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A mí madre

22 Jun

A mí madre

Acabo de recibir la noticia del fallecimiento de mi querida madre. En un primer momento mis ojos no derramaron ni una lágrima, pero sentí que mi corazón altero su monótono palpitar y una pena tremenda embargo mi alma. Después mí conciencia razonó y pude llorar con profundo sentimiento. Anuncié a todos mis amigos y allegados y antes de escribir esta nota, con lágrimas a raudales escuché un tango interpretado por la sinfónica de Moscú, qué titula Libertango. Tocado con sentimiento y bailado con destreza. Me imaginé en mi absurda forma de ver las cosas, que Dios recibió a mi madre en el cielo con ese tango, con esa orquesta y esa pareja de baile. 


Mi madre y yo nunca le tuvimos miedo a la muerte y hablamos de ella con naturalidad, pero ahora que me toca de tan cerca, me produce tristeza, porque se ha llevado lo que más quería, pero será por poco tiempo, en unos añitos más volveremos a estar juntos y seguro que mi madre me esperará, con la misma orquesta, el mismo tango, pero esta vez lo bailaremos los dos. 

Miguel Aramayo 

SCZ. 21-06-2016

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