Los sentidos.
Creo que mi cuerpo es un detector completo, no sólo capto las sensaciones por algunos de los sentidos, veo con los ojos, pero si cierro los ojos también veo, porque mi mente trasunta la oscuridad y cual si tuviera rayos infrarrojos percibo las formas sin necesidad de abrir los ojos. Lo mismo me sucede con el olfato, puedo estar con la nariz tapada y los ojos cerrados y puedo percibir aromas y distinguir olores. El oído me permite percibir, no solamente lo que capta ese sentido; cuando escucho música siento una vibración en todo mi cuerpo, si cierro los ojos puedo ver la música transformada en colores y formas, puedo saborear su textura, porque cuando la melodía me llega al corazón mi paladar la percibe y mis papilas obligan a mis glándulas salivales a secretar mayor salivación. Creo que los sonidos son los que mayores sensaciones me producen, porque si la melodía es de mi agrado, hasta mi olfato percibe aromas acordes con las melodías, por lo tanto escucho con los oídos, pero las melodías me producen vibración en el tacto, aromas en el olfato, sabores en el paladar y todo eso porque la música me llega al corazón y éste bombea mayor cantidad de sangre oxigenada a mi cerebro y éste reproduce las sensaciones en los otros sentidos.
El gusto también es algo que no sólo me permite diferenciar los sabores, diferenciar la dulzura de la acides, lo picante, lo amargo, como ya lo expresé, también cuando escucho una melodía mis papilas le asignan un sabor y lo mismo me sucede cuando veo algo que me impresiona u olfateo algún aroma, pero eso si es natural porque pienso que entre el olfato y el gusto existe una complementariedad, pero también si veo algo que me agrada o me disgusta, mis papilas le asignan un sabor. El sentido que pienso que es el más importante, es el tacto; mediante el puedes diferenciar formas que permiten distinguir lo feo de lo lindo, lo frío de lo caliente, lo áspero de lo terso e incluso puedes transmitir amor através de una caricia. Cuando se ve algo se puede inmediatamente sentir su textura y lo mismo sucede al percibir un olor o captar un sabor, pero donde mayor intensidad se acumula en el tacto, es cuando se siente un sonido, una melodía, un grito de espanto, un grito de terror, un grito de felicidad, la piel se pone “cuero de gallina”, “los pelos se te paran de punta”, te tiemblan las manos, te tiemblan las piernas, se te eriza la piel, se te colorea el rostro, los ojos lagrimean, los labios babean y toda tu piel exhala sudoración. Por eso cuando sietes una caricia todo tu cuerpo vibra y si insistes puedes incluso sentir la sensación de volar.
A todas esa sensaciones que producen los sentidos, pienso que se le pueden asignar nombres, tales como: miedo, odio, amor, dolor, ira, satisfacción, hambre, aburrimiento, felicidad, piedad, comprensión, insatisfacción y muchos más. Por consiguiente a cada una de las expresiones descritas se puede asignar cualidades, tales como, asido, picante, caliente, dulce, amargo, grueso, delgado, alto, largo, flaco, armonioso, ruidoso, chillón, ocre, amarrillo, azul, brillante tenue.
En algún momento leí algo que no recuerdo quién lo escribió, me llegó en un mail y lo transcribo: “Amor sublime impulso de Dios, es la energía que mueve los mundos. Todo crea, todo transforma, todo eleva. Palpita en todas las criaturas. Alimenta todas las acciones. El Odio es el Amor que se envenena. La Pasión es el Amor que se incendia. El Egoísmo es el Amor que se concentra en sí mismo. El Celo es el Amor que se dilacera. La Rebeldía es el Amor que se pierde. El Orgullo es el Amor que enloquece. La Discordia es el Amor que divide. La Vanidad es el Amor que se ilusiona. La Avaricia es el Amor que se encarcela. El Vicio es el Amor que se embrutece. La Crueldad es el Amor que tiraniza. El Fanatismo es el Amor que petrifica. La Fraternidad es el Amor que se expande. La Bondad es el Amor que se desarrolla. El Cariño es el Amor que florece. La Dedicación es el Amor que se extiende. El Trabajo digno es el Amor que se perfecciona. La Experiencia es el Amor que madura. La Renuncia es el Amor que se ilumina. El Sacrificio es el Amor que se santifica. El Amor es el clima del Universo. Es la religión de la vida, es base al estímulo y fuerza de la Creación. A su influjo, las vidas se agrupan, En este o en aquel sitio aislado, cuando se le retire la influencia, reina el caos. Con él, todo se clarifica. Lejos de él, la sombra coagula y prevalece. En resumen, el bien es el Amor que se desdobla, en busca de la Perfección en el Infinito, según los propósitos Divinos; y el mal es, simplemente, el Amor fuera de la Ley – sublimándose para la inmortalidad”.
Miguel Aramayo
SCZ. 20-09-2009
