Eran dos
Eran dos
Esta historia se inicia en el oasis más pequeño de Egipto. El Farafra, considerado el más pequeño y aislado de los oasis egipcios, a diferencia del Fayum, conocido por su gran tamaño, el Farafra se distingue por ser remoto y por su paisaje surrealista, incluyendo el famoso Desierto Blanco. Viven aproximadamente 2.500 personas. La población está compuesta en gran medida por beduinos locales que habitan el único asentamiento del oasis, algunos son cristianos, también hay judíos, pero comparten el territorio sin mayores problemas. Algunas partes de la ciudad tienen barrios completos de arquitectura tradicional, simple, lisa, sin adornos, toda en el color del barro. También se encuentran cerca aguas termales en Bir Sitta y el lago El-Mufid. Una de las principales atracciones es su desierto blanco.
El personaje al que se refiere la historia no es árabe, tampoco mormón y no tiene aren. Tan solo tiene dos amores muy separados y eso sucede desde hace mucho tiempo, desde que se enteró que no era el primero. Era un hombre común y corriente, usaba turbante, pero no se inclinaba dirigiendo su cabeza y sus oraciones a la Meca, era cristiano pero muy en secreto. Había nacido entre cabellos, en un lugar de un sol abrazador muy próximo al desierto, en el Oasis Farafra, donde se respiraba paz, tranquilidad y donde el amor era el combustible que impulsaba la vida. Tenía varios hermanos y todos vivían bajo el mismo techo y la protección de un padre que daba la vida por ellos y una madre que apoyaba a su esposo con todo esmeros y que era el sustento de la familia desde que despuntaba el alba. hasta que la luna desaparecía en el ocaso después de un recorrido luminoso, salvo cuando se escondía para mostrar la otra cara, pasando del cuarto creciente al cuarto menguante.
En el oasis de Farafra, la gente vive principalmente de la agricultura (cultivando cereales, dátiles y hortalizas) y de actividades relacionadas con el turismo y las artesanías. La agricultura, que se practica de manera tradicional, es fundamental y se basa en la organización del agua para el riego. Además, la economía local se beneficia de la venta de artesanías tejidas con lana de camello y oveja, y del turismo que visita los atractivos cercanos como el Desierto Blanco, las aguas termales y el museo local. La familia de este hombre tenía unas plantaciones de dátiles, que eran los que cosechaban para comercializarlo a los turistas y también para venderlo en el lugar, tenían un pequeño cultivo de trigo el cual cosechaban dos veces al año y las mujeres se dedicaban al tejido tradicional y al macramé.
El personaje de esta historia, frecuentando las aguas termales en Bir Sitta y el lago El-Mufid, conoció a una muchacha que también era asidua de esos lugares, se enamoraron y en uno de sus paseos en camello por el desierto blanco, se aproximaron a la roca más conocidas, «El dedo de Dios» o «Al Qubar», que es una roca de 20 m de altura que se asemeja a un dedo en el corazón. Allí se acariciaron apasionadamente y la muchacha le dijo que había perdido la virginidad, con lo cual el muchacho comprometió casarse. Comunicaron eso a su padres y todos quedaron felices, el problema fue que deberían elegir si lo hacían bajo el rito cristiano o el judío. Decidieron que sea bajo el rito judío, fijaron fecha, dote de ambos padres, invitados y lo hicieron lo más privado posible, aunque en el pueblo pequeño, todos estaban enterados.
Se fueron a vivir a una casita que estaba libre, porque sus dueños que eran un par de viejos habían muerto sin dejar herederos, allí vivieron felices, pero un día a ella se le ocurrió contarle de su primer amor, como se acariciaban y ese fue el fin del romance y cuando él buscó el segundo amor, que es el con quien comparte secretamente su vida.
Miguel Aramayo
SCZ.24-11-2025
