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Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz

27 Jun

Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz

En Génesis 1:3 dice: «Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz«. Pese a que eso dice la Biblia, muchas de las cosas que dice ese libro sagrado, yo constantemente me hago preguntas a varios temas, porque considero que ese libro fue escrito por hombres y los hombres podemos fallar, eso es comprensible, pero como hace muchos años que se escribió, cuando ya los autores principales ya no estaban con nosotros, sino en la eternidad, además que las bibliotecas más importantes, que nos podían dar luz, ya fueron destruidas, por la inconciencia de los hombres. Aplico mi razonamiento.

 

La Biblia fue escrita para que la gente de bajo nivel intelectual pueda entender, por eso se utilizaron parábolas. A medida que el hombre fue adquiriendo conocimientos, transcurrieron muchos años y cada vez hubo opiniones de estudiosos que fueron corroborando lo que expresan esos escritos, uno de ellos fue Robert Grosseteste, que a principios del siglo XIII era un profesor prominente, erudito y, como todos los investigadores en Oxford, un cristiano devoto. En 1235 se convirtió en el Obispo de Lincoln.

 

Para Grosseteste, la luz era una de las más maravillosas creaciones de Dios. «La luz física es la mejor, la más deleitable, la más hermosa de todas las entidades que existen. La luz es lo que constituye la perfección y la belleza de todas las formas físicas», escribió. Pero él no se conformaba con sentarse a disfrutar de la luz que entraba por las grandes ventanas de la catedral gótica de Lincoln. Analizó por ejemplo el paso de la luz a través de un vaso de agua. En 1225, escribió un libro sobre todo lo que había aprendido sobre la luz y lo llamó «De luce» (Sobre la luz). Una mezcla de teología, ciencia, metafísica y especulación cósmica.

 

Como muchos de los contemporáneos de Grosseteste, él creía que Dios trabajaba con principios simples basados en reglas que la humanidad podía entender usando lógica, geometría y matemáticas. Para Grosseteste -cuya mente estaba repleta de arcoíris y rayos de luz- todo, hasta el acto divino primordial de la creación misma, tenía que ver con la luz. La “lux”, como se llamaba en latín, era lo que Dios usaba para hacer el cosmos, una especie de fuerza creativa divina, casi una manifestación del mismo Dios. La otra era “lumen”, la luz ordinaria que emanan los cuerpos celestiales y nos permiten ver las cosas.

 

«Todas las causas de efectos naturales han de ser expresadas por medio de líneas, ángulos y figuras, porque de otro modo sería imposible tener conocimiento de la razón de estos efectos«.

 

Como el Universo estaba gobernado por las matemáticas, era ordenado, racional y se podían deducir sus reglas. Leyendo un artículo sobre ese religioso científico encontré frases que me gustaron y que las comparto con los que me lean. Su historia es una de invención e imaginación atrevida, de cómo la fe en principios matemáticos y científicos combinados con la creencia en un cosmos ordenado por Dios, dio lugar a una idea sorprendentemente profética. Empieza con la luz… Stephen Hawking, los agujeros negros y los campos gravitatorios.

 

La historia cuenta que antes de los 1600 no había más que misticismo, teología, dogmatismo, etc., y de repente aparecieron Galileo, Kepler, todo es luz e Iluminación, y volvemos a encaminarnos con la ciencia», cuenta el físico que expone su teoría.

 

«Pero la verdad es que la ciencia no funciona así. Todos damos pasos pequeños y, como dijo Isaac Newton, todos nos subimos sobre los hombros de gigantes. Y Grosseteste es uno de esos gigantes sobre cuyos hombros se subieron los primeros científicos modernos«.

 

Miguel Aramayo

SCZ.27-06-2018 Cumpleaños de mi sobrina Maya, en Paris.