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A.Mis pobres sentimientos

2 Ago

A.Mis pobres sentimientos

A.Mis pobres sentimientos

 

Me siento como si estuviera con las manos atadas, mi mente quisiera poder tener un tema para escribir, pero las musas me abandonaron, da la impresión de que huyeron de mí. Me puse a analizar el porqué de este hecho y no llego a captar qué pudo suceder.

 

Una de las causas podía será que estoy dedicando mucho tiempo a leer, esto sucede porque todas las novelas que seleccioné en estos últimos tres o cuatro meses son de una calidad que lograron fijar mi atención en esos libros y en algunos casos llegué a devorar un libro de más de 700 hojas y un máximo de dos días (un fin de semana), haciendo casi vida normal, sin desvelarme.

 

Otra de las causas, y quizá la más importante, es que el amigo que leía mis borradores y me recomendaba cambios de ortografía, gramática y redacción para eliminar mis errores y mejorar el contenido de mis escritos. Ese amigo partió a la eternidad y pienso que desde allí todavía sigue leyendo lo que produzco, lastima que no se pueda comunicar conmigo vía mail, es por esto por lo que disminuyó mi productividad, al no tener el incentivo que él me proporcionaba con sus recomendaciones.

 

Pareciera extraño lo que expreso en el párrafo precedente, pero creo que todos los que escriben lo hace con la finalidad que los lean, los critiquen o los alaben, pero el silencio de los que leen o la indiferencia de quienes reciben nuestros escritos o no los leen o no emiten una opinión sobre los mismos. Ese silencio o despreocupación afecta mucho, en mi caso me deja sin temas para escribir. Esto lo expreso no solo por los escritos sin importancia, los que escribo para mis amigos, lo mismo sucede con los artículos que escribo en términos profesionales, aunque en este caso tengo la seguridad de que una persona me lee y adecua mis escritos para publicarlo en las redes sociales y en una de ellas (Linkedin) se que me leen un promedio de 50 personas, pero como máximo una o dos me hacen llegar su comentarios. Esto es decepcionante y disminuye el incentivo para seguir escribiendo.

 

Por suerte como me gusta escribir, algunas veces me olvido de las opiniones de los demás y sigo escribiendo, como es en el caso actual, que me estoy quejando, pero es una queja tan solo para mí, porque ahora tengo la seguridad de que nadie opinara sobre este escrito.

 

Miguel Aramayo

SCZ.12-02-2025