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En Polonia.

23 Sep

En Polonia.

Lucas estaba en Polonia, en Praga, en lo que fue el gueto donde los nazis, sin nada de piedad, iniciaron el exterminio de los julios, estaba trabajando como ingeniero especialista en suelos y tenía como tarea, hacer la inspección de un lugar que debían demoler para construir un gran edificio, para lo cual se requería hacer un estudio de suelos, pero debían comenzar con algunas perforaciones, para determinar el tipo de suelo, su composición, su resistencia y cuán hondos deberían ser los cimientos. 

 

La primer perforación debía hacer en un terreno baldío y gran sorpresa, al querer instar el equipo se dieron cuenta que estaban sobre un sótano, si un sótano secreto, que debió pertenecer a una casa ya demolida o un túnel secreto, construido en ese lugar para no despertar ninguna sospecha. Cuando vieron la forma de entrar a ese sótano, se enteraron que el mismo conservaba todo, todo como si hubiera sido dejado de usar hace muy poco. 

 

Al ingresar vieron que el mayor espacio estaba ocupado por varias camas, separadas entre sí con no más de cuarenta centímetros entre camas, todas las camas estaban muy bien tendidas, como para albergar no más diez personas. Una mesa pegada a una de las camas que permitía que cuatro personas sentadas en la cama puedan usar la mesa, pero además habían seis sillas al rededor da la mesa, recorridas todas las sillas hacia adentro de la mesa. En otro extremo había como una alacena, donde había cubiertos, vasos, platos, tazas y platillos. 

 

Debajo de una de las camas se vislumbraba el mango de una maleta. Cuando llegaron a ese punto,  suspendieron el trabajo y fueron por una cámara fotográfica, que tenga un buen lente, flash, lente de aproximación y una buena memoria, para poder fotografiar, todo lo que vayan descubriendo de ese hallazgo. Cuando ya tuvieron la cámara se pusieron a la tarea de fotografiar de diferentes ángulos, de manera que todo quede documentado con el máximo de detalle. 

 

Se retiró la ropa de cama y previo inventario se embaló, lo mismo se hizo con la bajilla y el menaje, para terminar con los colchones, en cada nueva tarea previamente se tomó fotografías, para documentar el trabajo. Cuando se levantaron los colchones se pudo observar que debajo de las camas habían maletas, eran ocho maletas, se procedió a la apertura de cada una de ellas, que en ningún caso tenían candado, se tomó el inventario de cada una de ellas y se embaló en forma separada. La última maleta que revisaron fue la que se veía a simple vista cuando se descubrió ese sótano. Esa maleta era un tesoro, tenía un diario, dos álbumes de fotografías, cartas, y varios cuadernos de notas. Esa maleta requería de un amplio estudio, el mismo que debería ser realizado por gente con experiencia en esos temas y que mejor para ello que la organización judía “Mosad” con información dada al famoso cazador de nazis Simón Wiesenthal

 

Después de desarmar y  embalar las camas y demás muebles, todo ese material se trasladó a un depósito seguro, donde el clima y el medio ambiente no jueguen una mala pasada. El contenido de la última maleta, fue fotografiado con el máximo de minuciosidad, pero incluso eso era algo muy superficial. Debía tener una mayor protección contra la humedad, la luz y el calor; su contenido tenía un valor histórico incalculable, algo así como el diario de Ana Franz y quizá mucho más por el diario, los cuadernos de notas y los álbumes fotográficos. El propietario de esa maleta fue un hombre y con casi seguridad el de mayor jerarquía en el grupo que uso ese refugio. Por lo que supimos fueron un grupo de judíos rebeldes que pertenecían a la organización Berijá.

 

Después de las averiguaciones con el Mosad, se llegó a establecer que el dueño de esa maleta, era una persona no vidente que vivía en Argentina, compañero y amigo de Simcha “Kazik” Rotem, que fue quien dieron las primeras pistas para descubrir la identidad de Adolf Eichmann. Todo lo que descubrieron en el sótano, pasó a una organización judía que formó en vida  Zivia Lubetkin,  que fue quien ayudó a organizar la Berijá, agrupación compuesta por agentes que colaboraron a los judíos de Europa Central y Oriental a cruzar las fronteras, en el camino al Mandato de Palestina, por los canales de la inmigración ilegal. Zivia,  junto con otros combatientes del gueto que sobrevivieron, fundaron el kibutz ha Lohamey-Geta’ot y el museo de los Combatientes del Ghetto ‘House, que recibió todo lo que se encontró en el sótano.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 23-09-2015