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¿Donde viajar?

25 Oct

¿Donde viajar?

Llamé al aeropuerto y pedí que me alisten mi jet, tenía intenciones de viajar, no sabía si a Belén Du para o al Ecuador, a las islas Galápagos. Primero me acordé que ambos lugares está muy alejados de dónde estoy en este momento y después me recordé que no tengo ningún avión, por ultimo yo estaba seguro que estaba en Rio de Janeiro, pero no, todo era un sueño, no me había levantado de cama y eran las nueve y media de la mañana y estaba soñando de hambre, no había comido desde el almuerzo de ayer y de calor, porque ya estamos con 31 grados y el pronóstico es que llegaremos a 38. 

 

Decidí levantarme, ducharme, prender el aire y mi computador, responder los mail de la bandeja de entrada y viajar  a la Costa Azul a un pueblito que muy pocos conocen, pero que es especial, para cundo uno está solo y tiene deseos de divagar en el pensamiento, revisar su interior, trazar planes para el futuro y recordar los bellos momentos vividos hasta ese punto de la vida. 

 

Ensués La Redonne, es un pueblo cerca de Marsella y Martinica, un lugar muy bonito con un mar de un azul intenso, de altos acantilados y paisajes extraordinarios, donde se ven bellas mujeres del lugar y turistas. Con una población que no supera los seis mil habitantes Elegí este lugar por ser un lugar muy tranquilo.

 

Me alojé en el  du Grand Morenas, el día que llegué conocí a una persona, que se identificó como mi paisano y que viajó a este lugar, con el objeto de poder jugar, legal o ilegalmente, su especialidad eran el póker y el  blackjack. Cuando se presentó, lo hizo porque estaba apoyado a la barra de la conserjería, mientras yo me registraba y escuchó mi origen, él me dijo quién era, pero no me recuerdo su nombre, lo que me impresionó fue su historia.

 

Me dijo que aprendió a jugar a las cartas, cuando era muy chico y que fue su madre la que le enseño, que ella les daba plata a sus hijos para que salgan al cine, pero con la condición de que antes jueguen una partida con ella y desde luego, ella les ganaba el dinero que les había dado para su domingo y se quedaban en casa, porque su madre les  había pelado el dinero que les dio y quedaba la promesa para el próximo domingo.

 

Le pregunté: –¿Cuántos hermanos tenía? Y me respondió: – Ocho hermanos.–¿Todos vivos?–No, yo soy el único vivo.–¿Murieron los demás?–No, los demás trabajan,

 

Quedé riendo y después de eso me despedí de mi paisano y pasé a la habitación, donde me puse cómodo. Ordené mi equipaje en el closet y me alisté para salir. Mi objeto era poder conocer el lugar y sentarme frente al mar, para miran en lontananza, con la esperanza de ver algún velero con la bandera de los piratas, porque tenía referencias, que antiguamente ese era un lugar de ese tipo de gente, que por sus altos acantilados y recovecos en la playa era el lugar ideal para esconderse.

 

Me resultó tan placentero ese tiempo de descanso, que si no me equivoco fueron tres días, después de los cuales regresé a mi habitual vida en Paris.

 

Miguel Aramayo

SCZ.25-10-2015