Las Canarias
En uno de mis tantos viajes decidimos ir a pasar unas dos semanas a las Islas Canarias, ese viaje me dejó dos recuerdos inolvidables, el primero fue el viaje de ida, volando en un avión chico, el viento y las nubes hicieron con nosotros lo que quisieron. Siendo un viaje relativamente corto, después de que abandonamos el aeropuerto de España, el vuelo se convirtió en un tormento, teníamos viento de cola y por más que volábamos a nivel de crucero, las turbulencias producidas por cúmulos nimbos, hizo que el mismo sea un verdadero tormento para mí. No supe cuánto tardamos, pero lo que si estoy seguro es que me recé un rosario completo, con los tres misterios que conozco, el Gozoso, el Glorioso, el Doloroso. Un montón de Ave Marías, Padre Nuestros y Glorias. Los misterios Luminosos, no se habían inventado cuando yo era chico y beato, por eso no los recé.
El otro recuerdo, fue la cantidad innumerable de playas, en un espacio de costa tan pequeño, comparando con la extensión que tienen las playas del Brasil. Todas las playas de Las Canarias con aguas de un color azulado y una transparencia asombrosa, algunas calmas, como si fueran lagos o lagunas y otras con mucho viento y fuerte oleaje, las arenas de diferentes colores y texturas, en algunas todavía se aprecia que son islas que se formaron por erupciones volcánicas y conservan muchas piedras, pedrones y peñascos, en su mayoría áridos o con muy poca vegetación, pero en algunas reemplazaron la naturaleza por la ciencia y crearon bellos parques y sembraron palmeras de diferentes tipos, pero nunca como las palmeras del Caribe.
En otro momento con mi amiga nos pusimos a conversar sobre ese viaje e hicimos un concurso, de recuerdos y yo dije: –Te iré diciendo los nombres de las playas y vos me respondes, con poquitas palabras, lo que te recuerdas de ellas.
–De acuerdo ¡comienza!
–Te largaré todos los nombres de las playas, uno detrás del otro y después te los repetiré cuando me lo pidas. –Ay van: Costa Calmas, Los pozos, Salinetas, Maspalomas, Las Mujeres, Las Canteras, Las Conchas, Las Teresitas, El Congrio, La Laja, Papagayo, Malenara, Güi Güi, Tufía, Puerto Carmen Playa Grande, Puerto Muelas, Anfidelmar, Taurito, La francesa, Playa Blanca, Las Burras, Ojo de Garza.
–Creíste que no podría recordar, son las playas que conocimos en nuestro viaje a Las Canarias. Algo que se ha convertido en recuerdo imborrable, es el recuerdo de algo bello, algo de lo que disfrutamos hace muchos años atrás, pero que todavía me parece que fue ayer. –Te iré dando las descripciones de cada uno de los nombres de las playas, que espetaste sin piedad y abusando de mi memoria. Si tus recuerdos son tan vívidos como los míos y me equivoco, vos me rectificas y si falta algo más vos lo completas, de esa manera yo también puedo comprobar que vos te recuerdas con la misma claridad lo que recuerdo yo:
–Costa Calmas, grande, larga y de un azul turquesa que con su luminosidad y transparencia podías ver los peses.
–Los pozos, con el mismo color bello de la anterior, pero su entorno, feo, árido y con muchas piedras y el aspecto de sucia.
–Salinetas, solitaria, encajonada entre bajos peñascos, con aspecto de solitaria o poco frecuentada.
–Maspalomas, más larga que las anteriores, muy bonita, me daba la impresión que tenía más sol que otras.
–Las Mujeres, muy cortita, tranquila, pero sin nada de vegetación.
–Las Conchas, una gran variedad de asistentes. En el horizonte mostraba unos peñascos, peñascos que daban la impresión de protegerla del mar profundo, del mar adentro.
–Las Teresitas, una de las que más me gustó, porque daba la impresión de que estabas resguardado por los peñascos que estaban a la espalda y por lo que tenían muchas palmeras.
