info@miguelaramayo.com

Haciéndome el critico

28 Sep

Haciéndome el critico

Leyendo MAESTRA, (de L.S. Hilton – escritora inglesa), que es una novela más cochina que 50 sombras de Gray. Es una obra que toca muchos temas de arte pictórico y me animo a decir que hasta cierto punto exagera en el tema, además de exagerar y redundar en el tema del arte, también expresa en forma repetitiva y rimbombante el tema de la elegancia en marcas de ropa, utensilios, lugares, bebidas, como queriendo mostrar que la autora conoce mucho de ese tema. Desde luego, algunas cositas que se aprenden leyendo porquerías cómo está. En un párrafo encontré algo que me resulto interesante y que dice: Si quieres ser alguien anónimo, una persona de ninguna parte, debes conocer tus límites. Los niños ricos pueden hacerse los bohemios, pero la riqueza tiene largos tentáculos; unos tentáculos enlazados con una red de seguridad que puede constituir una trampa para incautos. Los niños ricos tienen familia, antecedentes, conexiones y hacen preguntas porque su mundo se basa para funcionar en la posibilidad de situar con exactitud a la gente. Frase que muestra la realidad de la diferencia, que algunos denominan discriminación, pero que es algo realmente involuntario.

 

Como en mi ficción, yo vivo en la ciudad donde se desarrolla la parte más escabrosa de la trama de la novela, en algunas partes me recuerda los lugares que camino en mis cuentos relatados en varias oportunidades. Lo que me hizo recordar, algunas andanzas que en mi soledad realizaba por Paris, como: que bajé hacia el bulevar y cruce cerca de la parada de autobuses, doblé a la izquierda de Rue Vaugirard y cruzando hasta la parada de taxis de la Place Saint-Sulpice. Había un bar en la Rue Mazarine, un local decorado con un salón burgués, que solía estar muy tranquilo entre semana, y que preparaban muy buenos cocteles, que en ese momento no quise tomar nada y quedé pensando que la protagonista principal de la novela, algunas veces hacia ese mismo recorrido, desde luego que yo prefería otros lugares.

 

La novela que ahora acapara mi atención, es interesante por el suspenso que su autora le imprime, pero el tema en cuestión es muy agresivo, son muchas muertes las que ejecuta la protagonista y algunas de ellas sin ningún sentido, ninguna necesidad, simplemente con el afán de matar. La violencia que se imprime en el relato de esas muertes, es escalofriante.

 

Las escenas de sexo, son relatadas de una manera que en lugar de producir excitación despiertan asco, repulsión, la forma como la autora encara este tema, es a mi criterio en forma perversa, como queriendo dañar los sentimientos de quienes nos atrevemos a leer su obra. De la misma manera la forma como relata los crímenes que ejecuta la protagonista, son perversos, extremadamente crudos, obscenos, crueles; incluso me puse a pensar que la obra en general no es más que un relato masoquista en extremo y da la impresión que quien lo escribió no tiene noción de lo que es el respeto a los demás.

 

En una de las solapas aparece la foto de la autora con una pequeña reseña, esa foto la he visto muchas veces para convencerme, que una rubia de rasgos comunes para su origen y residencia, no concuerdan con lo que pudo escribir. He observado con detenimiento la expresión de su rostro, la forma de sus labios y la oculta sonrisa de su expresión, la frialdad de su mirada, pese a tener ojos bonitos, pero no me imagino, que alguien así pudiera escribir algo tan profundamente detestable.

 

Indica que es uno de los tomos de una trilogía y que la autora está colaborando en la producción de la película que saldrá a circulación el 2017. Por mí parte, no veré nada más, con este primer tomo basta y sobra, lo he tomado simplemente como una casualidad literaria, pero es una obra de sadismo completo y prefiero compartir mi criterio con los que lean esto, que puede estar errado, porque es una opinión personalísima.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 27-09-2016