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El destino es algo diferente

31 Jul

El destino es algo diferente

El destino es algo diferente

 

Pensamos que todo lo tenemos controlado, pero sin embargo no somos más que simples marionetas que maneja nuestro destino, o lo que llamamos destino, que en realidad es Dios, nuestro creador, el eterno, omnipotente, omnipresente, omnisciente, el misericordioso, el compasivo y muchos más apelativos o denominaciones. Los musulmanes se refieren a Dios como Alá y recitan oraciones invocando sus nombres y atributos en el rosario que se llama Misbaha o Tasbih, que tiene relación con la recitación de los 99 nombres de Dios. 

 

Muchas veces opiné que el «libre albedrio», no es tal. Porque físicamente disponemos del sistema límbico el cual no puede ser manejado a voluntad, que al igual que nuestro corazón y otros órganos dependen del sistema nervioso «autónomo», que es parte del sistema nervioso periférico. Esta red recibe aportaciones del nervio vago, y del tronco simpático. La mayoría de los ganglios del sistema se encuentran localizados por fuera de la médula espinal, a ambos lados de ella. Los ganglios del sistema parasimpático se encuentran localizados cerca o en el interior de los órganos con los que conectan.

 

El nervio vago conecta el tronco cerebral con casi todos los órganos, el corazón, pulmones, estómago, intestinos, páncreas, hígado, riñones, bazo y vesícula. Se mueve a través de casi todos los órganos esenciales. Se origina en el tronco cerebral aproximadamente detrás de las orejas y se extienda por cada lado del cuello, cruza el pecho y llega hasta el abdomen. Controla las funciones y actos involuntarios de nuestro cuerpo. Por lo tanto, si el nervio vago es esta vía de comunicación con sensores que envían señales desde el cuerpo hacia el cerebro, esto puede tener un impacto directo en nuestra mente, nuestros pensamientos y tal vez incluso en nuestros sentimientos.

 

En base a lo que dicen las últimas cuatro líneas del párrafo anterior, me atrevo a decir que, el concepto del «libre albedrio» es algo relativo. Porque el sistema límbico «controla las funciones y actos involuntarios de nuestro cuerpo», es un conjunto de estructuras cerebrales clave para la regulación de emociones, memoria y comportamiento, incluyendo estructuras como el hipocampo, la amígdala y el hipotálamo. Las estructuras principales del sistema límbico son: Hipocampo: Involucrado en la formación de recuerdos, especialmente los recuerdos a largo plazo. Amígdala: Juega un papel crucial en la respuesta a estímulos emocionales, especialmente el miedo y la ansiedad. Hipotálamo: Regula funciones vitales como la temperatura corporal, el hambre, la sed y el sueño, además de estar involucrado en la respuesta emocional. Corteza cingular: Participa en la percepción del dolor y en la regulación de la conducta social. Núcleos septales: Involucrados en la motivación y el placer. Bulbo olfatorio: Recibe información olfativa y está conectado con el sistema límbico. 

 

Funciones del sistema límbico: Regulación emocional: El sistema límbico es responsable de procesar y regular las emociones. Formación de memoria: El hipocampo es esencial para la formación de nuevos recuerdos. Comportamiento: El sistema límbico influye en la motivación, el comportamiento social y la respuesta a estímulos ambientales. Homeostasis: El hipotálamo ayuda a mantener el equilibrio interno del cuerpo, regulando funciones como la temperatura corporal y el ritmo circadiano. 

 

Relación con otras áreas cerebrales: El sistema límbico interactúa con la corteza cerebral, que es responsable de funciones cognitivas superiores como el razonamiento y la planificación. También se conecta con el tronco encefálico, que controla funciones vitales como la respiración y el ritmo cardíaco.

 

Comparto estos conocimientos, porque creo que es importante saber que tienen que ver nuestro cerebro con la parte espiritual. Considero que la amígdala y el hipotálamo son los que conectan nuestro cuerpo con nuestra alma y por lo tanto con Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-04-2025