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2 Feb

Un cuento un poco más largo

Hacía muy poco, que el ocaso había despedido al rojo sol del horizonte, pero todavía el cielo no mostraba el brillante fulgor de las estrellas y el blanco encantador de la luna. En ese momento, Isaac se disponía a ingresar a su cabaña, llegó al umbral y antes de entornar la puerta dejó que su alma descargue el peso de su fatigado cuerpo, por la fuerte tarea realizada en el día y libere su espíritu del peso del trabajo. Suspiró y junto con su resuello se escuchó el chirriar de la puerta en el dintel y la fragancia que emanó del interior de su hogar, llenó su cuerpo de aromas que emergían de la cocina.

 

Sintió el peso de sus botas, mientras su cuerpo se dirigía a la mecedora que lo cobijaba al llegar a su casa. En el interior percibió la voz de su esposa cantando un arrorró al hijo que reposaba en la cuna. Al momento de posar su humanidad para reposar su fatiga, su hijo Aron saltaba a sus brazos y apoyaba sus rizos de oro en su pecho enchilo de amor, olía a lavanda y el calor de sus mejillas le trasmitía una calidez que inundaba su interior.

 

Después se acercó Sara y sentándose en sus rodillas lo abrazó en un beso apasionado, dejándolo con suave dulzor en sus labios y un aroma a leche materna en sus cabellos. El también aportaba fragancias a su hogar, su ropa trascendía al olor que deja la mirra que transmiten los pinos, con fuerte aroma mentolado y el perfume que desprendía su cuerpo fatigado por el largo día de trabajo. Mientras se sucedía esa escena en el dulce hogar, el cerebro de Isaac se inundaba de felicidad. 

 

Sara, con voz muy tierna le relata todo lo acaecido en el día, mientras que Aron hacía lo mismo, pero con una voz chillona y arranques de tartamudez. Él, sin embargo, procuraba suavizar su relato con palabras tiernas, pero que al mismo tiempo muestren lo fatigoso de su labor y lo duro de su esfuerzo por mantener el hogar con recursos, pero, sobre todo, con el ejemplo que requieren sus descendientes. 

 

Pasaron al comedor y después de agradecer a Dios por los alimentos y degustar los majares preparados por Sara, mientras ella asea el comedor y luego de concluida esa tarea, arropa a Aarón para que duerma. Se acomoda en el sofá a completar un bordado e Isaac da satisfacción a su espíritu con la lectura de un libro, libro que lo tiene arrobado hace unos días y que va por la mitad del mismo. 

 

Así transcurre el tiempo, hasta que Isaac se anima a comentar con Sara lo que estaba sucediendo en el campamento, 20 Km al sur. –Sara en el campamento del sur se desató un incendio de relativa fuerza y tuvieron que evacuar las cabañas de los trabajadores. – Te cuento esto para que tengamos preparado el jeep con todo lo que pudiéramos necesitar en caso de que nos toque a nosotros lo mismo.

–¿Existe esa posibilidad, o simplemente es por precaución?

–El incendio está muy lejos de nosotros, pero es mejor prevenir que lamentar.

–Debería tener preparado alimento y ropa para los chicos y no se olvide de tener un maletín con nuestros documentos personales, los documentos de nuestras pertenencias, sus joyas y el dinero que tengamos de nuestros ahorros. –La gente del campamento incendiado tuvieron que salir con lo que tenían en el cuerpo, incluso hubo dos o tres muertos.

 

Se fueron a dormir, muy acurrucaditos, como era su costumbre, pero antes prepararon todo lo que pensaron que se pudiera necesitar y Sara se fijó como estaban durmiendo sus hijos. Antes de que despunte el alba sonó la sirena de la alarma, anunciando que ellos también estaban en peligro, despertaron a los chicos y los arroparon, Sara tomo el bolso con los alimentos de uso inmediato, que había preparado lo noche anterior. Dio un beso a Isaac y se despidieron siguiendo los procedimientos de evacuación. Isaac después de despedir a su esposa e hijos tomó su moto y arrancó al campamento para ver lo que podía colaborar.

 

Ya se notaba una densa humareda y al sur se veían llamaradas tan grandes, que sobrepasaban la altura de los arboles más altos, ya costaba respirar, porque el humo ya llegaba a ellos por efectos del viento y se percibía el calor que traía la brisa. La situación era tensa y el fuego tan fuerte que no se podía hacer nada más que esperar que lleguen los bomberos para poder colaborar a ellos.

 

Isaac quedó pensativo rogando a Dios que esto se pueda controlar, pero por lo percibía y la experiencia de sucesos similares en el pasado, sabía que no había una solución que esté en sus manos o la de los bomberos, se requería una mayor tecnología para apagar semejante incendio, el fuego ya había avanzado 20 Km, que eran más de la mitad de toda la reserva forestal de la compañía para la que trabajaba. Todos eran pinos y eucaliptos, que eran de una fácil combustión y por la altura que tenía los árboles en la reserva, en esa área, era de suponer que las mangueras de los bomberos hubieran hecho el mismo efecto que orinar en una fogata.

 

Comenzó a preocuparse por su mujer y sus hijos y cuando llegó la gente del ejército, recomendaron evacuar el lugar, hasta que lleguen los aviones y helicópteros, que en tierra era muy poco lo que se podía hacer y eso estaría a cargo de los bomberos, los civiles en estas circunstancias únicamente perjudicarían. Isaac partió al lugar de evacuación que estaba previsto en los planes de emergencia, porque suponía que allá estaría su familia. Al pasar por su casa lo único que le quedaba era despedirse de sus bienes, porque existía la seguridad de que los mismos serian afectados por el fuego, ni siquiera se la pasó por la cabeza recoger el libro que estaba leyendo la noche anterior.

 

Llegó al albergue de respaldo y solo encontró gente del ejército, que le indicó donde dirigirse para encontrar a su familia, porque ese pueblo también fue evacuado, estaba en la ruta que sigue el viento y la posibilidad de que llegue el fuego hasta allá, por la dirección que sigue. A partir de ese momento la preocupación de Isaac fue mayor, porque ya tenía le seguridad de que el fuego devoraría su cabaña con todas sus pertenencias, pero se alegraba de haber sido precavido y haber cargado el jeep con todo lo más importante para escapar del incendio.

 

Cuando encontró a su mujer, estaban en una gran carpa, sentados en una sillas de plástico, sus pertenencias estaba en el jeep que estaba parqueado muy cerca de donde estaban sentados. Su bebe estaba siendo amamantado y Aron juba con unos camioncitos, junto a otros chicos, más o menos de la misma edad y que eran hijos de gente que conocíamos de su campamento, pero también había otra gente que no cocían y que también tuvieron que ser evacuados.

 

Isaac y Sara, nunca se había imaginado estar en esta situación de refugiados, ellos eran de una segunda generación de emigrantes de Polonia, que habían tenido la suerte de no haber estado en Europa en el momento del holocausto y llevaban una vida sencilla pero muy segura y nunca habían sentido el antisemitismo, por lo tanto, para ellos esta situación les parecía catastrófica. El tiempo había transcurrido a tanta velocidad que hasta que llegó la puesta del sol, nadie se había dado cuenta de que no se habían servido alimentos calientes y solo disfrutaron de unas viandas frías que les fueron proporcionadas por la gente del ejército. Pero ya llegaba la hora de dormir y los chicos reclamaban las comodidades de su hogar, pero este ya no existía, había sido devorado por las llamas.

