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18 Ene

La suerte y las cábalas.

Esta mañana recibí algo que hablaba sobre la “Suerte”, diciendo que la misma no existía, basándose en lo que expresa el libro judío de Kabalah. Transcribo lo que leí: Lo que sí existe es la capacidad del ser humano de generar su propia realidad a través de su conciencia  y su pensamiento; de ahí el peligro de pensar que algo es de mala suerte.

 

Estuve leyendo en Wikipedia sobre ese tema y comparto con ustedes lo que puede averiguar: La cábala es una disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con el judaísmo. Utiliza varios métodos para analizar sentidos recónditos de la Torá, al que los cristianos denominan Pentateuco y que representa los primeros cinco libros de la Biblia.

 

En la antigua literatura judaica, la cábala era el cuerpo total de la doctrina recibida, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales, incorporadas posteriormente al texto de la Mishná. Sus textos principales son el Árbol de la vida, el Talmud de las 10 sefirot, el Zohar, el Séter Ietzirá y el prefacio de la Sabiduría de la cabalá.

 

La cábala como tal es el pozo de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de tantas y tan variadas maneras que llegaron a crear una mística.

 

En esencia, la cábala (palabra que significa ‘recibir’) es un sistema de interpretación mística y alegórica de la Torá, que busca en ese texto el significado del mundo y la “verdad”. Cabalística es la afirmación de que el conocimiento absoluto no tiene objeto sino que es un medio. Para los cabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Los cabalistas entienden que el nombre de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que este, por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el universo a través de sus emanaciones o sefirot.

 

La Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o antiguo testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina. En la práctica religiosa ortodoxa, la tradición oral también desempeña un papel importante. Según las creencias, fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y la de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico, la codificación y el comentario. Esta tradición oral fue transcrita, dando nacimiento a la Mishná, que posteriormente sería la base del Talmud y de un enorme cuerpo exegético (interpretación crítica y completa de un texto, especialmente religioso), desarrollado hasta el día de hoy por los estudiosos. El compendio de las leyes extraídas de estos textos forma la ley judía o Halajá.

 

Miguel Aramayo

SCZ.09-02-2015

 

18 Ene

El amor.

Nunca hasta ahora, he sentido lo que es odio, por suerte y porque Dios lo quiso así. Puedo haber sentido animadversión o antipatía por alguien, pero odio nunca y lo digo muy orgulloso, porque sobre odio se únicamente lo que he leído o he visto en películas o en la televisión.

 

En cambio amor, si he sentido y pienso que es la sensación más sublime, creo que lo que más se asemeja es la música, la música tienen acordes, la música tienen tonos, la música tiene volumen, tiene intensidad, tienen ritmo, tiene melodía, tiene letra. Los acordes se pueden combinar, los tonos se pueden subir o bajar, el volumen se puede prolongar o acortar, la intensidad puede llegar y transportarte a niveles sublimes, el ritmo puede hacer vibrar, no solo tu cuerpo sino todo el entorno donde se ejecuta, las melodías pueden hacerte soñar, las letras pueden expresar sentimientos de todo tipo, alegría, tristeza, enamoramiento, y mucho más.

 

Para expresar lo que significa amor, no necesito recurrir a las definiciones de un diccionario o manuales especializados, porque lo primero que pienso y creo haberlo leído en algún lado, “donde hay vida hay amor”. Escuchando canciones uno puede encontrar un montón de ejemplos y definiciones, y como dice el refrán: ”Para muestra basta un botón”,. A continuación transcribiré dos canciones de una cantora; María del Pilar Cuesta Acosta, conocida como Ana Belén, nacida en Madrid, España el 27 de mayo de 1951 destacada en el mundo del espectáculo en habla hispana.

