Ambrosía Perfumada
Acallaron las voces de las valerosas mujeres cruceñas, amedrentaron el orgullo de un millón de oligarcas cambas, espantaron la valentía de la juventud cruceñista, ahuyentaron las logias. Ya no se ve ni escucha a «Los Caballeros del Oriente», ni a los «Toborochis», los convirtió en “humildes señoritas” y “dóciles palmeritas”, que ahora gastan su plata, su tiempo y su esfuerzo, en organizar “combos de artefactos electrónicos” y ofrecer puntos para concursos, otorgar becas y propagandas desabridas.
Se propusieron destruir la economía de este pueblo “de límpida frente y leal corazón”, avasallar sus tierra, corretear a sus aborígenes y conquistar su territorio. Se burlaron de todos los bolivianos y del mundo entero, con una novelita de una trama escabrosa, no muy bien montada, que supieron utilizar muy bien las aves carroñeras, que se beneficiaron de grandes riquezas en base a los sobornos y la extorsión. Mataron incautos extranjeros, que contrataron engañosamente. Esos cuantos extranjeros, a quienes mataron por la espalda, después de que los utilizaron y cuando ya no servían a sus intereses. Inventaron una trama de “magnicidio”, “golpe cívico prefectural”, “terrorismo”, “separatismo” y violando toda norma legal juzgaron a quienes quisieron y a los que ¡no!, les sacaron plata.
Todo esto les sirvió para aplicar su teoría del cambio, cambio que es manejado por cuatro pelagatos que burlándose de los originarios, a los que siguen utilizando como: «Lo Movimientos Sociales», igual como los han utilizado todos los políticos, desde la independencia. Lograron encumbrarse y ganar para ellos el “poder total…”, lo que les sirvió para destruir al ejército y la policía, construir su poder legal y adueñarse de la plata de una nación.
La novelita y toda esa trama urdida tenía por fin: Destruir un pueblo, “Santa Cruz”, acallar un movimiento social, “La Media Luna” y de esa manera beneficiarse ellos, los que se dicen idealistas del Socialismo siglo XXI y que simplemente son un fantoche, que lograron destruir la institucionalidad, acallar las voces de la libertad y apoderarse de sus recursos económicos, pero no en beneficio del pueblo que tienen subyugado, ¡no!, en su beneficio.
El tiempo va transcurriendo y ese pueblo encantado va despertando. “La mentira como tiene patas cortas”, ya comenzó a mostrar sus fallas y comenzaron a salir a la luz, fotos, vídeos, audios y como “el dinero mal habido, se lo lleva el viento” y “lo que por agua viene, por agua se va”, el sistema va mostrando su deterioro, pero todavía durará un largo tiempo, la novelita continuará, pero como también se hizo aburrida, le queda muy poca trama y ninguna urdimbre.
Los muertos que vimos en el Hotel Las Américas, no fueron los únicos, ya se incrementaron y fueron del lado de los que ayudaron a ese inicio, porque como ya no sirven y son un peligro con el pico abierto, a los organizadores no les queda más que desecharlos, premiarlos enviándolos al exterior para que nos olvidemos de ellos, o haciéndolos desaparecer. Eso seguirá hasta el fin.
Con seguridad, esto continuará y tardará mucho en que las orgullosas mujeres cruceñas se recuperen, que despierte el león dormido y de aliento al millón de oligarcas cambas, que la juventud cruceñista vuelva a tomar el coraje que la caracterizó. Todo esto tomará su tiempo, pero el día llegará y no está muy lejano, porque la victoria que se atribuyen, es un trofeo momentáneo, porque el poder se corrompe y mucho más si goza de prebendas, mientras que el orgullo no.
Este valeroso pueblo protegido “bajo el cielo más puro de América y en la sierra de Ñuflo de Chávez”, arrullado por el trinar de las aves y el verde blanco de su bandera, “pueblo eminente”, con halos de niño, que tiene por coraza el “signo de la redención” y qué se creó al influjo de la “España Grandiosa”, volverá ser digno, tengo no sólo la esperanza, sino la seguridad.
Miguel Aramayo.
SCZ. 21-05-2013
Escrito como un homenaje a los caídos en Terebinto, hace tantos años atrás y con el afán de destruir a ese León que ahora está dormido, pero que es indómito y no está vencido.