 

Les proporcionaron una carpa más pequeña donde cabían cuatro colchones, los edredones y almohadas necesarias y les explicaron donde se encontraban los baños químicos para que puedan acostarse, a los que no tenían nada de ropa les ofrecieron vestimenta que debían escoger en un rincón de la carpa grande, donde gente del ejército repartía las donaciones que habían recibido. Les indicaron donde podían servirse comida caliente, e Isaac se encargó de recibir ese alimento y llevarlo a donde estaba su mujer y sus hijos.

 

Cuando llegó la noche y la familia está dentro de la carpa chica, Isaac y Sara rezaron dando gracias a Dios por estar en esa situación de protección, pero también iniciaron una conversación:

 

Sara dijo: –Y ahora que será de nosotros, no tenemos nada más que lo que está adentro del jeep, el jeep y tu moto.

 

Isaac permaneció callado por un tiempo como revoloteando en una lavadora las palabras que debía responde a Sara.

 

–Mi amor desde que salí del campamento mi cerebro no hizo otra cosa que pensar en esta situación, no quiero que pienses que estoy resignado, pero tengo la seguridad que estamos en una mejor situación por las que pasaron nuestros abuelos cuando tuvieron que escapar de Polonia an medio de la primer guerra mundial, ellos lo único que tenían era lo que podría caber en sus bolsillos, una cuantas gemas de la joyería del abuelo y unas cuantas libras esterlinas en monedas de oro que eran sus ahorros, unas botas de repuesto y unos abrigos de pieles, sus documentos, una tora, que conservaban de sus tatarabuelos y el corazón lleno de esperanzas, porque podían cargar a los padres de Isaac, que en ese entonces era un bebe. Además, lo que los animaba era la fe en Dios, en el Dios que los protege hace más de cinco mil años y que siempre estuvo con ellos hasta en los mayores infortunios. La familia de Sara siguió algo similar, porque partieron en el mismo tiempo y desde ese entonces se mantienen unidos y ahora por lazos de parentesco.

 

Esta charla tranquilizo a Sara, que, apoyada en el hombro de Isaac, quedó dormida como si fuera una nena, soñando en sus antepasados, en sus padres y en sus hijos. Isaac, permaneció despierto cavilando lo que debía hacer a partir del próximo día, para que la situación en la que estaban no se prolongue por más tiempo. Poseía una profesión, era ingeniero forestal y todavía le quedaban parientes muy próximos a él y a su mujer, que vivían en Toronto y que con seguridad le brindarían un apoyo, porque lo mejor que tienen la comunidad, es la solidaridad. Sara debía seguir con los chicos y la compañía donde el prestaba sus servicios contaba con un seguro que la cubriría y que con eso podría liquidar a su persona, y resarcir la perdida, él también había asegurado su cabaña y por lo tanto no estaba en la ruina, lo que necesitaba era tiempo y no desesperarse. Toda tenia solución.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 30-01-2017 Ultimo fin de semana del primer mes que pronto pasará.

 

2 Feb

Me encontré con un Ángel

Si los Ángeles existieran, con seguridad que serían mis amigos, porque los siento, los percibo y hasta me animo a decir que puedo comunicarme con ellos.

 

Hace algún tiempo atrás, ¿no sé cuánto?, porque en estas cosas el tiempo realmente es imperceptible, algunas veces uno piensa que no pasa y sin embargo pasa volando. Continuando con mi historia, yo caminaba con paso firme pero tan sutil que mis pisadas no se percibían, era como si estuviera caminando entre nubes, pero mi caminata era por un bosque muy bien cuidado, no tenía guijarros, ni yerbas malas, ni abrojos; era un césped como si estuviera transitando por una cancha de criquet, de esas que abundan en Escocia, pero al contario de un campo deportivo de esa disciplina, era un bosque con altos, anchos y frondosos árboles, que pese a esas características dejaban pasar los rayos del sol. También se sentía el olor perfumado de lavanda, madreselvas y jazmines, plantas que estaban diseminadas por el camino como acompañantes de los caminantes.

 

El clima que reinaba en ese paraje era de una frescura que permitida estar desabrigado, pero sin sentir frio ni calor, la humedad era la adecuada para no traspirar y mantener la piel con la tersura y lozanía, que permitía sentirse por demás de cómodo, era como estar adentro de una gran e inmensa burbuja, que además protegía del viento, porque la brisa que circundaba era de tal intensidad que solamente abriendo la boca se la podía percibir.

 

En esas circunstancias mi mente y mi espíritu estaban elevados, aproximándose a lo divino, por lo tanto, se cumplían todas las condiciones para poder tener un encuentro angelical. Caminando suspendido en ese ensimismamiento que me cubría, vi en lontananza una figura, una figura angelical, que también flotaba como suspendida por un vuelo de alas que no se mostraban a la realidad, pero que daban la impresión de suavidad y que estaban exentas totalmente de gravedad.

 

Me fui acercando sutilmente hasta donde estaba ese ser etéreo, hasta donde estaba lo que aparentaba ser un Ángel, a medida que me aproximaba, la vellosidad de mi cuerpo se erizaba, mi piel se humedecía y en mi boca se notaba una mayor sensibilidad de mis papilas y por consiguiente las glándulas expedían su producción en exceso y debía deglutir con mayor frecuencia. Cuando estuve próximo a ese ser, me percate que era una mujer, una divina mujer, sus ojos tenían la misma coloración del cielo, pero su mirada era tierna y penetrante, al extremo que paralizó mis músculos, sus labios de un rojo carmesí tan intenso que daba la impresión de que estaban iluminados, la tonalidad de su piel daba la impresión de ser porcelana de Lladro, sus ademanes eran tan finos que no encuentro parecido con nada ni nadie. Su cabeza estaba adornada de una blonda cabellera, que aparentaba de ser de ceda, pero el brillo que despedía en el contraste con la luminosidad del sol hacia que se vean más bellos sus cabellos. Cuando se incorporó, pude apreciar su talle y lo esbelto de su físico, el vestido la cubría dejando percibir muy sutilmente sus formas, formas que eran de una delicadeza tal que su fulgor me dejó boquiabierto y con la respiración muy cortita.

 

Mi corazón quedó anonadado y comenzó a palpitar con sístoles y diástoles que estoy seguro que su sonido pudo ser percibido por la bella dama. En ese momento me di cuenta que lo que me sucedía era un premio de Dios por mi buen comportamiento y que después de eso quedaba en deuda por premio tan grandioso.

 

La mucha se quedó mirando y aparentemente ella también captó en mi lo que yo sentía por ella. Nuestras miradas se cruzaron y en sus labios se formó una sonrisa, tan expresiva, que no era necesario que pronuncie palabras para exteriorizar sus sentimientos, su cutis cambio de coloración y se notó que al mirarme se sonrojaba y cuando sus labios se abrieron para decirme: –Ola donde estabas –Te estaba esperando.

