La última cena
Es sabido por todos nosotros que Jesús, sus parientes y sus amigos, eran judíos, Él era circunciso, porque sus podres cumplían al pie de la letra sus costumbres, Él estuvo en el templo discutiendo con los rabinos, porque estaba preparado en la lectura de sus libros sagrados, los libros sagrados del judaísmo. Fue cuando sus padres lo perdieron a sus 12 años y lo encontraron en la sinagoga discutiendo con los rabinos y estudiosos del templo.
Después de ese tiempo la historia es borrosa, no existe una fuente cierta que diga con exactitud ¿dónde estuvo Jesús esos más o menos 18 años que no deja huella?. Existen muchos escritos que pretenden explicar su existencia durante ese tiempo, a partir de sus 12 años y hasta sus 30 años, que reaparece, pero ninguno es de fuente fidedigna.
Cuando invitó a sus amigos a la última cena, como era el anfitrión les lavó los dieces, Que era una acción con la que se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad, En un hogar de término medio, el anfitrión ponía un recipiente con agua a disposición del visitante, y este se lavaba los pies. (Jue 19:21) En cambio, si el anfitrión era una persona acomodada, tenía esclavos para hacer ese trabajo. Cuando David pidió a Abigail que fuese su esposa, ella manifestó su disposición al decir: “Aquí está tu esclava como sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor”. (1S 25:40-42.).
Ese día (la última cena) se conmemoraba el “Pésaj”, (en hebreo, “salto”) que es una festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto, relatada en el Pentateuco, fundamentalmente en el Libro de Éxodo. Es una fiesta que dura siete días, pero por si hubiera alguna falla en los calendarios festejan un día adicional. Durante esos días no se debe comer pan, de cualquier cereal, con levadura, se debe comer solamente pan de harina y agua y se debe tomar vino. También se sacrificaba un cordero sin manchas, el cual después se lo comían asado.
Por consiguiente, todo lo que hizo Jesús y sus amigos (discípulos) ese día, era lo que dictaminaban sus costumbres, las mismas que eran de estricto cumplimiento entre todos los judíos. No fue la única cena en el pueblo, hubo muchas iguales, entre amigos y parientes. Lo que me llama la atención, es porque no asistieron mujeres en esa festividad de Jesús y sus amigos.
Esa parte del nuevo testamente me deja muchas dudas, pero al mismo tiempo cumplo con la práctica de esta fiesta cristiana, desde chico, y acepto esos ritos y esas creencias, pero al mismo tiempo como tengo libre albedrío y puedo razonar, me surgen muchas dudas, sobre la implantación del rito de la eucaristía. Porque también algunos amigos judíos me han invitado a participar varias veces del Shabat y he bendecido el pan y el vino y lo he compartido con esos amigos y sus familias, leyendo porciones de la Torá. Con el mismo respeto y devoción que envolvió mi espíritu cuando ayude como monaguillo en las misas y comulgue con profunda fe y devoción.
Miguel Aramayo
SCZ. 14-04-2017
