La Virgen María
Viendo a Murillo (Pintor español – Bartolomé Esteban Murillo – 1617 al 1682) pude apreciar algunos aspectos de la religión que me dejaron mucho más espiritual. Esto lo quiero compartir con ustedes, desde mi punto de vista, no como conocedor del arte pictórico, sino simplemente con un observador cristiano, que quiere mostrar sus vivencias humanas al observar esos cuadros religiosos, por lo tanto, ni siquiera tomen en cuenta la denominación con la que nombro los cuadros:
La Sagrada Familia, el cuadro donde se ve a María y José a ambos lados de Jesús, y a éste, sobre un pedestal y como una aureola luminosa la paloma que representa el Espíritu Santo. En la parte superior del cuadro con una mayor luminosidad, al Padre dando su bendiciones a los que están abajo y rodeado de querubines.
La anunciación. Se la ve a María y a su lado el Arcángel Gabriel, haciendo el anuncio de su concepción y sobre la Virgen El Espíritu Santo rodeado de una gran luminosidad y rodeado de querubines. A un lado de la Virgen un libro abierto, lo cual no es real porque en ese entonces no existían los libros de esa forma, pero me imagino que quiso simbolizar La Torá y a un lado un canasto con telas, con lo que podía decirse que la Virgen bordaba o hacia alguna manualidad, antes de que llegué el Angel.
El hijo prodigo. En este cuadro se ve a un patriarca recibiendo a un hombre con el aspecto de pordiosero, todo harapiento y arrepentido con una rodilla en el suelo, a un lado se ve a unos pastores uno mayor con una hacha en el hombro y otro menor, un niño, llevando a tiro un becerro. Al otro lado del patriarca, un grupo de hombres mujeres y niños, que observan la escena y uno de ellos, que se ve en primer plano, que porta una bandeja en la que están las vestimentas para que el pordiosero cambie sus harapos por ropa buena. En primer plano también se observa un perro que hace halagos al pordiosero. Toda esta escena se realiza en un pórtico, porque casi todos están en el atrio o escalinata de ingreso a la casa.
La ascensión de la Virgen María al cielo. Se observa a la Virgen a una cierta altura del suelo, sin distinguirse éste, como si estuviera pisando una luna creciente, en su primer estágio. Da la impresión de que la Virgen está sostenida y empujada hacia arriba, por serafines y querubines que además de sostenerla la elevan, la rodean y la esperan más arriba, en una zona luminosa. La cara de la mujer, es de una piedad extrema y su mirada está perdida en lontananza.
La crucifixión de San Andres. Es un cuadro con muchos personajes, donde resalta en la parte más luminosa, el Santo crucificado en una cruz, una cruz en equis, También se observa a un hombre a caballo, un caballo blanco que muestra las grupas en primer plano y que se aprecia un animal brioso o a punto de espantarse por el tumulto que lo rodea. Se observa otro caballo más atrás, montado por alguien de turbante que lleva un estandarte. En primer plano se observa un erro que mira al que supuestamente es su amo y que empuña una lanza. Al otro extremo del cuadro se observan mujeres con rasgos de dolor, incluso una llorando amargamente, en la parte superior del cuadro, en lo más luminoso se aprecia a una figura que da la impresión de ser Jesús, rodeado por Ángeles.
Otro de los cuadros que me impresionó es el del nacimiento de Jesús. Se observa al niño cuando María los está posando en un pesebre y al otro lado se observa a José y en primer plano y arrodillado un pastor acompañado de una oveja que es llevada por otro pastor. Atrás de la impresión que están los Magos, pero no el Negro; a un extremo se observa una vaca y en el piso da la impresión de haber un cuero extendido y mal curtido, o crudo.
He tenido la oportunidad de ver muchos cuadros más de Murillo y he quedado impresionado con los rasgos que el artista deja en los personajes que pinta, que se puede apreciar sonrisas, dolor, llanto, alegría, piedad. Son muchos los cuadros con motivos religiosos, pero también he visto otros igual de bellos, incluso uno donde se aprecia a una mujer espulgando a un muchacho, mientras éste come un pan que mantiene en una mano y con la otra acaricia un perro, que tiene un collar.
Miguel Aramayo
SCZ. 4-01-2012