 

Pronunció estas palabras, como si en realidad me esperará. Quedé sorprendido y mi cerebro buscó la tonalidad y la verba que pueda expresar lo que correspondía y tan solo atine a decir: –Si me retrase, observando lo que aparentaban ser un Ángel, pero ahora que te tengo frente a mi, quedo convencido que eres vos y me siento feliz de haberte encontrado y saber que me esperabas. Se aproximó y tomó mi mano y aproximó su rostro al mío y nuestros labios se juntaron en un beso febril. Sentí que nuestros cuerpos se elevaban al cielo, ella tomada de mi mano y yo sujetando su cintura contra mi cuerpo.

 

El tiempo transcurrió, y no puedo precisar si fue poco o mucho, lo que, si puedo asegurar que fue un momento sublime, pero ahora que pasó el tiempo no sé si fue un sueño o una bella realidad, una de esas tantas realidades que me sucedieron, que en mi cerebro se diluyen entre la verdad y la fantasía. Pero después de eso puedo asegurar que los Ángeles, ¡si existen!

 

Miguel Aramayo

SCZ.31-01-2017

 

2 Feb

Una gran puerta

Miguel no encontraba las palabras adecuadas para poder explicar un hecho, un hecho que para él fue algo común, algo trivial, pero que cuando le contó a la primera persona con la que conversó, su mujer; ella lo miró con una cara que denotaba desconfianza, sorpresa y sobre todo pena. Lo que le dijo lo dejó más descompaginado.

 

–Miguel, ¿te sientes bien?, –¿Has recapacitado en lo que me acabas de contar?, porque me da la impresión que estás desvariando, no es nada coherente lo que me dices y si se lo cuentas a otras personas te tomarán por loco. –Lo que me cuentas ¿es una broma?, ¿quieres burlarte de mí?

 

Miguel la miró muy triste y se arrepintió haber sido sincero con ella al contarle lo que le había sucedido, que para él era algo común, algo que, si bien él sabía que otra gente no lo comprendería, por lo menos su mujer si podía creerle. Le respondió diciendo: –No se preocupe era algo que quería decirle, pero no es una broma, ni tampoco estoy desvariando. –Olvídelo.

 

Pasó todo el día cavilando sobre lo acontecido, lo que le había sucedido a él y la reacción que tuvo su mujer, cuando él le relató el hecho, el hecho que para él era rutinario, porque no era la primera vez que le sucedían ese tipo de cosas y eso desde que era muy chico. Claro que generalmente eso él lo guardaba únicamente para su propio yo o si lo comentaba lo hacía con gente de mucha confianza, su madre y sus amigos más íntimos; ellos lo escuchaban extasiados, como si estuvieran hipnotizados, o simplemente atentos y dando la impresión de que el relato era un fabuloso cuento.

 

Caminaba de retorno a su casa y lo hacía como siempre pedaleando su bicicleta, que era el vehículo más cómodo del pueblo y después de todo desde la factoría donde trabajaba, hasta la granja donde vivía, la distancia no era superior a dos kilómetros, por camino plano, con mucha vegetación y a esa hora lo más agradable era escuchar el piar de los pájaros que se retiraban a sus nidos, el calor había amainado, ya el sol se vislumbraba en el horizonte, con esa tonalidad naranja fuerte, que tiñe el color del cielo mostrando el ocaso y la proximidad de las penumbras del anochecer.

 

Antes de llegar a su casa, se apeó de la bicicleta y se sentó bajo la sobra de un gran sauce, cuyos gajos lo acariciaron cuando el buscaba donde posar la bicicleta y sentarse a cavilar sobre lo que le había sucedido el último sábado de la semana pasada. El caminaba a la iglesia, porque ese día había estado pensando mucho en su madre, ya se aproximaba su cumpleaños y ella ya no estaba, había partido a la eternidad y lo único que le quedaba era la caricia de la briza que el sentía al caminar y que tenía la seguridad que la misma era la caricia que recibía de su madre, que está en el más allá.

 

Mientras caminaba rumbo a la iglesia, el sol ya había desaparecido y en el cielo iluminaba una luna en curto menguante y los luceros que siempre están junto a la luna, como si fueran sus fieles compañeros. Al pasar por la plaza que en ese momento estaba descampada, nadie caminaba por sus alrededores, él notó como que se le presentaba una gran puerta, nunca la había visto, pero en su penumbra se notaba que tenía escaleras detrás de ella y esos peldaños que subían, eran de mármol, mármol blanco que reflejaban muy tenuemente una luz que venía de alguna parte. Cuando comenzó la ascensión por esas gradas, se borró todo su entorno y solo percibió las gradas, que eran muchas y subían por una suave pendiente, pendiente que no mostraba cual era el final, pero él sin ningún temor siguió la ascensión y notó que cada nuevo peldaño estaba más iluminado, hasta que llegó a una gran estancia con grandes ventanales, todos iluminados por una luz difusa, pero que permitía mostrar un sinfín de colores, porque los ventanales eran vitrales de diversas formas, el piso era de mármol, pero aparentaba ser de una sola pieza, sin divisiones. Llegó a un lugar donde se apreciaba muchos sillones, todos blancos como si estuvieran forrados en satén, en uno de esos sillones la vio a su madre, que con la mano le hizo una seña para que continúe caminado, así lo hizo hasta que estuvo junto a ella. Ella se incorpora le pidió que agache su cabeza para que la pueda tomar entre sus manos y darle un gran beso en la frente. Se sentaron en uno de los sillones y por un largo espacio de tiempo estuvieron conversando.

 

En un momento determinado, su madre se incorporó, le tomó las manos y se despidió con un beso en su mejilla, le acarició el cabello y le dijo: –Nos vemos, puedes venir a verme cuando quieras, yo te estaré esperando. –Me produce mucha felicidad el poder estar contigo. Miguel salió de ese recinto y se aproximó a las escaleras, descendiendo con lentitud, con el espíritu feliz por haber tenido ese encuentro. Cuando estuvo nuevamente en la plaza no vio a nadie y cuando llegó a la iglesia, ésta, estaba cerrada, por lo tanto, retorno a su casa.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-02-2017

31 Ene

Un cuento un poco más largo

Hacía muy poco, que el ocaso había despedido al rojo sol del horizonte, pero todavía el cielo no mostraba el brillante fulgor de las estrellas y el blanco encantador de la luna. En ese momento, Isaac se disponía a ingresar a su cabaña, llegó al umbral y antes de entornar la puerta dejó que su alma descargue el peso de su fatigado cuerpo, por la fuerte tarea realizada en el día y libere su espíritu del peso del trabajo. Suspiró y junto con su resuello se escuchó el chirriar de la puerta en el dintel y la fragancia que emanó del interior de su hogar, llenó su cuerpo de aromas que emergían de la cocina.

 

Sintió el peso de sus botas, mientras su cuerpo se dirigía a la mecedora que lo cobijaba al llegar a su casa. En el interior percibió la voz de su esposa cantando un arrorró al hijo que reposaba en la cuna. Al momento de posar su humanidad para reposar su fatiga, su hijo Aron saltaba a sus brazos y apoyaba sus rizos de oro en su pecho enchilo de amor, olía a lavanda y el calor de sus mejillas le trasmitía una calidez que inundaba su interior.

 

Después se acercó Sara y sentándose en sus rodillas lo abrazó en un beso apasionado, dejándolo con suave dulzor en sus labios y un aroma a leche materna en sus cabellos. El también aportaba fragancias a su hogar, su ropa trascendía al olor que deja la mirra que transmiten los pinos, con fuerte aroma mentolado y el perfume que desprendía su cuerpo fatigado por el largo día de trabajo. Mientras se sucedía esa escena en el dulce hogar, el cerebro de Isaac se inundaba de felicidad. 

