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Influencia del violín.

9 Dic

Influencia del violín.

Desde más o menos mis siete años, hasta más o menos mis once años, tuve la oportunidad de escuchar el violín casi a diario y de sentarme junto al que lo tocaba, los fines de semana o los días que estaba de vacación. El intérprete me permitía que me siente a su lado mientras él se distraía tocando todo tipo de piezas, pero sobre todo musica clásica. No era un músico profesional, pero si tocaba muy bien ese instrumento, además que lo tocaba realmente con sentimiento y para escucharse él..

 

Nunca supe su nombre, pero todos lo conocíamos del “Coronel Wiger”, había sido militar argentino y por alguna razón vivía en Bolivia, era propietario de una de las casas donde viví y era vecino de siempre de mi abuelo Carlos. En su predio criaba ovejas, tenía tres casas, en una vivía él, otra la alquilaba y la tercera ocupaba la señora con quien convivía, doña Concha Ibáñez, que tenía dos hijos, que fueron adoptados por el Coronel, uno se llamaba Eduardo y le decíamos Tito, la otra era Elva, con ella compartí mi infancia, porque en esa época ella era una muchacha que me superaba en no más de seis años, mientras que su hermano me superaba en más de diez años. Viviamos en un departamento de esa casa.

 

El violín del Coronel Wiger, debió ser algo fino, lo cuidaba con espero en su estuche de cuero y  constantemente aflojaba las cuerdas para limpiarlas y untarles algún producto, lo mismo que al arco, siempre estaba brillante y antes de interpretar, le dedicaba un tiempo largo al afinado, para lo cual utilizaba un pitito especial. En su casa también tenía un piano y lo escuché interpretar ese instrumento en contadas oportunidades. Sobre el piano poseía un diapasón y un metro, que lo escuché tocar algunas veces, cuando afinaba su violín o cuando ejercitaba alguna canción, sentado en el taburete del piano, que siempre estaba con la tapa entornada y cubierta por un paño de terciopelo.

 

Les cuento algo sobre ese instrumento, extractado de Wikipedia: Su nombre viene del italiano violino, diminutivo de  viola o viella. Es el más pequeño y agudo de la familia de los instrumentos de cuerda clásicos, que incluye la viola, el violonchelo y el contrabajo, que derivan de las violas medievales, en especial de la fidula. Antiguamente las cuerdas eran de tripa. Hoy pueden ser de metal o de tripa entorchada con aluminio, plata o acero; la cuerda en mi, la más aguda ―llamada cantino― es directamente un hilo de acero, ocasionalmente, de oro. Actualmente se fabrican cuerdas de materiales sintéticos que tienden a reunir la sonoridad lograda por la flexibilidad de la tripa y la resistencia de los metales.

 

Además del efecto logrado por el arco, se pueden conseguir otros efectos. Pizzicato: que es un pellizco en las cuerdas como si fuese una guitarra. Trémolo: que es el moviendo el arco arriba y abajo muy rápido. Vibrato: haciendo vibrar los dedos sobre las cuerdas. Glissando: moviendo la mano izquierda arriba y abajo sobre las cuerdas, col legro, tocando con la parte de madera del arco, sul ponticello, tocando prácticamente sobre el puente. Las partituras de música para violín usan casi siempre la clave  de sol, llamada antiguamente “clave de violín”.

 

La musica de violín que más me gusta escuchar es la de Vivaldi y lo mejor, para mí, son las cuatro estaciones. Otra pieza que me atrae mucho y siempre que puedo la escucho es Un violinista en el tejado, cuya letra dice: Era tan dura Como la piedra de mi mechero Me asaltan dudas De si te quiero Eres tan fría como el agua que baja libre de la montaña. – Y no lo entiendo Fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón Y pido al cielo que sepa comprender Estos ataques de celos Que me entran si yo no te vuelvo a ver. –  Le pido a la luna Que alumbre tu vida Que la mía ya hace tiempo que ya está encendida. Que lo que me cuesta Querer sólo al rato Mejor no te quiero será más barato Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado. Tocando pa’ inglés siempre desafinado. – Eres tan tenue Como la luz que alumbra en mi vida La más madura fruta prohibida Tan diferente Y pareciera A la tormenta que se llevó mi vida – Y no lo entiendo Fue tan efímero el caminar de tu dedo en mi espalda dibujando un corazón Y pido al cielo que sepa comprender Estos ataques de celos Que me entran si yo no te vuelvo a ver. – Le pido a la luna Que alumbre tu vida Que la mía ya hace tiempo que ya está encendida. Que lo que me cuesta Querer sólo al rato Mejor no te quiero será más barato Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado. Tocando pa’ inglés siempre desafinado. Mientras rebusco en tu basura Van creciendo los enanos  De este un circo que un día montamos Pero que no quepa duda Muy pronto estaré liberado Porque el tiempo todo lo cura Porque un clavo saca otro clavo Siempre desafinado Mientras rebusco en tu basura van creciendo los enanos de este circo que un día montamos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.09-12-2015