 

Escuché una canción de Ana Belen, que cuando busque la letra, me encontré que es un poema de: Federico Garcia Lorca – Antonio Garcia de Diego, que titula “siete corazones tengo” y dice así:  Siete corazones tengo/ pero el mío no lo encuentro/ en el alto monte, madre,/tropezábamos yo y el viento./Siete niñas de largas manos/me llevaron en sus espejos//He cantado por el mundo/con mi boca de siete pétalos.//Mis galeras de amaranto/iban sin jarcias y sin remos,/ he vivido los paisajes de otras gentes./Mis secretos alrededor de la garganta/sin darme cuenta, iban abiertos.//Siete corazones tengo/pero el mío no lo encuentro/en el alto monte, madre,/mi corazón sobre los ecos./Dentro del álbum de una estrella/tropezábamos yo y el viento.//

 

Otra canción que canta Ana Belen y cuyo autor es José Alfredo Jimenez, que dice: Amanecí otra vez/entre tus brazos,/ y desperté llorando/ de alegría/ me cobijé la cara/ con tus manos,/ para seguirte amando todavía/ te despertaste tú,/ casi dormida,/tú me querías decir/ no sé qué cosas/ pero callé tu boca/ con mis besos,/ y así pasaron muchas,/ muchas horas// Cuando llegó la noche, apareció la Luna, /y entro por tu ventana/ que cosa más bonita cuando la luz del cielo,/ ilumino tu cara// Yo me volví a meter/ entre tus brazos,/ tú me querías decir/ no sé qué cosas,/ pero calle tu boca/ con mis besos/ y así pasaron muchas/ muchas horas…//

 

Como ven, por los ejemplos que transcribí, hay muchas formas de expresar amor, con poemas que se convierten en canciones, canciones que poseen, ritmo, tonalidad y letra, que con diferentes palabras y expresiones que reflejan el amor que sentimos los hombres, los hombres en general y particularmente los que sabemos decir: ¡Te quiero…!, ¡te amo…!, porque lo sentimos en lo más profundo de nuestro ser, que para estos efectos decimos: ¡Desde lo más profundo de nuestros corazones…!

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-01-2016

 

 

16 Ene

El amor cantado

Nunca hasta ahora, he sentido lo que es odio, por suerte y porque Dios lo quiso así. Puedo haber sentido animadversión o antipatía por alguien, pero odio nunca y lo digo muy orgulloso, porque sobre odio se únicamente lo que he leído o he visto en películas o en la televisión.

 

En cambio amor, si he sentido y pienso que es la sensación más sublime, creo que lo que más se asemeja es la música, la música tienen acordes, la música tienen tonos, la música tiene volumen, tiene intensidad, tienen ritmo, tiene melodía, tiene letra. Los acordes se pueden combinar, los tonos se pueden subir o bajar, el volumen se puede prolongar o acortar, la intensidad puede llegar y transportarte a niveles sublimes, el ritmo puede hacer vibrar, no solo tu cuerpo sino todo el entorno donde se ejecuta, las melodías pueden hacerte soñar, las letras pueden expresar sentimientos de todo tipo, alegría, tristeza, enamoramiento, y mucho más.

 

Para expresar lo que significa amor, no necesito recurrir a las definiciones de un diccionario o manuales especializados, porque lo primero que pienso y creo haberlo leído en algún lado, “donde hay vida hay amor”. Escuchando canciones uno puede encontrar un montón de ejemplos y definiciones, y como dice el refrán: ”Para muestra basta un botón”,. A continuación transcribiré dos canciones de una cantora; María del Pilar Cuesta Acosta, conocida como Ana Belén, nacida en Madrid, España el 27 de mayo de 1951 destacada en el mundo del espectáculo en habla hispana.

 

Escuché una canción de Ana Belen, que cuando busque la letra, me encontré que es un poema de: Federico Garcia Lorca – Antonio Garcia de Diego, que titula “siete corazones tengo” y dice así:  Siete corazones tengo/ pero el mío no lo encuentro/ en el alto monte, madre,/tropezábamos yo y el viento./Siete niñas de largas manos/me llevaron en sus espejos//He cantado por el mundo/con mi boca de siete pétalos.//Mis galeras de amaranto/iban sin jarcias y sin remos,/ he vivido los paisajes de otras gentes./Mis secretos alrededor de la garganta/sin darme cuenta, iban abiertos.//Siete corazones tengo/pero el mío no lo encuentro/en el alto monte, madre,/mi corazón sobre los ecos./Dentro del álbum de una estrella/tropezábamos yo y el viento.//

 

