Hipocresía
Hipocresía, no quiere decir que es un “hipo” cada vez más crecido (MAS grande), ni tampoco tienen que ver con nada de los hipopótamos. Según Wikipedia: “La hipocresía es, constante o esporádicamente, creencias, opciones, virtudes, sentimientos, cualidades, o estándares que se exigen en las demás personas, y que uno en realidad no tiene o no sigue. La hipocresía en si es un tipo de mentira, o pantalla de reputación. La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales, o sentimientos. La hipocresía no es simplemente la inconsistencia entre aquello que se defiende y aquello que se hace. Es decir, una persona hipócrita, es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre si misma, propagándose como ejemplo y pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se glorifique su accionar, aunque sus fines y logros están alejados a la realidad”.
Una persona que gesticula con exageración, moviendo las manitas, para guiarnos en lo que expresa en su alocución, hablándonos siempre con ademanes y gestos, gestos que denotan en él, un gran complejo de inferioridad y que por lo tanto siente la necesidad de mostrarse superior ante sus interlocutores, los que lo escuchan en su entorno y el público televidente, nosotros. Generalmente procuro no verlo ni escucharlo, pero lo que dijo por navidad me dio curiosidad y quedé viéndolo y escuchándolo. Me estremecí, mi estómago comenzó a retorcijones, mis nervios se tensaron, mis cabellos se erizaron. Quiso darnos una clase magistral de lo que es el amor, el amor hacia los chicos, hacia los pobres, los desamparados, nuestros hermanos, nuestros iguales, el amor filial, el amor, amor a nuestro prójimo, el amor universal, el amor que cultivó Jesús, el amor que proclamó Jesús, el amor temporal, el amor eterno, el amor universal.
Si ese personaje hubiera sido un seminarista, quizá que le hubiera creído, pero su elocuencia era superior a lo que podría expresar un presbítero en un sermón dominical o lo que diría el Obispo en una misa concelebrada, o lo que diría el Cardenal en la misa de gallo. Lo que expresó ese personaje incluso estaba más acorde a lo que sería el mensaje Papal. Si no conociéramos su trayectoria, si no supiéramos su procedencia y sus tendencias ideológicas, quizá le hubiéramos creído, pero él no habló para mí, él habló para la mayoría de este pueblo, pueblo que es tan ingenuo, tan creído, tan honesto, que no aprecia que con esos ademanes hipócritas, lo que están haciendo es engañarnos, porque al final de cuentas eso es la hipocresía, es engaño, es maldad, maledicencia, perversión y perversidad.
La maldad y la hipocresía son mucho más notoria si se habla sobre un tema de paz, amor, Jesús, navidad.
Miguel Aramayo
SCZ. 25-12-2011
