Cuentito…
Quiero contarles un cuentito, cuentito muy cortito, sin ninguna gracia como la que tiene «Blanca Nieves», que era la más bella dl reino, este, al contrario es de solamente feas y feos, incluso el más fino, el de las manitas.
Un día, hace muchos años, un Hada «Chambona», le prometió cumplir sus deseos a un chiquillo, que se crió entre unos animalitos algo parecidos a los camellos, pero no en el desierto, sino en las estepas de un altiplano. Ese chiquillo pidió ser un rey original y el Hada Chambona le trazó un panorama, un camino. Primero debió ser influyente entre sus amigos, hasta llegar a tocar trompeta, mientras ayudaba a recoger unas hojitas, hojitas que hacen volar a los ilusos, hasta llegar al éxtasis y convertirlos en adictos, después destruirlos y convertirlos en ¡escoria humana!, en ¡excremento! Después entraría al congreso como emir, representante de los productores de hojitas voladoras. Desde esa posición podría usar a esos seguidores que representaba y dedicarse a la paralización de caravanas.
El Hada Chambona, le prometió que sería encumbrado, primero como un humilde y emocionado rey, luego como un gran rey, capaz de convertirse en eterno e inmortal, dueño de una nación, capaz de destruir el capitalismo del mundo.
La Hada Chambona, cumplió, pero al mismo tiempo puso sus exigencias, sus condiciones. Su asistente inmediato, debía ser una persona que no sólo lo colabore, debía ser el que con sus acólitos le consiga el “poder total”, ese ¡hombre!. Necesariamente, condición “sine qua non” debía haber leído durante 481 (cuatrocientos ochenta y un) años, un libro por semana. Por suerte los ayudantes del rey consiguieron ese prodigio, además humilde y sin ningún deseo de encumbrase.
Otra de las exigencias era que debería rodearse de gente ¡fea y mala…!, una tarea no muy difícil en ese reino, donde se aplica “justicia comunitaria” y hasta “se degüellan perros”. Reino en el que por suerte los únicos bonitos son los oligarcas que pertenecen a una cierta nación, a la que el rey desprecia, una nación ¡bacana!, que posee un montón de virtudes y riquezas, todas virtudes y riquezas que enervan al rey y a todos sus seguidores.
El rey tuvo la suerte de conseguir un morenito muy bien preparado y malo, que posee unos ojitos saltones, pero tan saltones que parecen que en cualquier momento abandonarán esa cara, cara que también es fea y hace juego con los ojos y la personalidad del morenito.
Para su congreso consiguió dos damas, una con una cara muy especial, carirredonda, con unos cabellos rizados, rizados por la electricidad estática y unos cachetes que se descuelgan sin llegar al suelo, por milagro de Dios, con una ¡blonda! cabellera que acompaña su melodiosa e imberbe timbre de voz, esta señora destinada para la parte baja del compreso. Para la parte alta del congreso alguien con una fisonomía contraria a su par, flaca sin cachetes, de pelo totalmente lacio, con unas mechas que dan la impresión de caer al suelo por su propio peso, pero con una mirada fría y penetrante que aterra y un ceño fruncido que asusta, que además puede reemplazar al lector e incluso al Rey.
También consiguió para colaborador del señor de los ojitos, alguien que se parezca al hombre de las cavernas, pero que es muy fino al vestir y que tiene un timbre de voz, que hasta la policía le tiembla y es el terror de los delincuentes, por sus dotes de investigador capaz, superior a Sherlock Holmes o a la Pantera Rosa.
Para controlar a los jueces y la justicia, consiguió una señora bien fornida, de un andar cadencioso, con una cara que le permite encarar cualquier problema, con una vestimenta muy original y con un sombrerito al cual mantiene en vilo.
Para controlar todo, posee gente mala, pero mala de verdad, gente que está segura que la soya es comida para chanchos que la yuca es más barata que el pan y que pueda cavar tumbas con muchos gusanos. Gente que lo hace quedar muy bien y que cumple a cabalidad con las exigencias del Hada Chambona. Un hada que habita en el Caribe y que tiene apoyo de Holanda, de la izquierda europea y del Foro de San Pablo, que lo apoya con planes y proyectos, además de diesel.
Esa hada cumplió todos los deseos del muchachito y la única forma en que se acabe ese encanto, es cuando se destruya totalmente el país y se acaben los recursos naturales y se corrompan sus colaboradores, cosas muy posibles y seguras que pasen con el tiempo, pero no sabiendo cuanto será ese tiempo.
Miguel Aramayo.
SCZ. 25-05-2013 Día que se conmemora el primer “Grito Libertario”, día de Chuquisaca 25 de mayo de 1809, también fecha del primer cabildo Argentino 25 de mayo de 1810.
