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Mi primer dron

27 Jul

Mi primer dron

Para que mis sueños sean más reales y poder practicar lo que en el futuro será muy común para un sinnúmero de tareas, he comprado un “dron” es una miniatura que cabe en la palma de mi mano e incluso es más chico y puedo comandarlo con mi celular, además que cuesta noventa dólares.

 

Hice la primera prueba, encendí las luces, puse en funcionamiento la cámara, que permite sacar fotos o hacer filmaciones, directamente en la memoria del celular. Ya logré encender sus cuatro motores, lo hice elevar del sueldo lo hice volar y lo suspendí casi cuatro metros, lo hice volar algo más de cinco metros, también logré hacerlo descender y lo apagué.

 

Me hubiera gustado tener unos cincuenta años menos, para tener la mente, la vista y las reacciones más rápidas, pero como el aparatito no requiere que corra detrás de él, ensayaré hasta dominarlo, pero no pienso perder mucho tiempo, porque algo que con la edad disminuye, es la paciencia, ya que uno tiene objetivos de mayor valor, que perder el tiempo en juegos.

 

Cuando era chico me quedaba horas averiguando como era posible que una ferrita con la cual se hacía una bobina y se conectaba a un auricular, por inducción te permita escuchar algunas estaciones de radio, con la única condición de aproximarse a un poste de luz, de esos postes metálicos, que ya no se usan más.

 

Los muchachos de mi generación éramos tan ingenuos y sin nada de conocimientos científicos, que ahora comparo a mi generación con la generación de mis nietos y algunos más chicos que mis nietos y ellos lo saben todo, porque la tecnología se adecuó para ser inductiva, por lo tanto, ahora los chicos usan la imaginación y la razón y logran descubrir más rápido, lo que a nosotros nos cuesta un mondo. Con todos los adelantos científicos, la mente despierta de los chicos y la influencia de la televisión, el crecimiento científico será exponencial. En nuestras épocas hasta los computadores eran más lentos, porque los conductores de ahora no se calientan tanto, existen almacenamientos de mayor capacidad, porque el sistema binario fue superado.

 

Los comandos manuales de los juegos electrónicos, que son algo común desde hace más o menos unos 20 años atrás, ahora son herramientas empleadas por médicos, militares y un sinfín de otras actividades, como el manejo del dron que estoy estrenando, que estoy seguro que cuando lo vean mis nietos lo usarán a la perfección, porque ellos sí que están acostumbrados a los comandos manuales.

 

Ayer me elevé en una alfombra voladora con la ayuda de un genio, para visitar a mi nieta, los chicos de ahora se subirán a un dron y lo conducirán ellos y se movilizarán por donde quieran y se reirán de los sueños del abuelo, del abuelo que todavía creí en el señor de los anillos, en Alibaba, en Aladino, la lámpara maravillosa y hasta en la cigüeña.

 

Todos esos beneficios, de los que disfrutan ahora, se lo deben a la gente de mi generación, que se quemó las pestañas estudiando, experimentando y haciendo un sinfín de pruebas, porque el mayor crecimiento científico se produjo a partir de la segunda mitad del siglo XX, gracias al legado de científicos que se esforzaron en la primera mitad del mismo siglo.

 

Estoy seguro que, con mi nuevo juguetito, podré soñar más y a mayor velocidad para escribir historias, incluso historias de amor, pero seguro que disminuirá mi producción de poesías y poemas, aunque es difícil que se borren mis deseos de continuar escribiendo temas románticos.

 

Miguel Aramayo

SCZ.27-07-2017