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Año nuevo

1 Ene

Año nuevo

Hace ya muchos años que festejo la llegada del año nuevo con mucha discreción, totalmente sobrio, este año, por ejemplo, sin gota de alcohol, no porque esté prohibido o me impida la religión o cualquier otro freno que recomienda no beber, simplemente porque no hubo oportunidad y con quien compartir, no tenían deseos de destapar una botellita. Por ese motivo, he puesto mucha más atención a la forma que otras personas reciben el nuevo año, como algo excepcional y tan sólo es una fecha más, es el cambio de digito en la forma de contar, para recordar cuanto hemos vivido y nos dé la posibilidad de pensar cuanto nos podrá restar por vivir.

 

Este año tuve una llamada menos, por lo menos una llamada telefónica, con líneas saturadas, de todas maneras hice la llamada y tuve la respuesta inmediata, a mi mente retornaron en un instante muchos años de mi vida, casi todos los que tengo; con una nitidez increíble, como si llamada hubiera sido en las tres dimensiones, volví a vivir cada uno de esos momentos, sentí sus caricias, percibí sus lágrimas, resonaron en mi oído las rizas y sus palabras cariñosas, pero junto a ella también participaron otros personajes que ya no están aquí, pero que dejaron honda huella en mi corazón.

 

¿No sé cuánto tiempo permanecí en ese éxtasis?, en esa ensoñación, ¡tan profunda y personal!, escuche voces, escuche canciones, sentí aromas, percibí sabores y las voces de esos mis seres queridos, se repitieron en mi con tanta nitidez, que recordé a cada uno de los que pude distinguir y sentir que estuvieron conmigo. También recordé lugares e incluso estuve en el interior de una iglesia en una misa de gallo y retumbaron en mi corazón, ¡no en mis oídos!, campanas, sirenas de barcos, claxon de vehículos y pitos de trenes, de alguna de las épocas de mi vida.

 

Después de ese momento grato, acaecido en mi mente y el interior de mi ser; retorné a la realidad de la cotidianidad, pero con una felicidad similar a la que te producen las burbujas de un fino champagne y una hermosa compañía, con el deleite de una música romántica con instrumentos que elevan tus sentidos y conmueven tu corazón.

 

Al retornar a lo que en ese momento era mi entorno, pude ver los fuegos pirotécnicos de algunas ciudades que ya habían festejado la llegada del nuevo año y al bullicio de mi alrededor que en ese momento también reventaban cohetes y disparaban véngalas al cielo, deseándose felicidades y pidiendo a gritos que este nuevo año sea mejor que los anteriores.

 

Cerré los ojos y elevé una oración al Altísimo, pidiendo por todos mis seres queridos, nombrando a cada uno de ellos, procurando no omitir a ninguno. Solicité su poder y benevolencia para que acompañe a todos y cada uno de ellos, para que logren alcanzar las metas que se fijen y agradeciéndole, porque satisfizo mi ego, logrando que alcanzar lo que desde diferentes edades y épocas de mi vida desee para mí.

 

Creo que pasé una noche muy feliz, porque estuve con todos mis seres queridos, con los que puedo comunicarme por celular y con los que únicamente puedo comunicarme con oraciones.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-01-2017