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Viajar ¡que lindo es viajar!

8 Dic

Viajar ¡que lindo es viajar!

La suerte es que tengo tiempo, tengo salud, tengo plata (que es lo más importante para viajar) y tengo muchas ganas de viajar y como en mi país (lo que era Bolivia y ahora es ¿no sé qué pluri?) ya es muy difícil vivir sin tener que escuchar tanta mentira y tanto odio, me traslade a París y desde allá es de donde ahora me movilizo por el mundo.

Revisando en Internet ¿cuál es el pueblo más bello del mundo?, obtuve como respuesta que es “Hallstatt”  es un pueblo que corresponde a un cuento de Navidad, primero estuve en Salzburgo, que también es algo precioso, a más o menos una hora de viaje en carro y a una distancia de mas o menos 80 Km., de Salzburgo.

Salimos del hotel en dirección Hallstatt, pero con intención de ir parando por los pueblos Santk Gilgenk, Santk Wolfgang o lo que nos fuéramos encontrando.


Pues la zona de los lagos son de los paisajes más bonitos que puede uno ver… no me extraña que Sisí (la de la película de los grandes bailes de vals y romanticismo) se escapara por esos lugares para olvidar la corte de Viena…. yo con ganas me quedaba una semana por allí en plan relax….

Es súper relajante para la vista y el oído….. Además se lo tienen bien montado, por los alrededores de los lagos hay embarcaderos públicos donde puedes tumbarte con una toalla o hamaca y darte un chapuzón, otros si son particulares de casas… también tienen como símiles de playas… lo que choca es que las embarcaciones son veleros y barcos eléctricos… no vimos ninguno de motor (lo cual agradece el oído) a ciencia cierta no lo sé, pero parece como si lo tuvieran prohibido, para no alterar el paisaje….

Después de ver aguas transparentes de un verde azulón y montañas escarpadas hundiéndose en los lagos, llegamos a la entrada de Hallstatt…


Es un pequeño pueblo que su centro está cerrado desde las 12 a las 17 horas. al tránsito rodado, a no ser que vayas a aparcar (como en nuestro caso) a la pensión que tenemos reservada…. Así que vamos a buscar la caseta donde nos tienen que dar el ticket para levantar la barrera, pero no hay nadie…. Después de buscar y mirar, vemos una especie de guardia en la zona autocares, que lleva como un bolso pegado a la cintura, total le preguntamos y resulta que es el quien da los tickets, en vez de estar en la taquilla va revoloteando por los autocares aparcados….


Pensión Hallberg. www.pension-hallberg@aon.at

Es una Pensión con una tienda- museo, aquí hay afición por el buceo y tienen expuesto todo el material que han ido rescatando del fondo del lago, cosas que quedaron de la segunda guerra mundial, en concreto del ejército alemán…. Así que ya puedo decir que dormí en un ¡Museo!   La pensión está muy bien y céntrica, habitaciones cómodas y limpias, nos tocó la buhardilla, muy pintuda, pero era un 3er. piso sin ascensor…..montón de escalones, escalones que te dejan ¡sin morocos!


Hotel Seehotel Grüner Braum. www.gruenerbaum.cc

Aquí se alojaban unos amigos que hicimos en el viaje, es una pasada, muy bonito…y además está en la misma Mark platz, al ladito de la Iglesia….


Nos fuimos a comer al Café Derlb en la misma plaza del Hotel, tenían un buen menú y no nos lo pensamos mucho, porque era más nuestra hambre, que nuestra curiosidad.


Hallstatt está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Por ser ”La población más bonita a orillas de un lago”, al igual que su lago Hallstätter See, que muchos consideran el más bello del mundo.


Aunque Hallstatt sólo es superable en belleza por el mismo Hallstatt cuando está nevado… ¡es de postal…!


Su historia es milenaria pues se encuentra aquí la más antigua mina de sal del mundo con más de 3.000 años de antigüedad y la conducción de agua más antigua del mundo. Además de ser el lugar donde floreció y se expandió la Edad del Hierro. Todo ello hace que Hallstatt se remonte a una historia de 7.000 años, algo mucho más antiguo que la civilización aimara o quechua. Por la tarde fuimos a visitar el pueblo y paseamos por sus calles estrechas y algunas escaleras, entre casitas con techos negros y flores en sus balcones que parecen de cuento.


Llegamos a la iglesia católica y su cementerio montañés. Allí mismo está la Karner Beinhaus (casa de los huesos). Esto era tradición en la Europa central hasta el siglo XVIII, pero aún hay gente que sigue con la tradición. Consistía en que las tumbas eran arrendadas por poco tiempo 10 años (en el caso de Hallstatt) y pasado este periodo los familiares o volvían a arrendar, o la tumba se reutilizaba. Por lo que se exhumaba los restos y eran llevados a este osario. Desde el siglo XVIII se empezó a limpiar los cráneos y escribirles el nombre, la fecha de la muerte y dibujos varios… algo asi, como si fueran lápidas…hoy día se practica sólo si es un habitante de Hallstatt y lo deja por escrito en el testamento. El último cráneo fue colocado en el 2004.


De allí nos fuimos a alquilar una barca eléctrica pues nos hacía gracia conducirla y también porque desde el lago se aprecian unas vistas preciosas del pueblo y los alrededores, Ver la silueta de la ciudad con su torre elevada y al fondo un prado inmenso que termina en un bosque de pinos y al fondo las montañas. Después nos fuimos por la calle que va paralela al lago hasta donde están las barreras para acceder al centro del pueblo.


Hay casas que parece que tenga enredaderas por la fachada, pero no lo son, son árboles en concreto perales pues se veían las peras, que está totalmente planos a la fachada… no sé en que consiste su técnica, pero el caso es conseguir que las ramas queden planas a la pared, e ir dirigiéndolas para que no pasen por encima de las ventanas. En fin que en este pueblo todos son unos «masters» en jardinería y árboles, como en el resto del país.


De allí nos volvimos al centro del pueblo y allí encontramos un restaurante que tenía como un comedor de verano en una casita de madera en la calle, así que allí nos metimos, además estuvimos solos en la casita por lo que fue una maravilla, pues pudimos hacer sobremesa y retirarnos casi cuando cerraban. (Horario camba).


Café zum Mülbach, en el ticket no me sale la dirección, pero está al final de una calle que hace esquina con la Seestrase y la fuente donde bebió agua Sisí y José Antonio. Por cierto el agua buenísima y fresquísima… Bajamos a la Mark platz que estaba justo detrás… donde estuvimos disfrutando de esa tranquilidad y de la belleza que era ver la plaza de noche iluminada con luces suaves.


Se nota que cuidan mucho la armonía con el entorno, tanto de día como de noche y desde luego es un acierto el no permitir la entrada de coches no autorizados, pues además de que las calles son estrechas, romperían esa magia que tiene el pueblo.


Conclusiones: Nosotros fuimos con reserva, pero había habitaciones libres (zimmer free) en el centro. Y aunque nosotros sólo hicimos una noche, yo recomendaría hacer mínimo dos noches para disfrutar de su paz y tranquilidad y de sus atractivos naturales…pues es único en el mundo. Vale la pena visitarlo, aunque nos dejamos cosas por ver, el museo de Hallstatt y las minas de sal donde hay un lago subterráneo, el túnel de cristal y donde también puedes tirarte por una vagoneta o un tobogán.

Miguel Aramayo.

SCZ. 8-12-2011 Día de la Inmaculada concepción de María (La Mamita de Cotoca)

Extractado de http://www.losviajeros.com/Blogs.php?e=2484