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Algo que alcance a leer

31 Jul

Algo que alcance a leer

Algo que alcance a leer

 

Algo que constantemente repito y no estoy seguro de que sea de mi cosecha o alguien lo dijo por primera vez «El hombre sufre porque piensa, no piensa porque sufre» y yo lo copié.

 

Hoy leí tres pensamientos que me hicieron que analice más profundamente y en términos científicos lo que realmente es el amor. A continuación, transcribo lo que leí, para después compartir lo que pude investigar, aunque lo que transcribo es una mínima parte de lo que se puede encontrar analizando al hombre como ser material y como ser espiritual.

 

No me arrepiento de mi pasado, pero si del tiempo perdido con la gente equivocada. «Pablo Coelho».

 

Lo malo de ser una persona observadora es que a veces terminas entendiendo y notando cosas, que era mejor no saber. (Joaquín Salvador Lavado Tejón – «Quino». Su gran creación, Mafalda).

 

Habla bien. Habla vida a través de tus palabras. Expresa la vida de Cristo en lo que dices. Habla siempre desde la Fe, desde el amor y la verdad en la palabra viva. Que lo que hables sea bueno y útil, para bendecir a quienes te escuchan. Las palabras tienen el poder de impactar, transformar y edificar. Usándolas con precisión, habla con sabiduría, di aquello que hace bien, y calla cuando sea preciso. Tus palabras representan los pensamientos y lo que hay en tu corazón. En lo que dices expresarás o no la vía de Cristo que te habita. Represéntalo bien. (Facebook)

 

Ni el médico estudiando esqueletos, ni el etnólogo razas, ni el sociólogo tribus, ni el lingüista idiomas arcaicos, encontrarán al hombre concreto íntegro, vivo y actual o eterno. Los cultivadores de las ciencias especiales buscan al hombre donde el hombre no está, con instrumentos inapropiados para captar las sutilezas de lo humano. Por encima de la biología está el espíritu. Más allá del organismo está el hombre. A este saber del ser humano se llega por la vía del espíritu. Pero como el hombre es el punto de contacto entre la tierra y el cielo, el itinerario prosigue hasta arribar a Dios. «Una antropología -ha dicho con razón José Gaos- no puede ser acabada si no acaba en teología. No tanto no podemos empezar a hablar de Dios sino hablando primero de nosotros mismos, cuanto no podemos hablar de nosotros mismos sino hablando, por último, de Dios».

 

Sin el amor la vida no sería digna de ser vivida. Con el amor, se tiene la clara conciencia de un destino del hombre. Cuando el ser humano, por soberbia, aspira a cortar las amarras que lo religan al Ser necesario, cuando aspira a la propia independencia y cree posible constituirse en un ser autosuficiente, cae fuera de la comunidad amorosa y se pierde en la nada. El amor lleva a plenitud la indigencia. El amor es una actitud peculiar y permanente del espíritu, a la cual se le puede asignar -como lo ha hecho Joaquín Xirau- cuatro notas fundamentales: 1) El amor supone abundancia de la vida interior. 2) El sentido y el valor de las personas y de las cosas aparece a la conciencia amorosa en su radiación más alta. 3) Hay en el amor ilusión, transfiguración, «vita nova» o «renovata». 4) La plenitud del amor supone reciprocidad y, por tanto, en algún sentido, fusión. Un recóndito afán de entregarse, de expandirse, y de gozarse con esta expansión, caracteriza al amor. El amor ilumina en el ser amado perfecciones virtuales y latentes, y organiza en unidad jerárquica una pluralidad de valores. Todo -incluso los defectos- son puestos, por la videncia amorosa, al servicio de algo superior. Aunque en el amor un ser esté fuera de sí, íntimamente unido a otro, conserva su individualidad.  Porque la fusión amorosa no es disolución de personalidades. (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-09-2024 Cumpleaños de mi sobrino Tavi.