info@miguelaramayo.com

Siguiendo el monologo

20 May

Siguiendo el monologo

–¿Cómo te despertaste hoy?

 

–Siempre que estoy concentrado en mi soledad, me despierto muy bien, especialmente si tuve una noche tranquila. Desde hace mucho, mi vida es muy tranquila, con muy pocos altibajos, los mismos que se deben a estados de ánimo, y no a efectos externos.

 

–Por casualidad leí algo que me gusto: La soledad es peligrosa, es adictiva. Una vez que te das cuenta de cuánta paz hay en ella, no quieres lidiar con la gente. “Carl Gustav Jung” – Médico psiquiatra y ensayista, sus contribuciones al análisis de los sueños fueron extensas y altamente influyentes. También incursionó en otros campos de las humanidades, desde el estudio comparativo de las religiones, la filosofía y la sociología hasta la crítica del arte y la literatura.

 

–Como veras me interesé en averiguar quién era el Sr. “Carl Gustav Jung” y quedé realmente sorprendido porque es un médico del calibre de Sigmund Freud. Incluso a ambos en una oportunidad les dieron el título de Doctor honoris causa. Los dos opinaron con mucha seriedad sobre el tema de la soledad, porque al estar en contacto directo con enfermos mentales vieron que estos vivían más tiempo en soledad, pese a estar rodeados de personas de diferentes características, desde sus colegas, los médicos, las enfermeras y los visitantes a los centros de salud (manicomios).

 

–Pienso que existe una diferencia entre estar solo y sentirse solo. Creo que es un estado de ánimo o un sentimiento de separación, aislamiento de los demás. La palabra hebrea traducida “desolado” o “solo” en el Antiguo Testamento, significa “único”, “solo uno”; “uno que es solitario”, “abandonado”, incluso: “miserable”. Y es que, según las escrituras, no hay tristeza más profunda que en algún momento venga a la mente la idea de que estamos “solos” en el mundo, que no tenemos un amigo, que no le importamos a nadie, que nadie se preocupa por lo que nos pudiera ocurrir, o que a nadie le importaría si llegáramos a dejar de existir.

 

–Cuando pienso en la soledad, nunca se me ocurrió pensar en estar abandonado, al contrario, en ese estado de ánimo siento que puedo elegir, con quién estar, dónde estar y cómo estar y eso no me produce una sensación que borra la soledad. 

 

–Leyendo el Génesis, se ve que Dios se apena de la soledad del hombre y le crea una compañía, Eva, pero también en los mismos escritos se ve que El Creador se resiente cuando no le obedecen y comen del árbol prohibido y los expulsa del Jardín del Edén. Nuevamente el hombre siente soledad. He leído que en el Nuevo Testamente no se usa la palabra “solo”, para expresar un estado de ánimo, pero si para aproximarse al Altísimo, “A menudo Jesús se retiraba a lugares donde podía estar solo para orar”. (Lucas 5:16). 

 

–Realmente es muy complejo el poder definir la soledad y quizá sea similar como querer definir la belleza observando un cuadro de Picasso y comparar con uno de Velasquez. El antiguo testamento dice: Isaías 58:11 «Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.»

 

–En otras lecturas encontré opiniones divergentes como: La soledad durante períodos más largos puede afectar al individuo y suele ser percibida como desagradable, causando depresión, aislamiento y reclusión, dando como resultado una incapacidad de establecer relaciones con los demás. Pero los monjes, por ejemplo, la ven como una forma de iluminación espiritual. También hay filósofos que, además de recomendar llevar una vida tranquila y solitaria, ven a la soledad como una forma de alcanzar la excelencia. Ejemplo de ello es Arthur Schopenhauer, filósofo alemán que sostenía que “la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.” Hay psicólogos y psiquiatras que recomiendan aprovechar y disfrutar de los ratos de soledad, debido a que “nos permite descubrirnos y darnos cuenta de quiénes somos y qué queremos.” 

