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Leer y leer

7 Dic

Leer y leer

No puedo, ni debo leer únicamente lo que me gusta, (Luis Zafón – isabel Allende – etc.) lo que me mantiene distraído (Marcos Aguines – Ken Follett), lo que eleva mi espíritu, como es el caso del primer tomo de “Cincuenta sombras de Gray – Tomo I” (de E. L. James – editorial Grijalbo), o los libros que me hacen pensar de André Oppenheimer. También es necesario leer lo que adjuntan a los mails, que fueron leídos por amigos de diferentes partes de este planeta y los periódicos locales en sus noticias nacionales e internacionales, además de ver la televisión (TV Globo en portugués – TV24 – España, CNN en español, TV Perú, TV Chile y los canales locales), de esa manera uno puede decir que está relativamente bien informado, porque además de vez en cuando cae en las manos alguna revista, como National Geographic o Selecciones del RD.

Si cuantificamos el volumen diario de lo que absorbe nuestro pobre cerebro, veremos que está agotado después de una jornada de trabajo y el tiempo que le queda para procesar toda esa información también está en directa relación no sólo con el volumen, sino con el contenido, porque no es lo mismo leer y enterarse de la putrefacción política, judicial en la que en este momento estamos inmerso, también nos llegan cosas extrañas como que El Che Gevara era judío y primero hermano de Ariel Sharon, o que Chavez ya está prácticamente muerto y sin previo aviso reaparece como si tal cosa y el alboroto que se pensaba se armaría en ese país, queda en la nada y por consiguiente en todo el ALBA, o el fracaso del modelo Cubano, que para alivianar en algo sus problemas permitirá la emigración de sus ciudadanos, los que ya podrán salir de Cuba y el problema ahora es que país los acepta, porque todos ellos querrán irse a USA.

La verdad que estar bien infirmado, te altera la psiquis, incluso me da la impresión que te descompensa las hormonas, te altera el carácter y afecta anímicamente, porque disminuye nuestra autoestima. Pero lo que estamos viendo que sucede con nuestro país en estos momentos, con respecto a la justicia, es algo que ya lleva mucho tiempo en la misma situación y no es cosa de una ideología o un partido político, es algo que los hombres llevan intrínsecamente en su interior. Algo así como el “pecado original”, como la maldad.

Ver como la justicia es manipulada, pero en forma tan grotesca que hasta José Hernández, se la imaginó tal como está sucediendo, cuando escribió “Martin Fierro” y en uno de sus versos (las coplas con el Negro) describió la justicia de la siguiente manera: “La ley se hace para todos, mas sólo al pobre le rige. La ley es tela de araña, en mi inorancia lo explico. No la tema el hombre rico; no la tema el que mande, Pues la ruempe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos. Es la ley como la lluvia: Nunca puede ser pareja. El que la aguanta se queja. Pero el asunto es sencillo: La Ley es como el cuchillo: no ofiende a quien la maneja. La suelen llamar espada, y el nombre le vienen bien: Los que la gobiernan ven a dónde han de dar el tajo; le cái al que se halla abajo y corta sin ver a quién. Hay muchos que son dotores, y de su ciencia no dudo; Mas yo soy un negro rudo. Y aunque de esto poco entiendo, Estoy diariamente viendo que aplican la del embudo.

Esto no me consuela, más bien me preocupa, porque no puede ser que después de tantos años la justicia sigue igual y lo peor sin miras de componer, y quizá peor que en los tiempos de José Hernández.

Miguel Aramayo

SCZ. 7-12-2012