerdotes de Menfis y que a nosotros, (los del grupo nombrado), nos estaba enseñando con el nombre de astrosofía. Estábamos de ida a tomar vino, comer aceitunas y compartir un poco de las experiencias de Tales, nuestro maestro, principalmente en su viaje por Egipto y sus conceptos sobre el universo, la tierra y el hombre.

Que interesante es tener amigos de esos, de esos con los que puedes compartir no sólo un agradable momento comiendo y tomando, sino también, con los que al escuchar te nutres de conocimientos. Realmente uno queda sorprendido con tanta sabiduría, además de tanta sencillez, en Tales,  como en los otros compañeros del grupo, en el que me mimetizo, porque no sobresalgo y lo que hago es escuchar, porque “a boca cerrada no entran moscas”. Como decía el propio Tales: «Muchas palabras no son signo de ánimo prudente«. A Tales se lo conocía con el apelativo de “Mileto”, porque nació en ese lugar, lo que ahora es Turquía, Después se quedó allá, dirigiendo una escuela de náutica y colaborando en la construcción de un canal para desviar las aguas de Halis.

Increíblemente, no dejó nada escrito y lo que se sabe de él en la actualidad es por los escritos de otros famosos filósofos (Herodoto, Jenófanes o Aristóteles), que lo nombraron como uno de los siete sabios de Grecia. Fue el primer filósofo griego que intentó dar una explicación física del Universo, que para él era un espacio racional, pese a su aparente desorden. Sin embargo, no buscó un Creador en dicha racionalidad, pues para él todo nacía del agua, la cual era el elemento básico del que estaban hechas todas las cosas, pues se constituye en vapor, que es aire, nubes y éter; la tierra flota en ella, en esa substancia.

La Tierra, para él, era un disco plano cubierto por la semiesfera celeste flotando en un océano infinito. Esta tesis sobre la existencia de un elemento del cual estaban formadas todas las sustancias cobró gran aceptación entre filósofos posteriores, a pesar de que no todos ellos aceptaron, que el agua fuera tal elemento. Lo importante de su tesis es la consideración de que todo ser proviene de un principio originario, sea el agua, sea cualquier otro. El hecho de buscarlo de una forma científica es lo que le hace ser considerado como el «padre de la filosofía».

En geometría, basado en los conocimientos adquiridos en Egipto, elaboró un conjunto de teoremas generales y de razonamientos deductivos a partir de estos. Todo ello fue recopilado posteriormente por Euclides en su obra Elementos, pero se debe a Tales el mérito de haber introducido en Grecia el interés por los estudios geométricos.

Aristóteles consideró a Tales como el primero en sugerir un único sustrato formativo de la materia; además, en su intención de explicar la naturaleza por medio de la simplificación de los fenómenos observables y la búsqueda de causas en el mismo entorno natural. Fue el iniciador de la indagación racional sobre el universo. Se le considera el primer filósofo y fue el fundador de la escuela jónica de filosofía, según el testimonio de Aristóteles. Fue el primero y más famoso de los siete sabios de Grecia (el sabio astrónomo). Fue además uno de los más grandes matemáticos de su época. Se acepta como su principal aporte el haber sostenido, ya en su época, lo que expresa un teorema que lleva su nombre, es decir: que un triángulo que tiene por lado el diámetro de la circunferencia, circunferencia que lo circunscribe, es un triángulo rectángulo.

Asimismo es muy conocida la leyenda acerca de un método de comparación de sombras que Tales habría utilizado para medir la altura de las pirámides egipcias, aplicándolo luego a otros fines prácticos de la navegación. Se supone además que Tales conocía ya muchas de las bases de la geometría, como el hecho de que cualquier diámetro de un circulo lo dividiría en partes idénticas, que un triángulo isósceles tiene por fuerza dos ángulos iguales en su base o las propiedades relacionales entre los ángulos que se forman al cortar dos paralelas por una línea recta perpendicular.

Laercio afirma que algunos, como el poeta Corillo, declararon que fue el primero en sostener la inmortalidad del alma, que, según nos refiere Aristóteles, es para Tales una fuerza motriz. También se destacó en el área de las finanzas, una vez que, habiendo predicho (gracias a sus conocimientos astronómicos) cómo sería la cosecha de aceitunas, compró durante el invierno todas las prensas de aceite de Mileto y Quios y las alquiló al llegar la época de la recolección, acumulando una gran fortuna y mostrando así que los filósofos pueden ser ricos si lo desean, pero que su ambición es bien distinta.

Quizás la anécdota más conocida de Tales es aquella que nos refiere Herodoto, cuando predijo a los jónicos, el año en que sucedería un eclipse solar (quizá llevada a cabo gracias al sistema babilónico). También se dice que fue el primero en dividir al año en estaciones y en 365 días.

Los primeros filósofos griegos veían en la tierra, el agua, el aire y el fuego los elementos fundamentales a partir de los cuales se generan todos los demás elementos del universo, es decir, el origen.

Mientras tomábamos vino, comíamos aceitunas y queso, nos dijo algunas sentencias y versos que son los que detallo a continuación y que expresan una gran sabiduría:

«Muchas palabras no son signo de ánimo prudente.»

«Busca una sola sabiduría.»

«Elige una sola cosa buena.»

«Quebrantará así la lengua de los charlatanes (mentirosos).»

«Lo más hermoso es el mundo, porque es obra de Dios.»

«Lo más grande es el espacio, porque lo encierra todo.»

«Lo más veloz es el entendimiento, porque corre por todo.»

«Lo más fuerte es la necesidad, porque domina todo.»

«Lo más sabio es el tiempo, porque aclara todo.»

«Conócete a ti mismo.»

Después de este montón de conceptos sabios e interesantes y de habernos terminado muchas aceitunas y quesos y haber vaciado unas cuantas jarras de vino, quedamos en que a fin de mes nos juntaríamos para comer un chivito al asador.

Miguel Aramayo

SCZ. 19-01-2012 Si no me equivoco día de una deidad aymara. (el equeco)