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Me gusta ver mujeres.

7 Dic

Me gusta ver mujeres.

Siempre que tengo la oportunidad de ver fotografías de mujeres en diferentes acontecimientos, en las páginas sociales de los periódicos, que tengo la costumbre de leer a diario o cuando veo revistas, que caen a mis manos por casualidad y en ellas hay mujeres, mujeres solas o mujeres en grupo, le dedico un tiempo a observarlas con relativa minuciosidad, analizando sus rostros, sus figuras y algunas veces su vestimenta.

 

También cuando estoy sentado en alguna plaza o cualquier otro lugar público, lugares por donde se ven pasar mujeres, solas o en grupo, me dedico a observarlas. En todo caso esa observación y ese afán de verlas, no es con fines morbosos, al contrario, yo diría que es con fines artísticos, lo hago con el mismo detenimiento que observo algunos insectos, como las hormigas o las abejas, o como observo los pájaros, especialmente aquellos que tienen colores vistosos o cantos que hacen que uno aprecie la naturaleza, porque el tordo puede ser negro y sin aparente gracia, pero su canto despeja lo negativo, también en los perros y los caballos observo lo que hizo Dios, para alegrar y distraer nuestros ojos, nuestra miradas.

 

Me gusta observar el caminar cadencioso de las damas, sin preocuparme substancialmente en su edad, captar el movimiento de sus piernas al dar cada paso y la cadencia de sus caderas que acompañan el movimiento de los hombros y estos de los brazos. Me gusta observar sus cabellos, la coloración de los mismos, por más que sean teñidos. Apreciar el hondear de las melenas si el viento los mese suavemente o el ritmo que asumen con el caminar, a su vez observar la forma de peinar, que también es una forma de apreciar la personalidad.

 

Observo los rostros, para apreciar la lozanía de la piel, la forma de los labios, que muestran mucho del carácter de las mujeres, lo mismo que los ojos, que cuando los veo procuro distinguir el color, pero sobre todo el brillo y la expresión, porque junto con los labios son una muestra de la personalidad de las mujeres, atributos que junto a su forma de caminar y el movimiento de las manos, me permiten diferenciarlas y clasificarlas, porque no solo me fijo en las que resaltan por su  belleza, también observo a las que no son muy agraciadas de cara, de cuerpo u oros atributos físicos, pero cuya mirada, sonrisa y modales o su timbre de voz, las hacen lindas.

 

Son muchos los pintores que las retratan de manera que resaltan sus rostros, también hay otros que las muestran sublimes, pero algunos las deforman para conservar su estilo artístico, con lo cual se pierde la belleza que adorna al modelo y pienso, que en muchos casos, esos artistas no necesitan de modelos, porque lo que plasman en sus cuadros, a mi criterio, son mamarrachos que no muestran lo bellas que son las mujeres.

 

Cuando observo a las mujeres en la realidad, procuro ser lo más discreto posible, para no despertar susceptibilidades, pero el mirarlas, algo que no puedo frenar y es algo que practico desde que era niño, con la diferencia que ese entonces, cuando tenía entre 10 y 20 años, lo hacía prácticamente sin ningún disimulo, desde luego cuando me fijaba en sus rostros o su andar cuando las observa de frente, pero después, de cotiojo las observaba de espaldas, porque pienso que las mujeres son bellas las mires desde cualquier lado, no es solo el perfil.

 

Me hubiera gustado ser artista, no solo para dibujar y pintar sus rostros y sus cuerpos, también me hubiera gustado ser escultor para poder esculpir sus figuras, cantor y músico, para componerles canciones e interpretar las mismas, en cualquier instrumento, con preferencia violín, guitarra, piano o flauta. Algunas veces les dedico versos, pero me hubiera gustado tener más habilidad en este género, porque lo que hago son simples remedos de poesías.

 

Miguel Aramayo

SCZ. 01-12-2015