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El triste

3 Jul

El triste

Mientras Miguel caminaba por el desierto, siguiendo los pasos de su camello, en la lejanía del horizonte, le pareció ver la silueta de dos personas, en la distancia una de las personas aparentaba ser más grande que la otra, como que una correspondiera a la silueta de un hombre, la más grande y la otra de una mujer. No tenían ningún animal y no poseían señales de llevar ningún bulto.

 

Esa pareja caminaba con un paso más pausado, que el que seguía Miguel y su camello y, por lo tanto, cada vez se los veía más próximos. A un principio no se distinguía como estaban vestidos y tampoco se distinguía el color de su ropa, porque, además, con el calor del desierto se observa una cierta reverberación cuando uno ve a distancia, como si de la arena se desprendieran nubes que en movimiento dan la impresión que los objetos se movieran con un leve temblor.

 

Cuando Miguel y su camello estuvieron a corta distancia de esas dos personas, que en realidad eran una pareja, recién se percataron que había una persona que estaba con su camello detrás de ellos. Ellos caminaban muy concentrados y en total silencio, para no consumir la humedad de sus cuerpos. Sabían dónde iban y cuánto tardarían, porque estaban acostumbrados a realizar esa caminata en solitario.

 

En ese momento se dio cuenta Miguel que se trataba de una pareja de bereberes que vestían su atuendo de color azul, de un azul tan particular (índigo). El hombre llevaba el tradicional velo teñido de índigo, ceñido a la cara, dejando ver únicamente sus ojos, unos ojos negros de una mirada negra, tan penetrante que a primera vista te dejaba sin respiración. La mujer llevaba un paño, también de color azul sobre la cabeza, para protegerse del sol y del viento, pero no tenía el típico velo musulmán. Por suerte, además de su dialecto tuareg, hablaban árabe y de esa manera se pudieron comunicar con Miguel.

 

Su oficio era la adivinación y como la mayoría de los musulmanes del norte de África, los Tuareg creen en la presencia continua de varios espíritus (djinns). La adivinación es realizada a través de los medios del Corán. La mayoría de los hombres usan amuletos para su protección que contienen versos del Corán. Los hombres no se quitan el velo, incluso delante de los miembros familiares. Los Tuareg pertenecen a la corriente islámica Maliki como resultado de las enseñanzas del gran profeta, El Maghili, que fue quien difundió la religión entre ellos a principios del siglo 16.

 

Ni bien entablaron contacto, la mujer con mucha soltura le pregunto a Migue: –¿Por qué tan triste?, tienes problemas sentimentales.

 

A lo cual Miguel respondió. –¿Qué te hace pensar que estoy triste?

 

–El brillo de tus ojos y el aura que acompaña tu cabeza. –El amuleto que tengo junto a mi corazón vibró y me puso en alerta. –Mi marido y yo te podemos ayudar. –¿de dónde vienes y a dónde vas?

 

–Soy un estudioso del clima y me dirigía a un oasis guiado por un mapa que me proporcionaron.

 

–Seguro que es el mismo oasis al que nos dirigimos nosotros y al que podremos llegar a este ritmo de caminata dentro de 15 minutos. Si quieres nos podemos acompañar, pero te recomiendo estar con la boca cerrada, para que no necesites tomar agua y no se te llene de arena.

 

Dicho eso seguimos caminando en silencio, pero me quedé pensando, Increíble cómo le acertaron, pero cumpliré eso de mantener la boca cerrada, porque además de su consejo, a “boca cerrada no entran moscas” y no pienso comentar nada de mi tristeza.

 

Miguel Aramayo

SCZ.01-07-2017