Otra canción que canta Ana Belen y cuyo autor es José Alfredo Jimenez, que dice: Amanecí otra vez/entre tus brazos,/ y desperté llorando/ de alegría/ me cobijé la cara/ 
con tus manos,/ para seguirte amando todavía/ te despertaste tú,/ 
casi dormida,/ 
tú me querías decir/ no sé qué cosas/ pero callé tu boca/ con mis besos,/ y así pasaron muchas,/ muchas horas// Cuando llegó la noche, apareció la Luna, /y entro por tu ventana/ que cosa más bonita cuando la luz del cielo,/ ilumino tu cara// Yo me volví a meter/ entre tus brazos,/ tú me querías decir/ no sé qué cosas,/ pero calle tu boca/ con mis besos/ y así pasaron muchas/ muchas horas…//

 

Como ven, por los ejemplos que transcribí, hay muchas formas de expresar amor, con poemas que se convierten en canciones, canciones que poseen, ritmo, tonalidad y letra, que con diferentes palabras y expresiones que reflejan el amor que sentimos los hombres, los hombres en general y particularmente los que sabemos decir: ¡Te quiero…!, ¡te amo…!, porque lo sentimos en lo más profundo de nuestro ser, que para estos efectos decimos: ¡Desde lo más profundo de nuestros corazones…!

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-01-2016

 

16 Ene

¡Que macho!, o ¿qué macho?

En primer lugar macho es el animal de sexo masculino, según el mismo diccionario es el hombre necio, claro que también lo define como valiente, animoso, esforzado. Pero en ninguna parte encontré, que al hombre se lo nomine como “macho” porque se muestre altanero, iracundo, malcriado, prepotente, “macho”. La condición de “macho”, no muestra que un hombre sea valiente. La humildad, la modestia, tampoco son condiciones que muestren a un hombre menos “macho”, menos valiente.

 

Mahatma Gandhi, Nestor Mandela, Abraham Lincoln, son una muestra de hombres con humildad, modestia, pero no por eso son menos valiente, al contRario, fueron hombres con mucho coraje, que no pueden ser nombrados como “machos”, ese término suena ordinario  para llamar así a esas dignas personas.

 

El pedante, el amanerado que se quiere mostrar como “macho”, el malcriado, “entonado”, insolente, generalmente opta por esa postura de “macho”, porque lo que trata es disimular su debilidad, falta de masculinidad, ejemplos de ese tipo se tienen por montones en la historia, pero existe un individuo indeseable que tenía esas cualidades de “macho”. Adolf Hitler, con toda su pedantería y su movimiento de manitas, mostró ser un hombre débil, en los últimos momentos de su vida, cuando afloraron sus debilidades.

 

Hitler quemaba libros, pero también los leía. Que hiciera ambas cosas -además de desatar la II Guerra Mundial y ordenar el exterminio de los judíos- lo convierte en un lector muy especial. Su relación con los libros, incluso con los que no quemaba, no era amable. Hitler, incapaz de relaciones profundas y sinceras de amor o amistad -hasta las que sentía por Eva Braun y por su perra alsaciana Blondie eran afectos envenenados, y valga la palabra-, tampoco iba a tener ese cariño por los libros, que es el sello de los bibliófilos decentes. (JACINTO ANTÓN – Barcelona – 16/02/2009)

 

La inquina hacia el recuerdo del Führer nazi es tal que en algunos documentales biográficos modernos (como por ejemplo el emitido hace algunos años por Mundo Olé) se presentan escenas que, puestas en cámara lenta y en retroceso, parecen mostrar gestos feminoides del Dictador, tratando de sembrar la idea de homosexualidad.

 

El título del presente escrito es porque quiero mostrar mi repulsión al término, no como termino en sí, sino porque me parece una expresión ordinaria, soez, es como al referirse a una gran mujer en lugar de decir: una “bella dama”, “una excelente mujer”, “una gran señora”; quisiéramos decir una “Hembra”. De esa, misma manera el término “macho”, lo encuentro igual de descortés, para nombrar a un hombre con valor, con valía, con valentía.