 

Sara, con voz muy tierna le relata todo lo acaecido en el día, mientras que Aron hacía lo mismo, pero con una voz chillona y arranques de tartamudez. Él, sin embargo, procuraba suavizar su relato con palabras tiernas, pero que al mismo tiempo muestren lo fatigoso de su labor y lo duro de su esfuerzo por mantener el hogar con recursos, pero, sobre todo, con el ejemplo que requieren sus descendientes. 

 

Pasaron al comedor y después de agradecer a Dios por los alimentos y degustar los majares preparados por Sara, mientras ella asea el comedor y luego de concluida esa tarea, arropa a Aarón para que duerma. Se acomoda en el sofá a completar un bordado e Isaac da satisfacción a su espíritu con la lectura de un libro, libro que lo tiene arrobado hace unos días y que va por la mitad del mismo. 

 

Así transcurre el tiempo, hasta que Isaac se anima a comentar con Sara lo que estaba sucediendo en el campamento, 20 Km al sur. –Sara en el campamento del sur se desató un incendio de relativa fuerza y tuvieron que evacuar las cabañas de los trabajadores. – Te cuento esto para que tengamos preparado el jeep con todo lo que pudiéramos necesitar en caso de que nos toque a nosotros lo mismo.

–¿Existe esa posibilidad, o simplemente es por precaución?

–El incendio está muy lejos de nosotros, pero es mejor prevenir que lamentar.

–Debería tener preparado alimento y ropa para los chicos y no se olvide de tener un maletín con nuestros documentos personales, los documentos de nuestras pertenencias, sus joyas y el dinero que tengamos de nuestros ahorros. –La gente del campamento incendiado tuvieron que salir con lo que tenían en el cuerpo, incluso hubo dos o tres muertos.

 

Se fueron a dormir, muy acurrucaditos, como era su costumbre, pero antes prepararon todo lo que pensaron que se pudiera necesitar y Sara se fijó como estaban durmiendo sus hijos. Antes de que despunte el alba sonó la sirena de la alarma, anunciando que ellos también estaban en peligro, despertaron a los chicos y los arroparon, Sara tomo el bolso con los alimentos de uso inmediato, que había preparado lo noche anterior. Dio un beso a Isaac y se despidieron siguiendo los procedimientos de evacuación. Isaac después de despedir a su esposa e hijos tomó su moto y arrancó al campamento para ver lo que podía colaborar.

 

Ya se notaba una densa humareda y al sur se veían llamaradas tan grandes, que sobrepasaban la altura de los arboles más altos, ya costaba respirar, porque el humo ya llegaba a ellos por efectos del viento y se percibía el calor que traía la brisa. La situación era tensa y el fuego tan fuerte que no se podía hacer nada más que esperar que lleguen los bomberos para poder colaborar a ellos.

 

Isaac quedó pensativo rogando a Dios que esto se pueda controlar, pero por lo percibía y la experiencia de sucesos similares en el pasado, sabía que no había una solución que esté en sus manos o la de los bomberos, se requería una mayor tecnología para apagar semejante incendio, el fuego ya había avanzado 20 Km, que eran más de la mitad de toda la reserva forestal de la compañía para la que trabajaba. Todos eran pinos y eucaliptos, que eran de una fácil combustión y por la altura que tenía los árboles en la reserva, en esa área, era de suponer que las mangueras de los bomberos hubieran hecho el mismo efecto que orinar en una fogata.

 

Comenzó a preocuparse por su mujer y sus hijos y cuando llegó la gente del ejército, recomendaron evacuar el lugar, hasta que lleguen los aviones y helicópteros, que en tierra era muy poco lo que se podía hacer y eso estaría a cargo de los bomberos, los civiles en estas circunstancias únicamente perjudicarían. Isaac partió al lugar de evacuación que estaba previsto en los planes de emergencia, porque suponía que allá estaría su familia. Al pasar por su casa lo único que le quedaba era despedirse de sus bienes, porque existía la seguridad de que los mismos serian afectados por el fuego, ni siquiera se la pasó por la cabeza recoger el libro que estaba leyendo la noche anterior.

 

Llegó al albergue de respaldo y solo encontró gente del ejército, que le indicó donde dirigirse para encontrar a su familia, porque ese pueblo también fue evacuado, estaba en la ruta que sigue el viento y la posibilidad de que llegue el fuego hasta allá, por la dirección que sigue. A partir de ese momento la preocupación de Isaac fue mayor, porque ya tenía le seguridad de que el fuego devoraría su cabaña con todas sus pertenencias, pero se alegraba de haber sido precavido y haber cargado el jeep con todo lo más importante para escapar del incendio.

 

Cuando encontró a su mujer, estaban en una gran carpa, sentados en una sillas de plástico, sus pertenencias estaba en el jeep que estaba parqueado muy cerca de donde estaban sentados. Su bebe estaba siendo amamantado y Aron juba con unos camioncitos, junto a otros chicos, más o menos de la misma edad y que eran hijos de gente que conocíamos de su campamento, pero también había otra gente que no cocían y que también tuvieron que ser evacuados.

 

Isaac y Sara, nunca se había imaginado estar en esta situación de refugiados, ellos eran de una segunda generación de emigrantes de Polonia, que habían tenido la suerte de no haber estado en Europa en el momento del holocausto y llevaban una vida sencilla pero muy segura y nunca habían sentido el antisemitismo, por lo tanto, para ellos esta situación les parecía catastrófica. El tiempo había transcurrido a tanta velocidad que hasta que llegó la puesta del sol, nadie se había dado cuenta de que no se habían servido alimentos calientes y solo disfrutaron de unas viandas frías que les fueron proporcionadas por la gente del ejército. Pero ya llegaba la hora de dormir y los chicos reclamaban las comodidades de su hogar, pero este ya no existía, había sido devorado por las llamas.

 

Les proporcionaron una carpa más pequeña donde cabían cuatro colchones, los edredones y almohadas necesarias y les explicaron donde se encontraban los baños químicos para que puedan acostarse, a los que no tenían nada de ropa les ofrecieron vestimenta que debían escoger en un rincón de la carpa grande, donde gente del ejército repartía las donaciones que habían recibido. Les indicaron donde podían servirse comida caliente, e Isaac se encargó de recibir ese alimento y llevarlo a donde estaba su mujer y sus hijos.

 

Cuando llegó la noche y la familia está dentro de la carpa chica, Isaac y Sara rezaron dando gracias a Dios por estar en esa situación de protección, pero también iniciaron una conversación:

 

Sara dijo: –Y ahora que será de nosotros, no tenemos nada más que lo que está adentro del jeep, el jeep y tu moto.

 

Isaac permaneció callado por un tiempo como revoloteando en una lavadora las palabras que debía responde a Sara.

