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Historia de Miguel

14 Oct

Historia de Miguel

Cuando nací mis padres vivían en una calle que se llama “20 de Octubre”, entre la Fernando Guachalla” y la “Belisario Salinas”, al frente de un hospicio (lugar donde se crían los niños abandonados), eso era atendido por unas monjitas. Había una ventana en la cual había un aparato de madera que podría dar vueltas, y me contaron que eso era para que allí los pongan a los chicos que abandonaban sus madres, no lo creo, pero así me lo contaron y eso me impresionó mucho cuando chico. Otra de las cosas que me impresionó en mis primeros años, eran una pareja de italianos que tenían una pulpería, se apellidaban Rissio. Una tiendita muy tradicional que siempre olía a quesos sabrosos y cuando yo entraba me trataban con mucho cariño y me daban alguna golosina. El viejo era espirita y eso también me impresionaba.

 

Cuando tocó que entrará al colegio mis padres se trasladaron a una casa que estaba en la calle “Fernando Guachalla”, casi esquina “Abdón Saavedra”, colindaba con la casa de mis abuelos paternos, con quienes viví mucho tiempo de mi infancia. El colegio donde hice la primaria era el “Instituto Americano” que estaba a cinco cuadras de mi casa y por lo tanto desde el primer año iba al colegio yo solo. Tenía un perro doberman, Batuque”, que me acompañaba y llevaba mi maletín de útiles en su hocico, el se quedaba a esperarme a la salida y regresábamos a mi casa juntos. Pasábamos clases en la mañana y en la tarde. En ese barrio viví hasta que terminé la primaria, era un barrio muy lindo y me crié en total libertad en mucho contacto con la naturaleza. En ese barrio también vivía un pintor famosos “Guzman de Rojas”, una señora que Presidenta de Bolivia “Lidia Geiler” y un matón muy malo “San Roman”, también una tía de mi madre que era casada con un tipo muy famoso, por su riqueza y porque era escrito “Arguedas”. Siempre fui un chico educado con los mayores, con mis compañeros, con mis amigas y con la gente pobre, por eso todos me querían con facilidad, además era simpático físicamente y mis ojos impresionaban a la gente porque eran azules, era muy flaquito, inquieto y siempre dispuesto a todo lo que me pedían, jugar, ayudar, rezar, etc., etc. Y gustaba mucho hablar.

 

Desde que comencé a ir a colegio también me gustaba ir a misa todos los domingos, para ayudar a la misa y tocar las campanas. Iba a la iglesia en cualquier momento no solo para rezar, para conversar con la Virgen Maria, siempre me dio la impresión que Ella me escuchaba y que me reprochaba cuando había hecho algo malo. Casi todas las noches rezaba el rosario en compañia de mi bisabuela (Eloisa). Nunca fui buen deportista, prefería leer, jugar lo que no sea deportes, ajedrez, damas, naipes, y sobre todo andar, siempre tuve muchos amigos y me hice querer y respetar con ellos y sus familias. Desde ese entonces soy amigo de Jaime Villalobos, con el que seguimos compartiendo esa amistad.

 

Después quise estudiar para sacerdote y entre a un seminario menor de la congregación de los Salesianos y puedo decir que Dios me bendijo dándome esa oportunidad, fueron los mejores tres años de mi vida, deje ese colegio porque una muchacha argentina me buscaba mucho porque estaba enamorada de mi, quería que yo sea su cortejo y eso no les gustó a los curas, tuve que salir de ese colegio y terminar el tercer año de secundaria en el colegio La Salle que es donde terminé el bachillerato, pero después del quinto año dejé de estudiar por espacio de tres años y me fui a vivir a la Argentina, tenia 17 años cuando me independicé de mi familia, y desde ese entonces viví separado de mi familia. Esa fue otra época muy importante en mi vida y junto con el internado en el seminario, son los que forjaron mi carácter, mi forma de ser. Nunca le tuve miedo a nada, ni al diablo, siempre creí y creo que tengo contacto directo con Jesús, pero siempre a través de su Madre la Virgen María, por eso hasta ahora rezo con frecuencia y me acostumbré a que no necesito pedir nada a Díos, porque pienso que Él sabe que necesito y me ayuda siempre que Él ve que requiero su ayuda.

 

Después de regresar de Argentina me quedé un año en La Paz, trabajando de día y estudiando de noche en La Salle. Cuando terminé el bachillerato me fui a vivir a Santa Cruz, porque después de una vacación quedé enamorado de ese pueblo, amor que perdura hasta el día de hoy y no ha disminuido. Conseguí que la empresa donde trabajaba en La Paz (Macdonald) me traslade a Santa Cruz, en esa empresa quedé poco tiempo, después entre a trabajar una empresa petrolera que se llamaba Bolivian Gulf Oil Co. Que ahora se llama Chevron. Estando trabajando en esa empresa me casé, a los 21 años. Estuve trabajando en la Gulf durante siete años, después me retiré y comencé a trabajar en la Providencia y al mismo tiempo con Contec, después de cuatro años me dedique únicamente a Contec, pero también trabajé con otra empresa que se llama Alke, cuando me retire de esa empresa me dediqué a trabajar con la ayuda de computadores eso fue en 1978 y únicamente en Contec que es otro de mis amores.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 14-10-2008