 

Anoche escuché, de punta a punta, el discurso del presidente Nicolás Maduro, quedé sorprendido con tanta mentira, tanta falsedad y tanto desplante de “macho”, en algunos momentos leía su discurso, pero hacia muchas improvisaciones, para darle algo de jocosidad, porque esa su característica y para mostrarse “macho”, incluso de un manotazo volcó el vaso de agua que tenía en la testera, a lo que su primer reacción fue no darle importancia, pero después recapacito y quiso limpiar con una servilleta y tuvo que tener la ayuda de uno de sus edecanes o estafetas. 

 

Que diferente a lo que escuché esta mañana, la respuesta del presidente del congreso el Dr. Henry Ramos Allup, que nivel, que prestancia, que educación, que humildad y sin embargo mostro ser la alocución de un hombre valiente, que con mucha honestidad, dignidad, respeto y hombría le canto la pura verdad, a él (Maduro) a un militar de las Fuerzas Armadas venezolanas y también al ex presidente del congreso, junto a toda la bancada oficialista.

 

Amigos, si tienen oportunidad de escuchar ese discurso, o de por lo menos leerlo, se los recomiendo, es algo digno de imitar en países que están gobernados por “machos”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.16-01-2016

 

15 Ene

La vieja malhumorada

Acabo de leer un poema, que me llegó adjunto a un mail, sobre una señora muy viejita que terminó sus días en una clínica cerca de Dundee, en Escocia y a quien tildaban de: “La vieja malhumorada”. La gente del asilo busco entre sus pertenencias algo que tuviera algún valor digno de conservar y no encontraron más que trastos viejos, pero entre medio encontraron un poema, el cual les llegó al alma y sacando copias del mismo lo distribuyeron entre todos los dependientes del asilo.

 

¿Qué ven/Qué piensan/cuando me miran?/Una vieja malhumorada,/no demasiado inteligente,/de costumbres inciertas,/con sus ojos soñadores/fijos en la lejanía./La vieja que escupe la comida/y no contesta/cuando tratan de convencerla/“Dele, haga un pequeño esfuerzo”/La viejita, quien contra/su voluntad,/pero mansamente les permite/que hagan lo que quieran,/que la bañen y/alimenten,/sólo para que así pase el largo día./Les voy a contar quién soy,/cuando aquí estoy sentada tan /tranquila,/tal como me ordenan,/cuando como por orden de ustedes./Soy una jovencita de dieciséis años,/con alas en los pies,/que sueña que pronto/encontrará a su amado./Ahora tengo veinticinco,/tengo mis hijos,/quienes necesitan que los guíe,/tengo un hogar seguro y feliz./Soy mujer a los treinta,/los hijos crecen rápido,/estamos unidos con lazos/que deberían durar para siempre./Cuando cumplo cuarenta/mis hijos ya crecieron/y no están en casa, pero a mi lado está mi esposo/que se ocupa de que yo no esté triste. /A los cincuenta, otra vez,/sobre mis rodillas/juegan los bebés,/de nuevo conozco a los niños,/a mis seres amados y a mí./Mis hijos se alejan,/tienen a sus propios hijos,/pienso en todos los años que pasaron/y en el amor que conocí./Ahora soy una vieja./Qué cruel es la naturaleza!/La vejez es una burla/que convierte al ser humano/en un alienado./Recuerdo los días felices/y los tristes./En mi pensamiento vuelvo a amar y vuelvo a vivir mi pasado./Pienso en todos esos años/que fueron demasiado pocos y pasaron demasiado rápido,/y acepto el hecho inevitable/que nada puede durar para siempre./Por eso, gente, abran sus ojos,/abran sus ojos y vean!/Ante ustedes no está/una vieja malhumorada ante ustedes estoy YO!!//

 

Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven. Todos vamos a estar algún día en su lugar.

 

A mí  también ese poema me llegó al alma, porque comprendí que esa viejita malhumorada, en un tiempo fue una niña, luego una adolecente, después una joven, una mujer y en algún momento de su lucidez, cuando ya era una viejita, transcribió a un papel lo que todavía conservaba su mente y en pocas palabras resumió su vida y su actual existencia.

 

Debemos prepararnos para situaciones similares, para tener el coraje de soportar que nos manejen con cuidado, pero simplemente como un objeto y cuando tengamos que dejar este mundo, debemos procurar dejar un legado tan valioso como el de la viejita malhumorada.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-01-2015

 

15 Ene

La Capital Poética.