 

–Mi amor desde que salí del campamento mi cerebro no hizo otra cosa que pensar en esta situación, no quiero que pienses que estoy resignado, pero tengo la seguridad que estamos en una mejor situación por las que pasaron nuestros abuelos cuando tuvieron que escapar de Polonia an medio de la primer guerra mundial, ellos lo único que tenían era lo que podría caber en sus bolsillos, una cuantas gemas de la joyería del abuelo y unas cuantas libras esterlinas en monedas de oro que eran sus ahorros, unas botas de repuesto y unos abrigos de pieles, sus documentos, una tora, que conservaban de sus tatarabuelos y el corazón lleno de esperanzas, porque podían cargar a los padres de Isaac, que en ese entonces era un bebe. Además, lo que los animaba era la fe en Dios, en el Dios que los protege hace más de cinco mil años y que siempre estuvo con ellos hasta en los mayores infortunios. La familia de Sara siguió algo similar, porque partieron en el mismo tiempo y desde ese entonces se mantienen unidos y ahora por lazos de parentesco.

 

Esta charla tranquilizo a Sara, que, apoyada en el hombro de Isaac, quedó dormida como si fuera una nena, soñando en sus antepasados, en sus padres y en sus hijos. Isaac, permaneció despierto cavilando lo que debía hacer a partir del próximo día, para que la situación en la que estaban no se prolongue por más tiempo. Poseía una profesión, era ingeniero forestal y todavía le quedaban parientes muy próximos a él y a su mujer, que vivían en Toronto y que con seguridad le brindarían un apoyo, porque lo mejor que tienen la comunidad, es la solidaridad. Sara debía seguir con los chicos y la compañía donde el prestaba sus servicios contaba con un seguro que la cubriría y que con eso podría liquidar a su persona, y resarcir la perdida, él también había asegurado su cabaña y por lo tanto no estaba en la ruina, lo que necesitaba era tiempo y no desesperarse. Toda tenia solución.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 30-01-2017 Ultimo fin de semana del primer mes que pronto pasará.

 

28 Ene

Un cuento

Hacía muy poco, que el ocaso había despedido al rojo sol del horizonte, pero todavía el cielo no mostraba el brillante fulgor de las estrellas y el blanco encantador de la luna. En ese momento, Isaac se disponía a ingresar a su cabaña, llegó al umbral y antes de entornar la puerta dejó que su alma descargue el peso de su fatigado cuerpo, por la fuerte tarea realizada en el día y libere su espíritu del peso del trabajo. Suspiró y junto con su resuello se escuchó el chirriar de la puerta en el dintel y la fragancia que emanó del interior de su hogar, llenó su cuerpo de aromas que emergían de la cocina.

 

Sintió el peso de sus botas, mientras su cuerpo se dirigía a la mecedora que lo cobijaba al llegar a su casa. En el interior percibió la voz de su esposa cantando un arrorró al hijo que reposaba en la cuna. Al momento de posar su humanidad para reposar su fatiga, su hijo Aron saltaba a sus brazos y apoyaba sus rizos de oro en su pecho enchilo de amor, olía a lavanda y el calor de sus mejillas le trasmitía una calidez que inundaba su interior.

 

Después se acercó Sara y sentándose en sus rodillas lo abrazó en un beso apasionado, dejándolo con suave dulzor en sus labios y un aroma a leche materna en sus cabellos. El también aportaba fragancias a su hogar, su ropa trascendía al olor que deja la mirra que transmiten los pinos, con fuerte aroma mentolado y el perfume que desprendía su cuerpo fatigado por el largo día de trabajo. Mientras se sucedía esa escena en el dulce hogar, el cerebro de Isaac se inundaba de felicidad. 

 

Sara, con voz muy tierna le relata todo lo acaecido en el día, mientras que Aron hacía lo mismo, pero con una voz chillona y arranques de tartamudez. Él, sin embargo, procuraba suavizar su relato con palabras tiernas, pero que al mismo tiempo muestren lo fatigoso de su labor y lo duro de su esfuerzo por mantener el hogar con recursos, pero, sobre todo, con el ejemplo que requieren sus descendientes. 

 

Pasaron al comedor y después de agradecer a Dios por los alimentos y degustar los majares preparados por Sara, mientras ella asea el comedor y luego de concluida esa tarea, arropa a Aarón para que duerma. Se acomoda en el sofá a completar un bordado e Isaac da satisfacción a su espíritu con la lectura de un libro, libro que lo tiene arrobado hace unos días y que va por la mitad del mismo. 

 

Así se suceden todos los días de lunes a viernes, en la noche del viernes encienden las velas, oran y comparten el pan y el vino festejando el Shabat; el que conservan como una costumbre sagrada de sus antepasados y que guardan en lo más profundo de sus mentes y corazones. Como tal pasan los años sin que se den cuenta, los chicos hacen su Bar Mitzvah y cuando les toca la edad adulta se trasladan a Israel para hacer su servicio militar.

 

El tiempo ha pasado y recién se dan cuenta de eso Isaac y Sara, ya están solos y la cabaña les queda grande, además ya se agotaron los arboles de pino, porque todos los talaron y a ellos no les queda más que unos pocos ahorros y mucho más de vida para poder llegar al final. Nunca estuvieron en Israel y las poquitas palabras que saben de hebreo solo les dan para seguir algunos cantos religiosos, por lo tanto, no les queda más que quedarse a vivir en Canadá y esperar que los hijos los inviten a visitarlos, para conocer a las nueras y los nietos.

 

Eso que les pasó a ellos, es lo que nos pasa a todos los que hemos llegado a una cierta edad, por suerte nuestros descendientes no tienen que emigrar a Israel y tenemos esa ventaja sobre Isaac y Sara, pero no todos tienen en esa suerte. Después de todo, los hijos son nuestros hasta que dejan de serlo y solo nos queda esperar lo que Dios nos depara. Por suerte el mismo Dios que tienen Isaac y Sara es el mismo Dios que tenemos todos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 28-01-2017 Ultimo fin de semana del primer mes que pronto pasará.

 

26 Ene

El nuevo Maduro

Procuro siempre estar bien informado y dedico buen tiempo a leer la prensa y ver los informativos con un sentido crítico; no solo de la prensa nacional, sino también la internacional, pero nunca parcializándome por alguna postura política, porque sé muy poco de política y porque pienso que la mejor forma de que los pueblos y las personas progresen, es con trabajo y para trabajar adecuadamente se requiere paz, tranquilidad, justicia y reglas claras, para cumplir con el pago de impuestos y todas las disposiciones legales que regulan las actividades laborales.

 

He notado, que desde que el Sr. Chavez impuso una forma de gobernar, muchos gobernantes de América Latina han imitado su línea, primero porque era un hombre tan carismático, que todos los que tenían esa tendencia política trataban de imitarlo, pero también el impuso sus ideas en los que quisieron imitarlo y eso lo hizo en base a que él se inmiscuyó económicamente con esos gobernantes y con la ayuda de Cuba hizo lo que le dio la gana, no solo en su país, sino en muchos de los países donde se inmiscuyo, incluso quiso copar toda América Latina.

 

Los mentores de ese estilo de gobernar, a mi criterio, fueron Fidel Castro, que tenía las intenciones de escribir su epitafio y dejar su herencia de utopía, que lo siguió hasta el final de sus días y Lula que se sentía poderoso, por ser el gobernante del país más grande de Latino América y con el apoyo de algunos izquierdistas de Europa crearon el Foro de San Pablo, que se inmiscuyo en todas las organizaciones a nivel internacional, como OEA, OIT, ONU y muchas más, con lo cual consiguió apoyo, además creando otras organizaciones como Mercosur, Alba, para tener apoyo internacional y cambiar constituciones, para manipular las democracias de los países de América.