–El Congrio, ésta me daba la impresión de estar totalmente encajonada, la encontraba ideal para nudistas.
–La Laja, más que mar, se parecía a un lago, pero tampoco a un gran lago, simplemente un lago, mejor que eso, a una laguna.
–Papagayo, creo que el nombre le venía muy bien, porque la tonalidad del agua era verde, un verde luminoso y sus aguas muy calmas.
–Malenara, muy bien cuidada, por el mismo hecho de estar dentro de la ciudad, debe ser una de las más frecuentadas, por esto mismo.
–Güi Güi, ésta también me daba la impresión que se adecuaba al nudismo, o al deporte de aventura, el viento muy fuerte y las olas muy altas y rodeadas de acantilados negros.
–Tufía, esa me dio la impresión de estar descuidada, como si estuviera abandonada, abandonada por algún extraño motivo.
–Puerto Carmen Playa Grande, ésta también me dio la impresión de ser oscura, de tener poca luz, trasmitía la sensación de tristeza. Una playa como para monjas.
–Puerto Muelas, daba la impresión de ser privada, muy bien cuidada pero poco frecuentada.
–Anfidelmar, ésta me dejó la sensación de no estar en España, de estar más bien en Miami,
–Taurito, ésta otra, tenía un aire de refinamiento, como para gente con más nivel económico, no para turistas comunes.
–La francesa, más piedras que arena, también especial para nudistas, por lo solitaria y misteriosa.
–Playa Blanca, el nombre le debieron poner, no por el color de su arena, sino por el color de las casas que están a sus alrededores.
–Las Burras, bien grande, con mucha gente y mucho movimiento, con el aspecto de atraer a los turistas,
–Ojo de Garza, ésta también con el aspecto de ser privada o extremadamente exclusiva, algo así como para artistas o políticos.
Me mantuve calladito durante su respuesta y le dije: –Sos un portento de memoria, te largué todo de golpe, un poco para tomarte el pelo y pensando que pedirías auxilio, pero veo que tu memoria es excepcional, respondiste, incluso con el mismo orden que yo te di. Además de ésas que nombré hubieron otras más que te nombraré, pero que ya no es necesario que las describas: –Amadores, Puerto Carmen – Playa Chica, El inglés, El Cotillo, La Américas, Cofete, Puerto Rico, Los Alcavaneras, Corralejo, Puerto de Mongan, El Confital.
Qué lindo es poder recordar tan bellos momentos, incluso se me vino a la mente la letra de una canción de Alejandro Soliz (el fallecido) que si no me olvidé dice así: “Gracias por haberte conocido, por haberme sonreído, por mirarme, por hablarme. Gracias, por haberte amado tanto, por tu risa y por tu llanto y por todas tus palabras de amor. Tengo que darte las gracias, por estar cerca de mí y por las miles de cosas que yo ciento junto a ti. Gracias por haberte conocido, porque nunca me has mentido, porque siempre me has querido. Amor, tengo que darte las gracias, por estar cerca de mí y por las miles de cosas, que yo siento junto a ti. Gracias por haberte conocido, porque nunca me has mentido, por quererme, por besarme, por hacerme tan feliz”.
–Vos y tus poesías y canciones, siempre me dejan sorprendida, ¿no sé cómo haces, para tenerlas tan a mano?, da la impresión que ya vienes preparado para eso.
–Es algo que llevo en mi y su búsqueda es rápida, dependiendo de las circunstancias y la prueba es este otro versito del mismo cantor: “Te amaré toda la vida, todos los años, los meses y los días, todas las horas y todos los instantes, mientras pueda latir mi corazón. Tendrás las flores de mi amor, en primavera. En el verano, ahuyentaré el calor, con mi pasión. En el otoño, cuando las hojas caigan, tendrá tu vida una nueva ilusión. Y en el invierno, tendrás el fuego de mi corazón. Te amaré toda la vida”.
Miguel Aramayo
SCZ. 2-01-2012
