Las Musas.
Algunas veces, mejor dicho la mayoría, no, la totalidad de las veces, necesito de la ayuda de ellas, de las Musas, que me socorren cuando estoy con intenciones de escribir, un cuento, una historia, un artículo, o un poema.
Siempre recurro a las Musas y, ellas muy gentilmente acuden en mi ayuda, me prestan con total dedicación sus recomendaciones y consejos. Algunas veces me brindan las ideas para encarar la escritura de un texto. Son muy contadas las veces que no he tenido la atención de ellas, pero generalmente fue porque yo me distraje en otras cosas, o el trabajo, que es tirano, me hizo descartar lo que me gusta, para hacer lo que es mi obligación.
De todas las veces que he recurrido a las Musas, nunca puse la atención de reconocerlas o diferenciarlas, nunca tuve el cuidado de ver si es una, unas cuantas, o muchas. Tampoco sé que aspecto tienen, únicamente las conozco, mejor dicho sé de ellas, por escritos de literatura antigua, principalmente de temas griegos, como La Ilíada, La Odisea, La Divina Comedia.
Leyendo un poco sobre ellas en la mitología griega las Musas eran, según los escritores más antiguos, las diosas inspiradoras de la música y, según las nociones posteriores, divinidades que presidían los diferentes tipos de poesía, así como las artes y las ciencias. En alguna parte he leído que eran nueve Musas. Se cree que eran hijas de Zeus, que era las diosas de la memoria, y que nacieron en Tracia al pie del monte Olimpo. Otros autores explican que había dos generaciones de Musas, siendo las primeras y más antiguas hijas de Urano y Gea y las segundas de Zeus y Mnemósine.
Originalmente se adoraba a tres Musas que eran: Meletea (meditación), Mnemea (memoria) y Aeda o Aoide (canto, voz). Al final terminaría consolidándose en toda Grecia el número de nueve Musas. Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez dice que eran nueve. Las nueve Musas canónicas: Clío, Talía, Erato, Euterpe, Polimnia, Calíope, Terpsícore, Urania y Melpómene. Durante la Edad Media la representación de las musas se redujo a siete.
Se dice, dentro de un montón de cosas, que las musas recogieron los trozos del cadáver de Orfeo, después de ser asesinado por Dionisio, las musas lo enterraron a los pies del monte Olimpo y, desde entonces, dicen que los ruiseñores cantan con más dulzura en ese lugar, que en cualquier otro. También se dice que las Sirenas, quedaron sin plumas en sus alas por desafiar a las Musas y estás se quedaron con sus plumas de adorno.
Dante, en la divina Comedia, las menciona de la siguiente manera: ¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme! ¡Oh memoria que apunta lo que vi, ahora se verá tu auténtica nobleza! Así como a Dante, a mí también me colaboran, siendo yo una vulgar insignificancia, al lado de ese poeta, pero es como una muestra de que ellas, las Musas no hacen distinciones y, están al servicio de quien las llama y requiere, además que conmigo se portan especialmente muy cariñosas.
Miguel Aramayo
SCZ. 26-12-2014