 

Ahora veo que esa influencia de caudillismo no se perdido, pese a que Chavez ya murió, Kirchner también y dejaron de tener poder la esposa de Kirchner, Cristina; Lula y su seguidora, Dilma, que fue retirada de la presidencia del Brasil. Correa perdió fuerza, pese a que se sintió que podía ser el heredero de Chavez, pero Maduro lo opacó, porque inclusive, pese a destruir totalmente a Venezuela, todavía se mantiene en el gobierno y sigue haciendo lo que le da la gana o ¡lo que le da la gana a Cuba!, que es quien todavía maneja los hilos de los títeres que se mantiene gobernando. 

 

Ahora tenemos como gobernante del país más grande y poderoso del mundo, a un personaje que lo encuentro muy parecido a Maduro, pero mucho más peligroso, porque ése ya no será manejado por la influencia cubana y porque al ser el gobernante de la mayor potencia mundial, piensa que podrá hacer lo que le da la gana.

 

Tengo la esperanza de que la democracia de Estados unidos, que, a mi criterio, es la mejor democracia del mundo, pueda demostrar que es así y ponga a su presidente en su lugar y no lo deje hacer sus caprichos y locuras. Esa democracia se basa en una constitución que pese a algunas enmiendas sigue los trazos de la gente que la creó y que, según algunos personajes, como Domingo Sarmiento, que trató de imitarla, para implantarla en Argentina, la consideran la mejor constitución.

 

La prepotencia y pedantería que muestra el nuevo Maduro gringo, espero que sea aplacada por su constitución y su democracia, pero si él domina y sale con sus caprichos y berrinches, no sé qué será del mundo actual, con muros y desconocimientos de pactos comerciales y de alianzas estratégicas; incluso el congreso estaba viendo de incorporar algunos cambios para el manejo de las armas nucleares, que en este momento están a disposición del nuevo Maduro.

 

Miguel Aramayo

SCZ.26-01-2017

 

20 Ene

Donald Trump

Hace algún tiempo que soy amigo de Condoleezza Rice y Colin Powell, incluso trabajé con ellos para dos trabajitos que me encargaron, cuando era presidente el Sr. George W. Bush. Trabajo que concluí satisfactoriamente para la gente de la CIA. Ahora resulta que la Sra. Condoleezza Rice, muy gentilmente me invita a la posesión del presidente Donald Trump, pero por cuestiones de tiempo y trabajo, no puedo aceptar y por lo tanto me disculpé y agradecí muy efusivamente esa invitación, prometiendo que quedo a disposición y que cuando pase por Estados unidos, con seguridad la visitaré.

 

Espero que hubiera creído el motivo de mi disculpa, porque es la pura verdad, desde luego que no tengo el menor interés de estar en esa posesión, que concita tanto interés en el mundo, porque tanto: Kim Jong-Up de Corea del norte, Vladimir Putin de Rusia, Xi Jinping de China, Nicolas Maduro de Venezuela y Evo Morales del Estado Plurinacional y multiétnico (Ex república de Bolivia); todos ellos estarán muy atentos y con sus asesores gravando lo que diga el Sr. Donald Trump, porque están preocupados con el curso que pueda tomar la historia, desde hoy al mediodía. Yo lo veré por CNN.

 

Después de tanto que leí en esta última temporada, de la novela que han hecho de este personaje, que ya parece una de las novelas de Ángeles y demonios, pero también escuché algo que me hizo gracia, porque corresponde a un refrán muy antiguo que dice: “Perro que ladra nunca muerde”, pero en Santa Cruz, también tenemos un dicho algo ordinario, pero muy camba y totalmente expresivo y descriptivo, que dice: “se hace el opa, por peerse a gusto”.

 

Escuché atento el discurso de Trump y, fueron diez las frases más significativas que pronunció en el mismo, las cuales transcribo a continuación: 1 «El 20 de enero de 2017 se recordará como el día en que el pueblo volvió a gobernar esta nación». 2 «Estamos transfiriendo el poder de Washington DC y se lo estamos devolviendo a ustedes, el pueblo». 3 «Hemos hecho ricos a otros países mientras la fuerza y la confianza de nuestro país ha decaído. Ese es el pasado. Ahora miraremos solamente hacia el futuro». 4 «De hoy en adelante será solamente Estados Unidos, primero. Toda decisión será para beneficiar a los trabajadores y familias de Estados Unidos». 5 «El crimen, las pandillas, las drogas… la carnicería en Estados Unidos termina aquí y ahora». 6 «Recuperaremos nuestros trabajos, nuestras fronteras, nuestra salud y nuestros sueños». 7 «Reforzaremos nuestras alianzas contra el terrorismo radical islámico, que erradicaremos de la faz de Tierra». 8 «No importa si somos blancos, negros o morenos; todos tenemos sangre roja de patriotismo». 9 «Estamos protegidos por nuestras Fuerzas Armadas, por nuestras fuerzas policiales y por Dios». 10 “Seguiremos dos simples reglas: comprar estadounidense y contratar a estadounidenses».

 

Por más que los hombres nos sintamos poderosos, porque nuestro carácter y nuestra egolatría lo demuestren de esa manera, todo lo que pueda suceder en el futuro depende de Dios, incluso hay un refrán que expresa eso de la siguiente manera: “Suerte te dé Dios, que el saber de nada vale”.

 

Además, vivimos en un mundo entrelazado e incluso globalizado, que está en condiciones de regular no solo el actuar de los países, sino que puede llegar a gobernar la actividad de las personas. Los servicios de inteligencia son tan poderosos que nos pueden contar las costillas, sin tener que tocar la puerta en nuestras casas, estamos tan entregados por el uso de la tecnología que ni el Sr. Trump, se liberó de que le tengan secretos guardados para cuando llegue el día, por lo tanto, todo lo que promete le costará cumplir, cuando la democracia de Estados Unidos, así se lo imponga, eso lo sabrá a partir del lunes. Es diferente a ser el mandamás de miss universo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-01-2017 Posesión del nuevo presidente de Estados Unidos.

 

18 Ene

Juan del Valle

De los 90 españoles que acompañaron y estuvieron en la fundación de Santa Cruz de la Sierra un 26 de febrero de 1561 y de otros que tuvieron contacto con Ñuflo de Chávez, he logrado recopilar 27 nombres, de los cuales 12 firmaron en el acta de fundación. Además, logré establecer 9 nombres que corresponde a parientes directos de Ñuflo de Chávez, dentro de esos nueve, los nombres de sus cinco hijos y de un nieto.

 

A continuación, detallo los nombres, comenzando por el fundador y luego el escribano que tuvo a su cargo documentar la fundación de Santa Cruz de la Sierra y con el cual comienzo la lista de los firmantes del acta de fundación: Ñuflo de Chávez – Francisco Gallego – Padre Francisco Pérez – Hernando de Salazar – Bartolomé de Moya – Alonso de Cañizares – Gerónimo de Leiva – Pedro Tello Girón – Juan de Agreda Garcés – Bartolomé de Moya – Hernán Campos – Jorge de Herrera – Juan de Garay. Todos ellos ocupaban algún cargo y por ese motivo firmaban como testigos en el acta de fundación.

