El mar y la guerra del Pacifico, 1879
El presidente Morales estuvo reunido con el presidente Humala. Ratificó que el Tratado de 1094, que fijó la frontera entre Bolivia y Chile, es «injusto» porque fue impuesto a la «fuerza», (HoyBolivia – 23-12-11). Aparentemente están tomando como ejemplo, que el Perú presentó en 2008 ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya, una demanda contra Chile (abi). Chile advierte a Bolivia que «sufrirá las consecuencias» por futura demanda en La Haya. El canciller chileno, Alfredo Moreno, dijo que Bolivia debe decidir el camino que toma en su demanda marítima «Nosotros pensamos que hay posibilidades para buscar cosas de beneficio mutuo para todos los países, sin embargo, es Bolivia el que tiene que decidir los caminos y el que va a sufrir las consecuencias», dijo Moreno, informa el periódico digital chileno El Mostrador.
Al leer todo eso me puse a pensar que debo ser de los pocos bolivianos y peruanos que han escuchado el relato de esa contienda bélica directamente de boca de sus antepasados, con vivencia de la realidad y después haber corroborado esos hechos aprendiendo la historia enseñada en el colegio primario, en la secundaria y en la universidad y en mi caso como una afición, el auto estudio de ese hecho, ocurrido hace 133 años.
Ese hecho ha ocasionado que ponga interés en el tema, y me preocupe por personajes como Eduardo Abaroa, cuyos restos fueron traídos a La Paz con gran pompa para inaugurar un monumento en la placita del mismo nombre (en la década de 1950), Otro personaje que seguí de cerca fue don Ladislao Cabrera, compañero de infortunio del primero, he visto a los herederos de ambos héroes y he sido manipulado por el odio que me inculcaron, a Chile y los Chilenos, pero también he tenido la capacidad de hablar y hacer amistad con los chilenos y ver que no son la gente que me pintaron en mis estudios de historia y civismo, ni remotamente se parecen a los ogros que nos pintan los políticos. También me interesó la participación de Gabriel René Moreno, que murió en Chile y fue declarado traidor por los bolivianos y sin embargo fue alguien que podía haber hecho mucho para firmar un mejor tratado o quizá evitar la guerra.
Desde los albores de mi vida he oído expresarse mal de Chile y los chilenos, siempre escuché esa cantaleta de los políticos en situación de gobierno y en momentos de convulsión social que utilizaban ese argumento como una forma de distraer a la opinión pública, aumentando la virulencia en contra de los que nos arrebataron el litoral, pero nunca escuché que los bolivianos, mejor dicho los militares bolivianos que participaron en esa contienda, hubieran abandonado a su suerte a los peruanos y prueba de ello es que el tratado que ahora reclamamos por injusto se firmó unilateralmente, mejor dicho en forma bilateral entre Chile y Bolivia, sin la participación del Perú, el año 1904 a espaldas del Perú, y tampoco nunca escuché a los políticos, contra que los Chilenos permanecieron en Perú por muchos años y que allí sí que hicieron desacatos y eso me lo contó mi bisabuela, que como peruana sufrió la estadía de los chilenos por largos años.
El tratado firmado por los peruanos el año 1924, no 1904, veinte años después, hizo que los políticos bolivianos de turno, lancen el grito al cielo y se enojen con los peruanos que firmaron ese tratado, y eso no sólo me lo contó mi bisabuela, que en la guerra del Pacifico tenía alrededor de 16 años, también me contó mi abuelo (boliviano) que se casó con una peruana (hija de mi bisabuela) y que procreó en el Perú a cinco de sus hijos y que tuvo que salir de allá a consecuencia de la firma del tratado entre Perú y Chile en 1924.
Tampoco escucho con toda honestidad que nuestros políticos o nuestra historia nos cuenten que Chile nos entregó “Libras Esterlinas” (quinientas mil – en efectivo y de libre disponibilidad) en compensación por las pérdidas de la guerra y además nos sobornaron (compensaron) con la construcción de un ferrocarril, “Arica La Paz” y que el tratado firmado en 1904 contempló esos pagos y sobornos y que nosotros entregamos esos territorios a “perpetuidad”.
En las peleas callejeras, gana el que pega, en el box, gana el que vence al contrincante, KO, en el futbol pierde el que lleva más goles y gana el que pudo el que venció y hasta lo pueden llamar campeón. En las guerras también hay un vencedor y un vencido, nosotros perdimos la guerra y perdimos los territorios adyacentes al mar y por consiguiente perdimos el mar, ese mar por el que hicimos muy poco, por no decir nada, que no teníamos ni barquitos de papel ni pescadores, pero que nuestros políticos y cantores se encargaron de hacernos creer grandezas que nunca existieron.
Leí a Rolando Hanglin (y asimilo las Malvinas al problema del mar con Chile) en su libro “El señor Gonzales y otros fachos” en su artículo “La boda real y las Malvinas” que un párrafo dice: “Como argentino me gustaría salir del circulo de las lamentaciones, sobre todo los que “nos hicieron”, “nos quitaron”, “nos robaron”. Esas frases me hacen pensar en el Manual de zonceras argentinas, de Arturo Jauretche: “Cuando muere el zonzo viejo, queda la zonza preñada”. Una eterna dinastía de zonzos y víctimas”.
Así deberíamos pensar los bolivianos, trazar una estrategia a largo plazo, no buscando el mar que ya lo perdimos, sino las ventajas que podríamos tener de esa perdida y esa eterna victimización.
Miguel Aramayo
SCZ. 25-12-2011
