Espionaje de la CIA.
Ya he trabajado dos veces para la CIA, la primera a solicitud de George W. Bush y Condoleezza Raíz, la segunda para Barack Obama. En las dos veces, debía viajar a Rusia en calidad de incognito, la primera para ver: ¿Qué era de la vida de Osama bin Laden?, la segunda: para averiguar sobre un satélite, que orbitaba la tierra y daba la impresión de ser basura espacial, pero que en realidad era algo mucho más peligroso.
Como verán tengo algo de experiencia sobre espionaje y, la gente que nombré, más algunos otros, ya saben de mi idoneidad y confidencialidad, por lo tanto recibí una llamada de John Kerry, que es el actual secretario de estado y director del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, desde la renuncia de Hillary Clinton por motivos de salud. Quería que le informe ¿de dónde había salido el comentario de que la CIA estaba involucrada en la política de Bolivia, o ex república de Bolivia?
Me puse en la tarea de averiguar, buscando mis contactos que puedan pasarme información confidencial, además de recopilar las noticias sobre el particular. La gran ayuda que tuve fue la de Sarraff Trujillo, que es un ex criptógrafo de la Dirección de Inteligencia de Cuba que trabajó en secreto para la CIA. Este cubano que ahora está en USA, me dio las instrucciones y, yo llegué a captar las conversaciones entre las piedritas y las arrugas de los viejitos, que son del Servicio de Inteligencia, dependiente de la Cancillería del Estado Plurinacional y Multiétnico y que tienen únicamente contacto con la presidencia del Estado.
Conseguí fotos de las reuniones entre piedritas y luego fotos de las reuniones entre arruguitas, además de la gran reunión en la que además de las piedritas y las arruguitas, estaba el Canciller. Todo me lo proporcionaron en un CD, como todos los CD que se les escapan al Ministerio de Interior y van a parar a las manos de la Diputada Carmen Eva Gonzales Lafuente. Esa información me llegó vía DHL en forma muy misteriosa, como todas las acciones que realiza la CIA.
Obtuve una copia electrónica del CD y las fotos, para que permanezcan en mi archivo y junto con los recortes de prensa, tanto de los periódicos oficialistas, como de los que se suponen opositores, además de una copia de algunos programas de televiso. Todo ese material lo envié directamente al correo privado de John Kerry, siguiendo los procedimientos que me pasaron para esta información.
Comunicaba en mi informe, que quien divulgó la noticia, de que la CIA estaba inmiscuida en las filas del partido gobernante, fue el mismo presidente, quien recibió la misma información que recibí yo, quizá un poco menos y más distorsionada, porque mi información pasó por un análisis criptográfico, de un súper experto, lo que no sucedió con la información que cancillería proporcionó a la presidencia.
Escuché al presidente y ese video también forma parte de lo que envié al Departamento de Estado. En el mismo video adicioné algunos otros de las noticias locales y nacionales, tanto de políticos adscritos al partido de gobierno, como de la tan fragmentada oposición.
Después de que pasé el informe y estuvo en poder de John, éste me llamó y con una gran carcajada, ¡como si se tratara de Papá Noel…!, me dijo: “Al principio pensé que podía ser algo serio, pero después de leer tu informe, me doy cuenta que tan sólo es ¡un chiste!”.
Miguel Aramayo.
SCZ. 05-01-2015 Primer cuentito del año.