Estuve en la Capital Poética de Sudamérica, en la Plazuela Callejas. Recién anoche me desayune que en Santa Cruz de la Sierra – Bolivia, está ubicada la Capital Poética de Sudamérica. Estando en esa plazuela, escuche poesías de Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Carlos Hugo Molina, Sebastian Molina, Patricia Gutierrez Paz y muchos otros poetas mas.

 

Me sentí como loro en su salsa, porque para mí la musica, la poesía, son el alimento para el alma. También me puse a pensar que algunas veces nos descuidamos de procurarnos ese alimento, pero cuando uno lo consume a raudales, como me sucedió anoche, tu alma, tu espíritu, te lo agradecen y es notorio como eso también lo asimila tu cuerpo, porque después de una sesión como esa, tienes la sonrisa a flor de labios.

 

Como dice el refrán: Dios los hace y el diablo los junta, me encontré con muchas personas, personas que tienen la misma afición que yo por la musica, el canto, el verso, el baile y el compartir con amigos esa misma afición.

 

Quise profundizar en el tema y navegue en Internet en busca de poetas bolivianos y mi sorpresa fue mayor, solamente encontré que nombraban a Pedro Shimose como único poeta del oriente, pero no vi que nombraran a otros, que si los encontré en algo escrito por Homero Carvalho Oliva, donde nombra a algunos registrados desde 1800, por ejemplo, tenemos a uno de los grandes poetas de la guerra que es Manuel Baca (Cañoto) que sus poemas eran contra España, a partir de esas fechas es que se tienen los registros. A partir de esta fecha Santa Cruz ha venido escribiendo poesía, alejado de todo lo que era los estados de gobierno, aquí se escribía en la soledad del pueblo, pero ya desde el siglo XIX la poesía se empieza a escribir de una manera más ordenada y sistemática, empiezan a aparecer poetas de la talla de Raúl Otero Reiche, antes de él existieron Placido Molina Mostajo, Leonor Ribera Arteaga, Hernando Sanabria Hernández, Enrique Kempff Mercado, Antonio Landívar Serrate, Germán Coimbra Sanz. Las nuevas generaciones de poetas en Santa Cruz nacen a partir de los años 80 con poetas como Reymi Ferreira, Antonio Rojas, Silvia Rosa Flores y Gustavo Cárdenas. Entre las generaciones más jóvenes yo diría entre los 25 y 35 años estaría Emma Villazón, Claudia Vaca, Albánela Chávez, Edson Hurtado.

 

Estoy seguro que en esa lista que extraje de algo escrito por Homero Carvalho, faltan muchos otros que escriben poesías, pero no las publican o no las registran, como el caso de Gringo Bendeck, el camba Florencio, Julio Antelo Salmon. Muchos de mis amigos escriben únicamente para su satisfacción y por lo tanto eso no figura en ninguna parte.

 

Los compositores de musica como: Mateo Flores, Nicolás Menacho, Susano Azogue, el camba Florencio, Gilberto Pareja, José Rene Moreno, Aldo Peña y tantos otros cantores, también aportaron sus poesías, en forma de canciones, las mismas que expresan mucho sentimiento.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-01-2015

 

15 Ene

Salteña una de las delicias que tienes que probar!!!

INGREDIENTES PARA EL RELLENO:

1 taza ají colorado molido con agua

½ cucharada comino molido

½ cucharada pimienta negra molida

½ cucharada orégano desmenuzado

1½ cucharada sal, o al gusto

2 tazas cebolla blanca picada en cuadraditos finos 1½ tazas cebolla verde picada finamente 1½ carne de vaca, sin grasa, picada en cuadraditos

1 taza papa, pelada, cocida, y cortada en cuadraditos ½ taza arvejas verdes cocidas 1½ taza manteca de cerdo ¼ taza azúcar granulada ½ cucharada vinagre ½ taza perejil picado finamente

2 cucharas gelatina sin sabor diluidas en 3 tazas agua ½ aceituna negra por salteña

3 pasas de uva por salteña

1 tajada de huevo duro por salteña

 

Preparación:

Primero ponemos en una olla la manteca con el ají y dejamos hervir a fuego fuerte (hasta que la manteca se separe del ají). Luego agregamos el comino, pimienta, orégano y sal. Dejamos cocinar por unos diez minutos a fuego lento para que no se pegue, sin dejar de mezclar. Añadimos la cebolla blanca y dejamos cocer unos cinco minutos más. Finalmente ponemos la cebolla verde.

