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La música y mi espíritu

3 Jul

La música y mi espíritu

Puedo estar triste o alegra, pero si estoy escuchando música, sin interesarme el autor, el género o ningún otro subterfugio que la diferencie, con la única condición que sea melodiosa, no estridente y preferiblemente instrumental, tampoco tengo una preferencia absoluta sobre el instrumento, por ejemplo, en este momento estoy escuchando guitarra, una selección entre clásica conocida, como el concierto de Aranjuez, pero también se mezcla con música popular, bosa nova y otras. Es una selección de música interpretada por guitarra acústica.

 

Con relación a esta música, la guitarra acústica se presta para interpretar música flamenca y creo que expresa mucho mejor los sentimientos por el eco que producen las cuerdas al vibrar con el eco de la caja que amplifica y sostiene su sonido, porque además ese tipo de música me llega al corazón y hace que mi alma persiga esos sonidos y como efecto secundario lleguen a mi cerebro y a mi corazón.

 

La guitarra acústica es un instrumento musical armónico de cuerda bien templada que cuenta con una caja de resonancia para la amplificación del sonido producido por la vibración de las cuerdas, un mástil, un diapasón o trastero, un clavijero y un puente donde se colocan las cuerdas. Hay una gran variedad de este tipo de guitarras, siendo la guitarra española o clásica la más común.

 

La música de ese instrumento acompañado de palmas, castañuelas o timbales, es el que se introduce a mi ser por los oídos y en muy poco tiempo, además de estar escuchando esos acordes mi mente comienza a producir sueños y las vibraciones contagian mi cuerpo y yo también comienzo a batir palmas y mis mies se acomodan como para querer zapatear, o por lo menos hacer el acompañamiento.

 

Mi mente inmediatamente asocia el flamenco con damas bailando de forma sensual, moviendo las manos y todo el cuerpo, como si se tratara de palmeras que se cimbran al compás, como si estuvieran batidas por el viento y mientras suenan las guitarras otro grupo de gente aplaude rítmicamente acompañando el zapateo de la bailarina, que suspende el volado de su vestido, primero para no pisarlo y dejar libres sus pies en el zapateo, pero al mismo tiempo mostrar sus encantos.

 

Me imagino que la guitarra, es el instrumento propio de los gitanos, porque acompaña a cabalidad los ritmos que interpretan y se adecua perfectamente a su forma de ser, incluso la forma que tiene la guitarra, que se asemeja al cuerpo de una mujer. Los latinos la empleamos con mayor destreza que cualquier otra etnia, porque una guitarra en manos de los cubanos, mexicanos o argentinos, brida mayores y mejores acordes que en manos de los eslavos o africanos, por ejemplo.

 

Escuchar una de esas guitarras primitivas en manos de Carlos Gardel, o la clásica en manos de Paco de lucia, los Gipsy Kings, Narciso Yepes o Los Panchos, pero también escuchar una variante de la guitarra, el “cuatro”, en manos de los venezolanos o los brasileros. También escuchar un “arpa” en manos de un paraguayo o las “mandolinas” en manos de los italianos. Muestran que los latinos tenemos más habilidad para el manejo de las cuerdas con una caja de resonancia.

 

Pero creo que no es solamente mayor habilidad, pienso que los latinos tenemos mayores sentimientos, que los sabes expresar y que el arte de rasgar uno de esos instrumentos de cuerda no es solo cuestión de habilidad, pienso que sobre todo se requiere mayor sensibilidad.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 1-07-2017