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Ícaro y Dédalo

21 Feb

Ícaro y Dédalo

Así como Ícaro (Ikaros), hijo de Dédalo, arquitecto del laberinto de Creta (la isla más grande de Grecia), para esconder al Minotauro; y de la esclava Náucrate. Ambos presos del rey Minos, que controlaba el mar y la tierra. Decidieron escapar de la isla de Creta, para lo cual Dédalo fabricó alas para él y su hijo. Para hacer las alas, enlazó plumas con hilo, para el centro de las alas y para las laterales uso cera, con lo cual las encontró similares a las alas de los pájaros. Practicaron y lograron volar y cuando lo lograron decidieron escapar de la isla; el padre recomendó al hijo no volar muy alto, porque el calor podría derretir sus alas, pero tampoco volar bajo, porque el mar podría mojarlas y tampoco podría volar.

 

En su huida pasaron las islas de: Samos en el mar Egeo, Delos o isla de las liebres, Paros, casi sin vegetación, Lebitos y Kalimnos, donde estaba el templo de Apolo y más tarde una iglesia. Pero Ícaro se elevó mucho y el sol derritió la cera de sus alas y por más que agitaba sus brazos fue descendiendo y cayó al mar. Dédalo lloró la pérdida de su hijo y bautizo a esas tierras cercanas con el nombre de Icaria.

 

Dédalo llegó a Sicilia (Isla italiana en el mar Mediterráneo), donde buscó la protección del rey Cácalo y construyó un templo a Apolo donde colgó sus alas como ofrenda al Dios.

 

Pareciera que las historias se repiten, porque aquí, un personaje que desde muy abajo y con la ayuda de alguien que tenía mucho dinero por el petróleo, que ya no está con nosotros, porque Dios se lo llevó para que vea de cerca a Simón Bolívar, subió por las escaleras que suben todos los políticos, hasta que llegó tan alto, que pensó que podría volar, porque todos los que están a su alrededor le fueron construyendo alas que le dieron las ínfulas de sentirse más que Ícaro.

 

Ese personaje tuvo un desliz amoroso, desliz que no supo controlarlo a su debido tiempo y como sucede con todos los que se enamoran, porque el amor es ciego y esas maripositas que revolotean en el estómago al principio de la relación, luego se convierten en vampiros si uno no los sabe controlar y sobre todo respetar, más que controlar. En un momento determinado ese amor por algún motivo que nadie urdió se convirtió en una bola de fuego que le trajo muchos problemas e incluso lo hizo perder una competencia.

 

Después de un tiempo quiso borrar todo lo sucedido, primero porque le fue muy perjudicial y porque tenía pretensiones de seguir ascendiendo, le recomendaron algo que según sus acólitos seria el “non plus ultra”, pero aparentemente esa solución resultó igual que las alas que Dédalo fabricó para Ícaro y el personaje trató de escapar con esas alas y no cumplió lo que Dédalo recomendó a su hijo, se aproximó mucho al sol y la solución que le fabricaron se comenzó a derretir y puede ser que el daño que le produzca esa falla sea peor que lo que sucedió a Ícaro.

 

Miguel Aramayo

SCZ.21-02-2017