Luego sacamos la olla del fuego, agregamos el azúcar, vinagre, perejil, papas y arvejas cocidas.

En otra olla ponemos las tres tazas de gelatina. La hacemos cocer a fuego fuerte y en cuanto empiece a hervir, añadimos la carne picada. Tenemos que mezclarla rápidamente y sacarla del fuego.

Finalmente mezclamos la primera preparación con la gelatina y carne. Dejamos enfriar en el refrigerador una noche o hasta que cuaje. Si se quiere, podemos añadir las aceitunas, pasas y huevos duros antes de que cuaje o colocarlos directamente sobre los redondeles de masa al preparar las salteñas.

 

INGREDIENTES PARA LA MASA:

12 tazas harina

1½ tazas manteca de cerdo (hirviendo)

6 huevos enteros

½ taza azúcar

3 cucharillas sal

2 ¼ tazas agua tibia (más o menos)

 

Preparación:

Primero cernimos la harina en una fuente y agregamos la manteca hirviendo. Mezclamos rápidamente con una cuchara de madera. Dejamos enfriar unos cuantos minutos y añadimos los huevos, el azúcar y el agua tibia con la sal. Amasamos hasta tener una masa más seca que aguanosa. Dejamos reposar la masa tapada con un repasador por unos diez minutos.

Dividimos toda la masa en cincuenta bolitas y adelgazamos una por una con el rodillo, hasta tener unos redondeles de medio centímetro de grosor por catorce centímetros de diámetro más o menos.

Sobre cada redondel ponemos una cucharada del relleno con la aceituna, pasas y huevo duro, si estos ingredientes no se mezclaron antes.

Humedecemos los bordes del redondel con agua y los juntamos ajustando muy bien para que la salteña quede perfectamente cerrada. Debemos repulgar dejando el cierre arriba.

Ponemos las salteñas, sin que se toquen, en una lata enharinada. Las horneamos a fuego fuerte (horno europeo 300 grados C.; horno americano 572 grados F.) entre siete a diez minutos. ¡Y las servimos calientes!

 

Nota: Si se desea se puede reemplazar la carne de vaca por carne de pollo, o también se pueden combinar ambos.

Si te gusta esta receta compártela con tus amigos y dale me gusta.

 

Miguel Aramayo

 

15 Ene

Qué bella noche

Si  antes ya era feliz, anoche se confirmó mi felicidad, no sólo elegí correctamente el cielo más puro de América, también Dios pobló este suele de gente excepcional, de gente que no solo tiene corazón, sentimientos, amor, sino gente con intelecto, con una capacidad enorme de discurrir, pensar, crear, inventar.

 

Quedé gratamente sorprendido, aunque ya lo vislumbraba, que los habitantes de estos llanos, tienen algo especial, tienen un don que no solo es fruto de la naturaleza, sino algo que corresponde a un don Divino. Es gente gente, gente de verdad.

 

Me sentí en un ambiente  de música, de poesía, de amor. Por suerte había ruidos, charlas, rizas, porque si hubiera sido únicamente silencio, tengo la plena seguridad, que se hubiera podido escuchar el palpitar de todos los corazones qué estábamos en ese lugar, bajo este cielo, rodeado de esa calidad humana.

 

Estuve con gente muy querida, muy limpia, muy pura y aunque suene a alabanza, con gente como yo, con los sentimientos y el cariño a flor de piel. Aprendí mucho y me convencí que este pueblo es privilegiado, que ni el dolor de la muerte, ni el engaño, ni  la falsedad, podrán doblegarlo, que las semillas del bien, están profundamente enraizadas, que esta gente es la vanguardia, es el motor de este país.

 

Sentí que a medida que pasaba el tiempo, mi corazón crecía en mi interior y mi alma estaba a flor de piel, mi espíritu danzada y yo daba gracias a Dios, por estar en ese lugar, de pertenecer a esa sociedad y estar brindando un homenaje al hijo de un amigo, alguien que ya no está con nosotros, pero que anoche nos dejó ver su presencia y su prestancia. Muy pocas veces en mi vida, me sentí como me sentí anoche, rodeado de personas y con la presencia de Dios.