 

Los parientes de Ñuflo de Chávez se nombran a continuación, aclarando el grado de parentesco: Su esposa, Elvira Manrique – sus suegros, Francisco de Mendoza y María de Angulo – sus hijos, Francisco, Alvaro (ambos militares), María y Catalina (ambas monjas), Elvira, casada con un soldado de apellido Osorio – su nieto, Francisco Osorio de Chávez.

 

Otros españoles presentes en la fundación o que tuvieron contacto con Ñuflo de Chávez: Bartolomé Gonzáles – Juan Pérez de Zurita – Francisco Ortiz de Vergara – Juan del Valle.

 

Está mi historia, que corresponde a una investigación somera, por cuanto no tengo la capacidad, los conocimientos, ni el tiempo, para darla por buena, real y verdadera, pero que la he obtenido leyendo varias notas históricas de gente notable, como los Historiadores cruceño, don Enrique Finot y don Hernando Sanabria y algunos otros más, que tienen libros escritos sobre el tema. Mi aporte es para informar a mis amigos y hacerlos participes de mis curiosidades.

 

Leyendo algo del escritor boliviano Roberto Querejazú Calvo, Encontré que el español Juan del Valle, uno de los conquistadores españoles de la hueste que acompañó a Ñuflo de Chávez en su épica marcha del Paraguay al Perú, fue el primero que llegó a la montaña de Llallagüa y presintió que sus coloraciones exteriores eran señal de que estaba grávida de metal. Horadó cerca de la cima buscando la plata que daba fortuna a otros de sus compatriotas en Potosí, la mina de Porco. Juan del Valle, pensando que cambiando el nombre de Intijaljata de la cumbre más alta, por el de Espíritu Santo, sería bendecido por la suerte. No tuvo suerte y abandonó el lugar desilusionado y se perdió para siempre en la oscuridad del tiempo.

 

Nadie habría sabido de su existencia y de su paso por Llallagüa, si los habitantes de la región, en sus sucesivas generaciones, no hubiesen mantenido el nombre de Juan del Valle para la segunda cumbre, aledaña a la Espíritu Santo, en la que estaba la mina abandonada. El socavón quedó abierto como un bostezo centenario. En 1872 Honorato Blacut, que tenía otras minas en el distrito, pidió cuatro hectáreas alrededor del agujero empezado por el conquistador ibero tres siglos antes. Había fracasado en sus otros empeños, pero siempre optimista, como todo minero, creyó que esta vez encontraría la tabla que lo salvaría del naufragio económico. Puso el nombre de «La Salvadora» a su pequeña concesión. La trabajó en forma intermitente durante 20 años, abandonándola y volviendo a ella, según sus posibilidades. Cansado de no hallar algo importante la vendió a David Olivares. Este la hizo trabajar con el empírico, Sergio Oporto, pero sus recursos se le agotaron en pocos meses. Oporto, que vio algunos indicios halagüeños, compró la mina a su empleador por 80 bolivianos (más o menos 30 dólares). 

 

Sergio Oporto, como su crédito estaba agotado en el pequeño pueblo de Uncía y en el departamento de Oruro, a la firma «Germán Fricke y Cía.”, entró en sociedad con Simón I. Patiño, que trabajaba como empleado de los Fricke desde hacía algunos años. Patiño, con su carácter ambicioso, ejecutivo y tenaz, fue quien primero hizo sociedad con Oporto y después le compró la mina que resultó ser la veta de estaño más grande del mundo y la cual lo hizo muy famoso y millonario. La indemnización por sus minas nacionalizadas, Bolivia concluyó de pagar hace unos cuantos años atrás, cuando casi no tenían mineral.

 

Miguel Aramayo

SCZ.18-01-2017

 

17 Ene

Era un hombre chiquito

A los hombres no se los mide por el espacio que ocupan desde el suelo hasta el final de su cabeza, cuando están de pie. A los hombres se los debe medir por el espacio que ofrece su frente, por eso inclusive hay un dicho popular que expresa: Tiene cinco dedos de frente, por alguien con valor o: No tiene ni cinco dedos de frente, por alguien al que se considera mediocre.

 

Tampoco se puede asegurar que alguien que estudie mucho puede ser un hombre de gran capacidad intelectual y también para eso existe un dicho popular, que se expresa de la siguiente manera: Lo que natura non da Salamanca non presta. La inteligencia es intangible. No se puede sopesar ni precisar a ciencia cierta cuán elevada o cuán reducida es la capacidad de raciocinio de una persona. Sin embargo, hay ejercicios, preguntas de lógica, desafíos para poner a prueba la mente, que permiten tener una idea aproximada de la inteligencia del participante.

 

Para el término inteligencia existen muchas definiciones. La que estableció la American Psychological Association asegura que consiste en la habilidad a través de la cual los individuos son capaces de comprender cosas complejas y de enfrentar y resolver ciertas complicaciones a través del razonamiento; de acuerdo a la capacidad de cada persona se dice que es más o menos inteligente que otra.

 

La inteligencia no se trata de la facultad para aprender de los libros, únicamente, sino también de la destreza para resolver conflictos y saber qué es lo que hay que hacer a cada momento. La inteligencia incluye las habilidades de razonar, resolver problemas, pensar de forma abstracta, planear. Además, influye mucho el entrenamiento.

 

También creo que la nutrición y la hidratación en los niños y jóvenes tiene un efecto sobre la inteligencia, comparando a los humanos con el reino vegetal, los vegetales no se desarrollan adecuadamente y hasta pueden morir si les falta agua y nutrientes. Lo mismo que el nivel cultural del entorno de los niños y jóvenes. Comparando con el reino vegetal, un exceso de frio o de calor, o una superpoblación en su entorno – hierbas dañinas – puede dañar el desarrollo de las plantas. De la misma manera el cerebro de los humanos, especialmente cuando son niños, por ese motivo la preocupación de una adecuada alimentación y la lucha por la desnutrición infantil, además de un entorno adecuado.

 

Acabo de leer que la media de nuestra región (Sudamérica) es de 16% de desnutrición, pero en el caso de Bolivia, los niveles de desnutrición crónica, superan el 25%.  Los países con mayor grado de desnutrición crónica son: Guatemala, Haití y Bolivia.

 

Lo que más me aflige es que la desnutrición se inicia desde el vientre materno y que esos seres que vienen al mundo, sin poder expresarse, recién podrán tener un sustento adicional cuando vayan a la escuela, más o menos a los siete años, cuando su cerebro ya tuvo un deterioro de siete años continuos y eso siempre y cuando tengan la suerte de recibir desayuno escolar.

 

Lo que podemos hacer los individuos como yo, es tan poco, que cualquier esfuerzo es absurdo, porque este tema debe ser visto por las autoridades, los gobernantes y los políticos de ambos bandos. A nosotros, sólo nos queda rezar para que el Altísimo ilumine a los que tienen en sus manos el poder hacer algo y a las iglesias para que levanten la voz para poder hacer algo por los desnutridos, porque de lo contrario la situación cada vez empeorará más.

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-01-2017 Cumpleaños de mi nieto José Miguel, cumple 13 años.

