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Contigo aprendí

31 Jul

Contigo aprendí

Contigo aprendí

 

Un bolero de Armando Manzanero me hizo pensar que el aprender no es finito, al contrario, es infinito. Uno puede descubrir que existen nuevas y mejores emisiones y apreciar que el mundo está lleno de ilusiones y algo que parece inalcanzable y contradictorio, puede ser real como el que la semana tenga más de siete días y multiplicar lo que parecían contadas y escasas alegrías, sobre todo que, con esa experiencia aprenderás a ser más dichoso.

 

Siempre veo la Luna y aprecio su luminosidad, pero sin necesidad de un telescopio se pude ver o presentir la luz del otro lado de la Luna y que no cambio por nada el poder estar junto a tu presencia. Que un beso puede ser más dulce y profundo, que puedo irme mañana mismo de este mundo. Después de todo, con solo haber apreciado lo que expreso me doy cuenta de todas las cosas bellas que gracias a ti las aprendí y pude valorarlas.

 

Tengo la impresión de que yo nací el día que te conocí, porque pude ver la luz del otro lado de la Luna y que por eso no cambio tu presencia por nada en el mundo, que puedo irme mañana mismo de este mundo y que un beso tuyo puede ser más dulce y profundo y que todo lo que vea sea más bello, incluso que la semana pueda tener más de siete días.

 

Hay personas románticas como es el caso de: Armando Manzanero, Roberto Carlos, Erasmo Calos, Agustin Lara, Alfredo Bojalil Gil (el Güero Gil de los Panchos) y tantos otros; que pueden expresar con palabras y con música los sentimientos que hacen vibrar el corazón de quien los escuchan y aprecian sus composiciones. Creo que es un don innato que los diferencia de otras personas. 

 

También existen muchos poetas que pueden expresar con palabras sus sentimientos, como es el caso de: Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer, Mario Benedetti, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y muchos otros más, todos muy conocidos y famosos. Ellos expresaron el amor de manera que sus palabras impactaron en los oídos de quienes apreciamos la literatura de ese estilo.

 

Influenciado por la música y la poesía, me senti capaz de poder escribir algunos versos, pero lamentablemente me falta instrucción literaria para usar correctamente la métrica y el lenguaje que manejo es escaso para una adecuada consonancia de las palabras utilizadas. Pese a eso tuve el coraje de publicar un libro de poemas, aunque el estilo de escritura corresponde a prosa.

 

Din, don, dan. / Así pueden tañer las campanas. / Tic. Tac. Toc. / Así pueden sonar los relojes. ¿Cómo puede sonar mi corazón? / Mi corazón, no suena, sueña. / Sueña con las Campana. / Sueña con el tiempo. / Sueña con el amor. / El amor a vos. / Din, don, dan. / Es un anuncio. / Tic, Tac, Toc. / Es un recuerdo. / Mi amor es eterno. / Las campanas para Dios. / el tiempo para los dos. / El amor es nuestro. / Es de todos. / Pero lo tienes vos. 

 

Soñé que era pintor, y pintaba. / Soñé que era escritor, y escribía. / Soñé que era cantor y cantaba. / Soñé que era soñador, y desperté. / Me pregunté ¿para qué pintar? / Me pregunté ¿para qué escribir?  Me pregunté, ¿para que cantar? / Me pregunté ¿para qué sonar? / Mi alma respondió, ¡pinta! / El tiempo es corto y la vida es larga. / Tus memorias se borran. / La pintura perdura. / Mi alma respondió, ¡escribe! / La memoria es frágil. Los recuerdos perduran. / Lo escrito, forma un libro. / Mi alma respondió ¡canta! / El canto mata las penas. El canto incrementa los recuerdos. / El canto tiene eco y se eleva al cielo. / Mi alma respondió ¡sueña!! / Los sueños te apartan de la realidad. / Los sueños te dan vida. / Los sueños te permiten soñar. / Sueña, ¡sueña! / Vivirás feliz con los sueños. Morirás feliz con los ensueños.

 

Miguel Aramayo

SCZ.