 

Sebastian, estuvo con su padre, Carlos Hugo, pero también con todos y cada uno de los que estuvimos presentes en su homenaje. Me siento muy feliz, extremadamente feliz.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-01-2015

 

14 Ene

¡Feliz muy feliz…!

Soy feliz.

Extremadamente feliz.

Porque para ser feliz,

Se necesita muy poco.

Solo vasta ser feliz.

Para eso debes estar en paz,

Debes sentir tu interior

Y ver que adentro estas vos

Y que te sientes bien,

Vos y percibes tu voz,

Que te dice ¡soy feliz!

Saber que es tu voz 

Y que sos vos. 

Con eso sos feliz.

Sintiéndote feliz.

¡Qué fácil!

Ser feliz. 

¡Feliz…!

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-01-2016

 

 

12 Ene

¡Qué lindo alimento!

Este fin de semana me alimente de recuerdos, de añoranzas, de vivencias y puedo asegurar que es un alimento que satisface, pero no llena, además que no produce indigestión. Es el alimento que de vez en cuando reclama nuestra alma, alimento que muchas veces le mezquinamos, porque nuestra mente está inmersa en temas materiales. Está más distraída en el quehacer diario, en la rutina que embrutece, en la rutina que solo se preocupa de alimento corporal y descuida el alimento espiritual.

 

Aparentemente estuve solo, digo aparentemente, porque cuando estoy solo elijo donde estar, con quien estar e incluso selecciono que compartir. Esta vez estuve con un libro, un libro cuyo autor soy yo, mejor dicho mi alma, mi espíritu. Un libro que encierra muchas vivencias mezcladas con un alto contenido de ficción, que también son vivencias, pero no del cuerpo, sino del alma.

 

Tenía la tarea de revisar la primera impresión, una versión que ya había pasado por las manos del editor, quien había depurado todos los errores ortográficos y gramaticales, pero que había dejado intacto el sentido que yo había dado al escribir cada uno de esos cuentos, cada una de esas historias. La tarea era revisar en profundidad cada uno de esos cuentos y por lo tanto, al ser yo el autor ya los tenía en mente, pero algunos de esos escritos estaban difuminados en mi conciencia, en mi memoria.

 

Al leer eso que escribí en el transcurso de estos últimos diez años, hicieron que mi mente retroceda a la época en que los redacté y en muchos casos volvieron a mi mente las circunstancias y hechos que en esa época, cuando transferí mis pensamientos al papel, que un principio fueron transcritos en un ordenador y posteriormente impresos. Esas circunstancia y hechos que me inspiraron retornaron a mi mente, iluminaron nuevamente mi espíritu y en su mayoría son hechos ficticios, producto de mi imaginación y mis deseos por dibujar una realidad inexistente, que algo de real pueden contener, por de una realidad muy difusa y que en muchos casos no corresponden  a mis experiencias, sino que se basan en hechos de novelas que he leído o de hechos que conocí, pero que no me acaecieron a mí o que directamente me los inventé.

 

Leí cada cuento con el debido detenimiento, pero mi afán por avanzar en la tarea de revisión hizo que lea a más velocidad, que a la que estoy acostumbrado, pero lo hice con tanta satisfacción, que mi cuerpo no se rindió. En algún momento sentí que mis ojos estaban secos, porque exigí a mis ojos a mantenerse abiertos, sin pestañar para adelantar en la lectura. Mi cerebro acepto la tarea rin chistar y puso todo lo de su parte para captar las fallas de redacción, o algunos errores de palabras mal escritas o de frases inconclusas.

 

Cumplí lo que me había propuesto y cuando termina la revisión, sentí una gran felicidad, porque todo lo que había escrito, superaba mis críticas y encontré que todo estaba muy bien escrito, por lo menos expresaba plenamente el sentido que quise dar a cada historia, a cada cuento. Incluso encontré dos que no son cuentos, sino que son estudios, uno que analiza el amor, no solo como palabra, sino como sentimiento, desde punto de vista semántico, religioso, filosófico, étnico e incluso en un sentido de expresión del lívido que todos los individuos llevamos intrínsecamente en nuestro interior. El otro era un ensayo, probando mi capacidad literaria de redacción de un cuadro.