 

14 Ene

Alguien muy grande

Como es mi estilo de elegir libros, el viernes 6 de enero de 2017, fui a la librería. Me pusieron sobre la mesa, algo así, como 20 libros, observé los títulos y luego la contratapa, el primero que, por casualidad, pasó por mis manos fue: “Volar en círculos”, el autor John le Carré – cuyo nombre en realidad es David Cornwell – Nunca había leído nada de él, lo que es una muestra de que me falta mucho por leer, porque es un escritor famoso con más o menos 24 novelas, otras 4 que no son de ficción, 4 historias cortas, 2 recopilatorios, 3 guiones cinematográficos, 10 de sus novelas adaptadas al cine – una interpretada por Richard Burton – y 5 adaptada a la televisión. Con toda esa producción, y yo, ¡no leí ni una sola de sus obras! Elegí ese libro porque me llamó la atención su contratapa, que a continuación transcribo literalmente: “Un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, sí es listo, cierra la boca.” John le Carré.

 

También transcribo algo de la solapa de inicio que dice: “A partir del mundo secreto que conocí, he intentado crear un teatro para los mundos más extensos que habitamos. Primero viene la imaginación, luego la búsqueda de la realidad. Después, la imaginación otra vez y, finalmente, el escritorio ante el cual estoy sentado.”

 

Ahora que he terminado de leerlo, no me arrepiento de haberlo elegido, por esas dos simples citas que reproduje, en esto que estoy escribiendo. Su lectura me atrajo mucho, pese a que es su autobiografía y ese género generalmente es pesado, pero éste y la autobiografía de Marcos Aguines, me resultaron enriquecedoras; porque yo también estoy en el afán de hacer una autobiografía novela, que se inicia con la historia de amor mis tatarabuelos por el lado materno de mi padre. Eso quiere decir que la historia se inicia alrededor de 180 años atrás de la fecha actual.

 

Volar en círculos, muestra al autor en sus diferentes facetas, por cuanto muestra desde cuando era niño y la relación algo tormentosa con su progenitor, sus estudios, su etapa como educador, su ingreso al servicio de inteligencia de Inglaterra, su carrera como diplomático y sus diferentes actividades desempeñando esa función y luego el avance en la vida con cada una de sus novelas y los pormenores de los acontecimientos relacionados con esas obras, sus personajes y las relaciones con agentes, editores, directores de cine, guionistas y artistas.

 

Siendo una biografía, toca muy poco de su vida personal y se concentra en narrar todo lo que tienen que ver, principalmente con su vida de escritor y todos los pormenores relacionados con esta actividad. Con lo cual uno puede tener una vaga idea de cada una de sus novelas y de las mismas la relación con la producción cinematográfica. Al final del libro dedica unas cuantas hojas para contar las barrabasadas de su excepcional padre – Ronnie –, un timador de primera que pasa por varias cárceles, también se refiere a su madre – Olive –, la cual lo abandona cuando apenas estaba con cinco años y que se reencuentra después de los vente años. En ésas mismas paginas relata los nombres de su hermano y sus medio hermanos, junto con los nombres de los caballos que poseía su padre.

 

También relata con muy pocas referencias lo que fue su vida como diplomático en diferentes países y casi nada de su vida como agente del servicio de inteligencia de Inglaterra, el MI5 y MI6, además de algunas historias de agentes y amigos que jugaron a las dos caras, como agentes dobles y traidores. Para este tema también relata algunos viajes a otros países donde tienen contacto con agentes de otros servicios de inteligencia.

 

Algo que me sorprendió, de aproximadamente 1965, es su relación laboral con Richard Burton – que en ese entonces estaba con Elizabeth Taylor – y con el director, Ritt y el guionista Richard Marty, de la película que corresponde a su novela “El espía que surgió del frío.”, en la cual tuvo que intervenir, porque Burton se negaba a filmar si él no volvía a escribir los diálogos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-01-2017

 

14 Ene

Alguien muy grande

Como es mi estilo de elegir libros, el viernes 6 de enero de 2017, fui a la librería. Me pusieron sobre la mesa, algo así, como 20 libros, observé los títulos y luego la contratapa, el primero que, por casualidad, pasó por mis manos fue: “Volar en círculos”, el autor John le Carré – cuyo nombre en realidad es David Cornwell – Nunca había leído nada de él, lo que es una muestra de que me falta mucho por leer, porque es un escritor famoso con más o menos 24 novelas, otras 4 que no son de ficción, 4 historias cortas, 2 recopilatorios, 3 guiones cinematográficos, 10 de sus novelas adaptadas al cine – una interpretada por Richard Burton – y 5 adaptada a la televisión. Con toda esa producción, y yo, ¡no leí ni una sola de sus obras! Elegí ese libro porque me llamó la atención su contratapa, que a continuación transcribo literalmente: “Un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, sí es listo, cierra la boca.” John le Carré.

 

También transcribo algo de la solapa de inicio que dice: “A partir del mundo secreto que conocí, he intentado crear un teatro para los mundos más extensos que habitamos. Primero viene la imaginación, luego la búsqueda de la realidad. Después, la imaginación otra vez y, finalmente, el escritorio ante el cual estoy sentado.”

 

Ahora que he terminado de leerlo, no me arrepiento de haberlo elegido, por esas dos simples citas que reproduje, en esto que estoy escribiendo. Su lectura me atrajo mucho, pese a que es su autobiografía y ese género generalmente es pesado, pero éste y la autobiografía de Marcos Aguines, me resultaron enriquecedoras; porque yo también estoy en el afán de hacer una autobiografía novela, que se inicia con la historia de amor mis tatarabuelos por el lado materno de mi padre. Eso quiere decir que la historia se inicia alrededor de 180 años atrás de la fecha actual.

 

Volar en círculos, muestra al autor en sus diferentes facetas, por cuanto muestra desde cuando era niño y la relación algo tormentosa con su progenitor, sus estudios, su etapa como educador, su ingreso al servicio de inteligencia de Inglaterra, su carrera como diplomático y sus diferentes actividades desempeñando esa función y luego el avance en la vida con cada una de sus novelas y los pormenores de los acontecimientos relacionados con esas obras, sus personajes y las relaciones con agentes, editores, directores de cine, guionistas y artistas.

 

Siendo una biografía, toca muy poco de su vida personal y se concentra en narrar todo lo que tienen que ver, principalmente con su vida de escritor y todos los pormenores relacionados con esta actividad. Con lo cual uno puede tener una vaga idea de cada una de sus novelas y de las mismas la relación con la producción cinematográfica. Al final del libro dedica unas cuantas hojas para contar las barrabasadas de su excepcional padre – Ronnie –, un timador de primera que pasa por varias cárceles, también se refiere a su madre – Olive –, la cual lo abandona cuando apenas estaba con cinco años y que se reencuentra después de los vente años. En ésas mismas paginas relata los nombres de su hermano y sus medio hermanos, junto con los nombres de los caballos que poseía su padre.

 

También relata con muy pocas referencias lo que fue su vida como diplomático en diferentes países y casi nada de su vida como agente del servicio de inteligencia de Inglaterra, el MI5 y MI6, además de algunas historias de agentes y amigos que jugaron a las dos caras, como agentes dobles y traidores. Para este tema también relata algunos viajes a otros países donde tienen contacto con agentes de otros servicios de inteligencia.

 

Algo que me sorprendió, de aproximadamente 1965, es su relación laboral con Richard Burton – que en ese entonces estaba con Elizabeth Taylor – y con el director, Ritt y el guionista Richard Marty, de la película que corresponde a su novela “El espía que surgió del frío.”, en la cual tuvo que intervenir, porque Burton se negaba a filmar si él no volvía a escribir los diálogos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.14-01-2017