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La Navidad.

30 Dic

La Navidad.

Curioseando en la historia, en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, en la Torá, no encontré nada relacionado con la esa fiesta que por cuestiones de marketing, cada vez es más popular y le adicionan algo más a los ritos de celebración y todo dominado por el comercio.

 

Revisando en Google encontré mucho material al respecto y a continuación transcribo algo que les puede resultar de interés:

 

Semiramis y la farsa de la Navidad y su árbol. Para hablar de la Navidad es preciso regresar al tiempo de Noé. Muchos cristianos, inocentemente, adhieren a prácticas religiosas sin al menos escuchar que, en realidad, repiten algunos de los mismos actos “rituales” de culturas paganas pasadas. La conmemoración de la Navidad y el “culto” a su árbol son ejemplos de cómo muchos son eludidos por la religión.

 

Noé, después del diluvio, cuando uno de sus hijos, Cam, lo vio durmiendo embriagado y desnudo, comenzó a reírse de su padre y corrió a contárselo a sus otros dos hermanos, Sem y Jafet. Ellos, al contrario, avanzaron de espaldas y cubrieron la desnudez de su padre. Cuando Noé supo lo sucedido, maldijo a su hijo Cam para que éste y sus descendientes sirviesen a sus otros dos hijos. Y toda la generación tras él se volvió maldita.

 

Cam se casó con Semiramis (esta es la mujer de los billetes – reales, la mujer de la Estatua de la Libertad, la mujer de la balanza de la justicia, de la Columbia Pictures, etc.). Ambos engendraron un hijo, Nimrod. Él mató a su padre Cam y se casó con su madre. Fue el fundador de Babilonia, Nínive y otras ciudades paganas. Intentó construir la Torre de BABEL, y DIOS se lo impidió. Su tío

 

Sem lo mató, pues estaba oponiéndose mucho a Dios. Semiramis, su madre y esposa, esparció la mentira de que él no había muerto, sino que se había ido al cielo, pues él se decía dios – el dios sol. Semiramis se embarazó y decía que era un regalo de los dioses, que era la reencarnación de Nimrod, pero, en realidad, era fruto de una traición, pues su marido e hijo ya estaba muerto.

 

Y nació Tamuz el día 25 de diciembre, dios sol de los egipcios, babilónicos, griegos, persas, romanos y, hoy, de las S.S. (sociedades secretas). Él murió durante una caza, probablemente por causa de un animal salvaje, y su cuerpo cayó sobre un tronco de árbol podrido. Su madre decía que de ese tronco había nacido un pino y, todos los años, el 25 de diciembre, era común que las personas llevaran un pino al interior de sus casas y lo decoraran con oro y plata, como símbolo de renacimiento de Tamuz.

 

Leyendo la Biblia, Jeremías 10 dice: 1 Oíd la palabra del señor ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. 2 Así dijo el señor: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. 5. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, no pueden hacer mal, y y ni para hacer bien tienen poder. 6 No hay semejante a ti, oh señor, grande eres tú y grande tu nombre en poderío.

 

Las sacerdotisas ayunaron y lloraron durante 40 días y 40 noches la muerte de Tamuz al pie del pino y, al final de ese período, ellas agradecieron unas a otras haciendo intercambio de regalos, los cuales eran depositados a los pies de ese pino. Todos los años, el 25 de diciembre, era conmemorada Navidad (nacimiento de Tamuz).

 

Cuando los persas dominaron esa región, llevaron todas las idolatrías a Persia, incluyendo a los dioses Tamuz, Nimrod y Semiramis, que sólo cambiaron de nombre. El dominio, en seguida, pasó a los griegos, y ellos hicieron lo mismo, cambiando solo los nombres, los dioses pasaron a llamarse Zeus, Afrodita y Eros. En seguida, los egipcios dominaron y cambiaron los nombres también, pasando a llamarse Osiris, Isis y Orus.

 

Ya en los tiempos de Jesucristo, el dominio era romano, y Roma cambió también los nombres, pasaron a llamarse Venus y Cupido, cayendo la figura del padre. Y en el siglo IV después de Cristo, el emperador Constantino, para agradar a los cristianos que eran muchos en Roma, decidió oficializar el Cristianismo como religión oficial de Roma. Y para agradarlos todavía más, tomó los nombres más fuertes del Cristianismo y llamó a los ídolos con nombres cristianos. Tamuz y Semiramis pasaron a llamarse El Niño Jesús y La Virgen María. Así, la Navidad continuó conmemorándose como si fuera el nacimiento del niño Jesús, pero, en realidad, ese niño sería Tamuz, el dios pagano.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 30-12-2014