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La vieja malhumorada

15 Ene

La vieja malhumorada

Acabo de leer un poema, que me llegó adjunto a un mail, sobre una señora muy viejita que terminó sus días en una clínica cerca de Dundee, en Escocia y a quien tildaban de: “La vieja malhumorada”. La gente del asilo busco entre sus pertenencias algo que tuviera algún valor digno de conservar y no encontraron más que trastos viejos, pero entre medio encontraron un poema, el cual les llegó al alma y sacando copias del mismo lo distribuyeron entre todos los dependientes del asilo.

 

¿Qué ven/Qué piensan/cuando me miran?/Una vieja malhumorada,/no demasiado inteligente,/de costumbres inciertas,/con sus ojos soñadores/fijos en la lejanía./La vieja que escupe la comida/y no contesta/cuando tratan de convencerla/“Dele, haga un pequeño esfuerzo”/La viejita, quien contra/su voluntad,/pero mansamente les permite/que hagan lo que quieran,/que la bañen y/alimenten,/sólo para que así pase el largo día./Les voy a contar quién soy,/cuando aquí estoy sentada tan /tranquila,/tal como me ordenan,/cuando como por orden de ustedes./Soy una jovencita de dieciséis años,/con alas en los pies,/que sueña que pronto/encontrará a su amado./Ahora tengo veinticinco,/tengo mis hijos,/quienes necesitan que los guíe,/tengo un hogar seguro y feliz./Soy mujer a los treinta,/los hijos crecen rápido,/estamos unidos con lazos/que deberían durar para siempre./Cuando cumplo cuarenta/mis hijos ya crecieron/y no están en casa, pero a mi lado está mi esposo/que se ocupa de que yo no esté triste. /A los cincuenta, otra vez,/sobre mis rodillas/juegan los bebés,/de nuevo conozco a los niños,/a mis seres amados y a mí./Mis hijos se alejan,/tienen a sus propios hijos,/pienso en todos los años que pasaron/y en el amor que conocí./Ahora soy una vieja./Qué cruel es la naturaleza!/La vejez es una burla/que convierte al ser humano/en un alienado./Recuerdo los días felices/y los tristes./En mi pensamiento vuelvo a amar y vuelvo a vivir mi pasado./Pienso en todos esos años/que fueron demasiado pocos y pasaron demasiado rápido,/y acepto el hecho inevitable/que nada puede durar para siempre./Por eso, gente, abran sus ojos,/abran sus ojos y vean!/Ante ustedes no está/una vieja malhumorada ante ustedes estoy YO!!//

 

Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven. Todos vamos a estar algún día en su lugar.

 

A mí  también ese poema me llegó al alma, porque comprendí que esa viejita malhumorada, en un tiempo fue una niña, luego una adolecente, después una joven, una mujer y en algún momento de su lucidez, cuando ya era una viejita, transcribió a un papel lo que todavía conservaba su mente y en pocas palabras resumió su vida y su actual existencia.

 

Debemos prepararnos para situaciones similares, para tener el coraje de soportar que nos manejen con cuidado, pero simplemente como un objeto y cuando tengamos que dejar este mundo, debemos procurar dejar un legado tan valioso como el de la viejita malhumorada.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-01-2015