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Campanita.

28 Mar

Campanita.

Me encontré con Campanita, estaba muy triste y me acerqué para ver si la podía ayudarla, porque hace tanto que la conozco, que es como parte de mí. 

 

¿Qué pasa Campanita? ¿Te sucede algo? 

No te preocupes, ex algo normal. 

–No puede ser nada tamal, nunca te había visto así 

¿Estás enamorada y te fallaron?

¡Casi le diste en el clavo…!

Por favor, contáme lo que te atormenta. 

Miguel, es largo de contar. 

No importa, para vos tengo todo el tiempo del mundo.

 

Se quedó calladita y vi que sus ojos estaban húmedos, su rostro mostraba sufrimiento, lo cual hizo que yo también me entristezca y más porque no sabía cómo ayudarla. 

 

Me senté a su lado y se me escapó un suspiro, y noté que ni eso conmovía a Campanita, no dije nada más porque no cabía nada más. Silencioso me acomodé en espera de que ella reaccione, me diga algo o me pida que la deje sola. Era un riesgo que asumía  

 

Así pasó el tiempo, el sol se escondió y dio lugar a la luna en su estado de cuarto menguante, ambos seguimos en silencio y sin mirarnos, cada uno inmerso en su propio mundo. Aunque yo estaba atento a lo más mínimo que demuestre la triste Campanita. 

 

No se cuento tiempo pasó, sentí que el frío se apoderaba de mi cuerpo y la tristeza de mi alma, pero no podía hacer nada, nada más que acompañarla y solidarizarme con su dolor, hasta que ella se convenza que mi intención era ayudar 

 

Campanita rompió el silencio diciendo: La vida te enseña con el tiempo quién vale la pena y quién no. Y lo importante es saber quererse a uno mismo, porque los demás pueden fingir sus sentimientos. 

 

Pero también hay gente que sin abrir la boca puede expresar cuánto te quiere y eso es mi caso, por eso he permanecido a tu lado en forma incondicional en espera de que digas algo y yo te pueda ayudar. 

 

Miguel, te comprendo y agradezco, pero no me puedes ayudar, mejor dicho, me puedes ayudar con tu cariño, pero no solucionarás mi problema, porque vos no eres el causante. 

 

Gracias amigo querido. Puedes seguir tu camino, yo me las arreglaré sola. Un beso. 

 

Miguel Aramayo 

SCZ. 27-03-2016