Chaquito para los medios de comunicación
Desde que soy chico escucho que la policía está movilizada, que la justicia es implacable y que tenemos los mejores gobernantes.
A los policías siempre los vi con pena, no a los que siguen la carrera militar, a los policías que denominamos “pacos”, a los que están en las esquinas, con un sueldo miserable, que tiene que ver la forma de mejorar sus ingresos, algunas veces, la mayoría, aprovechándose de los infractores y haciendo algo reñido con la moral y las disposiciones. En cambio a los policías de carrera, sólo cuando son tenientes se los ve algo humildes, después en poco tiempo manejan autos más o menos finos y el modelo y marca va aumentando con las estrellas.
De la justicia siempre fui temeroso y respetuoso, aunque nunca confié, porque pareciera que es la misma en cualquier parte del mundo, por lo menos de nuestro mundo subdesarrollado y como herencia latina. José Hernández, en su libro “Martin Fierro”, la nombra en algunos párrafos y dice: “La ley es tela de araña, y en mi ignorancia lo explico, no la tema el hombre rico, no la tema el que mande, pues la rompe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos. Es la ley como la lluvia, nunca puede ser pareja, el que la aguanta se queja, más el asunto es sencillo, la ley es como el cuchillo, no ofiende a quien lo maneja. Le suelen llamar espada y el nombre le sienta bien, los que la manejan ven en dónde han de dar el tajo, le cae a quién se halle abajo, y corta sin ver a quién. Hay muchos que son doctores, y de su ciencia no dudo, mas yo que soy hombre rudo, y aunque de esto poco entiendo diariamente estoy viendo que aplican la del embudo”. La nuestra, la boliviana, es más complicada todavía, tenemos un ejemplo a la mano, el caso “Separatismo, terrorismo, magnicidio”, que ya tiene más de cinco años, todas las denuncias de montaje, incluso de quienes la montaron, pero los presos siguen presos y los delincuentes libres y gozando de vacaciones en Brasil y la justicia monta y desmonta este caso a su antojo, gasta ingentes cantidades y todo mundo se ríe de ese show, menos los que ven el sol a cuadritos y sus familias que han visto destruidas sus vidas y agotados sus patrimonios.
Los gobiernos que he visto, desde que tengo uso de razón, nunca hicieron nada por los bolivianos y los que hicieron, fue tan poco que si estamos donde estamos, no es por ellos, sino por el esfuerzo de los que no somos políticos y los tenemos que soportar, porque son un mal necesario y se aprovechan de eso.
Pero en este momento lo peor que tenemos son los medios de comunicación, oral y escrita, son un conjunte de gente morbosa y falta de ingenio que en cada hecho policial se sienten felices, porque tienen para machacar sobre el tema, mostrando escenas que molestan, que lastiman y además insisten en el tema hasta el cansancio, hasta que se presenta otro hecho morboso, que hace que se olviden del anterior y carguen sus baterías en el nuevo.
Las manifestaciones y marchas muestran nuestro resentimiento y es aplaudido por los políticos y autoridades, autoridades que medio se esconden, porque se sienten afectados por el reclamo, pero que no hacen nada o simplemente la respuesta incongruente a una entrevista periodística. Los que sufren se quedan con su sufrimiento, los que apoyamos regresamos a nuestras labores cotidianas y los que deberían hacer algo se ríen de nosotros y hacen lo que les da la gana y no lo que manda el soberano.
Miguel Aramayo.
SCZ. 19-08-2014.
