Este no es un tema religioso
Creo tener sólidamente asentada mi formación religiosa y lo demuestro con la oración del credo: Creo en Dios Padre, en su Hijo nacido antes de todos los siglos y el Espíritu Santo, en la Virgen María madre que encarno a Jesús. Creo en la creación del cielo y de la tierra, lo visible y lo invisible, en el padecimiento del Hijo de Dios, que fue crucificado, muerto y sepultado, que descendió a los infiernos y que resucitó. Creo que subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre y que desde allí nos juzgará a vivos y muertos. Creo en la Iglesia, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados y la resurrección. (recopilación personal).
Tengo una gran fe por la Virgen Maria, la madre de Jesús y por intermedio de ellos, Jesús y María, me dirijo a Dios, el Altísimo. Pero como fui creado con libre albedrio y dotado de una mediana inteligencia, también me gusta analizar los escritos atribuidos a los Profetas, a algunos Apóstoles, como San Pablo, que es uno de los grandes autores del Nuevo Testamente, junto con los cuatro Evangelistas. También estoy consciente que intereses mezquinos dentro de los que manejaron la iglesia, hicieron cambios en las escrituras, suprimiendo algunos escritos que no convenían a sus intereses y tergiversando algunos otros escritos que, si quedaron para la posteridad, porque convenían a sus intereses y porque ellos, los miembros de la iglesia tenían el poder. Pero todo eso no modifica ni mi fe, ni mis creencias.
Es muy complicado opinar sobre temas religiosos, porque uno puede ser refutado por personas que tienen mayores conocimientos que uno, pero creo que escribiendo lo que pienso, no ofendo a nadie y por más que me busquen, no aceptaré polemizar sobre lo que expreso en este escrito, porque simplemente lo hago con el afán de compartir mis conocimientos y no para convencer a nadie o tratar de influenciar en el intelecto de los demás.
Uno de los personajes que realmente me impresionan en los escritos cristianos (entendiendo por cristianos a los católicos) es San Pablo, Ese Apóstol se llamó a sí mismo Paulos, en sus cartas escritas en griego. Este nombre aparece también en la “segunda epístola de Pedro” y en los “Hechos de los Apóstoles”. La forma griega de su nombre es Saúl, en hebreo moderno es Shaúl. El nombre, expresado en hebreo antiguo, equivaldría a Samuel igual que Pablo, significa “invocado”, “llamado” o “pedido (de Dios o de Yahveh).
Pablo de Tarso, originalmente Saulo de Tarso o Saulo Pablo, nacido entre los años 5 y 10 dC. En Tarso de Cilicia, actual Turquía centro-meridional y muerto martirizado por Nerón entre los años 58 y 67 en Roma, conocido como el Apóstol de los gentiles, es una de las personalidades del cristianismo primitivo. De sus epístolas (cartas) auténticas surge que Pablo de Tarso reunió en su personalidad sus raíces judías, la gran influencia que sobre él tuvo la cultura helénica y su reconocida interacción con el Imperio Romano cuya ciudadanía es nombra en el libro de los “Hechos de los Apóstoles”. Pablo no cambió su nombre al abrazar, fue la fe en Jesucristo como Mesías de Israel y Salvador de los gentiles. Como todo romano de la época, tenía un praenomem relacionado con una característica familiar, (Saulo, su nombre judío, que etimológicamente significa ‘invocado’, ‘llamado’), y un cognomen, el único usado en sus epístolas Paulus, su nombre romano, que etimológicamente significa “pequeño” o “poco”.
Su conocimiento de la cultura helénica —hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo, lo que le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura por lo que sus mensajes cosecharon éxito en territorios griegos. Pero esta característica también dificultó por momentos la exacta comprensión de sus palabras, ya que Pablo recurrió en ocasiones a nociones helenísticas alejadas del judaísmo mientras que otras veces habló como un judío estricto y observante de la Ley. Sin haber pertenecido al círculo inicial de los Doce Apóstoles, y recorriendo caminos jalonados de incomprensiones y adversidades, Pablo se constituyó en artífice de primer orden en la construcción y expansión del cristianismo en el Imperio romano, merced a su talento, a su convicción y a su carácter indiscutiblemente misionero, una de las cuatro corrientes básicas del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico. De las llamadas epístolas paulinas, a los romanos, la primera y la segunda a los corintios, a los gálatas, a los filipenses, la primera a los tesalienses (probablemente la más antigua) y la a Filemón, por lo tanto, Pablo de Tarso es su autor indiscutido. Ellas (las epístolas) son, junto con el libro de los “Hechos de los apóstoles”, las fuentes primarias independientes cuyo exhaustivo estudio científico-literario permitió fijar algunas fechas de su vida, establecer una cronología relativamente precisa de su actividad, y una semblanza bastante acabada de su apasionada personalidad.
Miguel Aramayo
SCZ.26-02-2017 Ayer mi padre hubiera cumplido 98 años, pero ya no está con nosotros.