 

El libro ya está completo y solo espera el prólogo, para pasar a impresión, con lo cual me siento más feliz. He logrado una meta y estoy dejando algo para la posteridad, por lo menos para la posteridad más próxima que son mis hijos, mis nietos, mis parientes y mis amigos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 12-01-2016

 

12 Ene

¡Qué lindo alimento!

Este fin de semana me alimente de recuerdos, de añoranzas, de vivencias y puedo asegurar que es un alimento que satisface, pero no llena, además que no produce indigestión. Es el alimento que de vez en cuando reclama nuestra alma, alimento que muchas veces le mezquinamos, porque nuestra mente está inmersa en temas materiales. Está más distraída en el quehacer diario, en la rutina que embrutece, en la rutina que solo se preocupa de alimento corporal y descuida el alimento espiritual.

 

Aparentemente estuve solo, digo aparentemente, porque cuando estoy solo elijo donde estar, con quien estar e incluso selecciono que compartir. Esta vez estuve con un libro, un libro cuyo autor soy yo, mejor dicho mi alma, mi espíritu. Un libro que encierra muchas vivencias mezcladas con un alto contenido de ficción, que también son vivencias, pero no del cuerpo, sino del alma.

 

Tenía la tarea de revisar la primera impresión, una versión que ya había pasado por las manos del editor, quien había depurado todos los errores ortográficos y gramaticales, pero que había dejado intacto el sentido que yo había dado al escribir cada uno de esos cuentos, cada una de esas historias. La tarea era revisar en profundidad cada uno de esos cuentos y por lo tanto, al ser yo el autor ya los tenía en mente, pero algunos de esos escritos estaban difuminados en mi conciencia, en mi memoria.

 

Al leer eso que escribí en el transcurso de estos últimos diez años, hicieron que mi mente retroceda a la época en que los redacté y en muchos casos volvieron a mi mente las circunstancias y hechos que en esa época, cuando transferí mis pensamientos al papel, que un principio fueron transcritos en un ordenador y posteriormente impresos. Esas circunstancia y hechos que me inspiraron retornaron a mi mente, iluminaron nuevamente mi espíritu y en su mayoría son hechos ficticios, producto de mi imaginación y mis deseos por dibujar una realidad inexistente, que algo de real pueden contener, por de una realidad muy difusa y que en muchos casos no corresponden  a mis experiencias, sino que se basan en hechos de novelas que he leído o de hechos que conocí, pero que no me acaecieron a mí o que directamente me los inventé.

 

Leí cada cuento con el debido detenimiento, pero mi afán por avanzar en la tarea de revisión hizo que lea a más velocidad, que a la que estoy acostumbrado, pero lo hice con tanta satisfacción, que mi cuerpo no se rindió. En algún momento sentí que mis ojos estaban secos, porque exigí a mis ojos a mantenerse abiertos, sin pestañar para adelantar en la lectura. Mi cerebro acepto la tarea rin chistar y puso todo lo de su parte para captar las fallas de redacción, o algunos errores de palabras mal escritas o de frases inconclusas.

 

Cumplí lo que me había propuesto y cuando termina la revisión, sentí una gran felicidad, porque todo lo que había escrito, superaba mis críticas y encontré que todo estaba muy bien escrito, por lo menos expresaba plenamente el sentido que quise dar a cada historia, a cada cuento. Incluso encontré dos que no son cuentos, sino que son estudios, uno que analiza el amor, no solo como palabra, sino como sentimiento, desde punto de vista semántico, religioso, filosófico, étnico e incluso en un sentido de expresión del lívido que todos los individuos llevamos intrínsecamente en nuestro interior. El otro era un ensayo, probando mi capacidad literaria de redacción de un cuadro.

 

El libro ya está completo y solo espera el prólogo, para pasar a impresión, con lo cual me siento más feliz. He logrado una meta y estoy dejando algo para la posteridad, por lo menos para la posteridad más próxima que son mis hijos, mis nietos, mis parientes y mis amigos.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 12-01-2016