 

–Creo que por ahora es suficiente de meditaciones y me quedo con lo que dijo “Carl Gustav Jung” e “Isaías 58:11”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.11-03-2021

 

20 May

Alguien

En lontananza se observaba algo que tiene un movimiento extraño, pareciera una persona, porque su figura es erguida y caminaba sobre dos patas, por lo tanto no es un animal, porque si hubiera un sido un simio, su caminar sería distinto, es un humano y por lo tanto no son patas las que le dan la locomoción, sino son los pies que están al extremo de unas piernas largas y que se doblan a la altura de la rodilla cuando una pierna se adelanta a la otra y los pies se curvan de manera que dejan apreciar el movimiento de : talón, planta punta; primero de un pie, luego del otro.

 

Ese movimiento no es de alguien que parte, ¡no…!, es de alguien que se aproxima. Está muy lejano, porque la distancia del horizonte permite observarlo cada vez más próximo, pero su andar es tan pausado que, desde donde está, hasta donde se lo percibe pasará mucho tiempo hasta poder distinguirlo o poder apreciar si es hombre o es mujer, la cadencia de sus pasos no deja poder diferenciar el sexo del personaje que se aproxima y la elegancia con la que discurre su caminar tampoco deja apreciar, es elegante, monótono y cadencioso.

 

Quien lo miraba adelantarse en el camino, es similar a ver la aproximación del horizonte, proporcionando una visión que se traduce en paz. Sin el apuro de que se adelanten los acontecimientos, más al contario, con la paciencia que solo la paz interior puede proporcionar, sin el afán de acelerar los acontecimientos. Es así como uno se imagina el transcurrir de la vida, cuando uno ha llegado a una cierta edad, cuando no requiere que lo apuren, ni tampoco pretender detener el tiempo.

 

Se puede respirar con tranquilidad y percibir que el aire penetra a los pulmones, proporcionando el oxígeno requerido por los pulmones, para purificar la sangre que posteriormente se irrigue por todo el cuerpo, hasta llegar al cerebro que es la terraza desde donde se aprecia el devenir de la existencia. Ese oxígeno, alimenta las neuronas, que son las que conservan los recuerdos de la existencia y éstas pueden proporcionar la imagen de lo almacenado en su interior, ¡los recuerdos…!, la filmación de lo trascurrido en lo vivido.

 

La vida es color de rosa, porque uno la puede pintarla del color que quiera. De la misma manera la forma de esperar lo que se aproxima del infinito y uno no se apura por saber ¿quién es?, y ¿qué es lo que quiere? Cuando uno cree haber hecho todo lo que le correspondía y haber disfrutado de todos los acontecimientos que lo rodearon, después de haber brindado todo el amor que se pudo, uno puede esperar que venga ese futuro y no tendrá que reclamar, porque uno ya dio lo que supone que debió ser lo correcto y si uno se queda solo y con poco amor o sin ninguno, es porque

 

20 May

Las nubes y yo

Mientras miraba el cielo sin ver nada, nada más que las nubes que muy lentamente se dirigían del norte hacia el sur, eran blancas, muy blancas y se desplazaban en un movimiento casi imperceptible, asumiendo formas, que en algunos momentos se asemejaban a personas, animales o cosas más o menos conocidas, pero que, de un momento a otros, con un simple pestañeo ya no eran lo anterior sino algo nuevo y esta vez informe, sin ningún parecido que pueda distraer nuestra imaginación.

 

Mientras el cuerpo, lo físico, se encontraba en esa divagación, como decir “papando moscas”, con la boca abierta y el rostro de idiota, sin más preocupación que el cubrirse los ojos con la mano derecha, para brindarse sombra y evitar el encandilamiento que produce el sol, con su claridad en los ojos que miran sin ver. Quien aprecie esa situación podría decir que, observa a un ente sin ningún sentido, pero nadie puede imaginar lo que encierra ese cerebro, que no se deja ver o esa alma, alma desde un nivel superior acompañando a esa persona, que pareciera divagar en la nada.

 

Situaciones como esa, se aprecian con frecuencia, especialmente cuando uno visita un parque o transita en un subterráneo, un tren o está en la sala de espera de algún aeropuerto. Uno no puede adivinar qué es lo que pasa en el interior de esas mentes, mentes que parecieran divagar, pero que pueden estar convulsionadas por la cantidad de problemas que les toca arrastrar o quizá la alegría que no pueden compartir, porque están solos y quizá a miles de kilómetros de sus seres queridos, los mismos posiblemente radicados en la eternidad.

 

En situaciones como esas lo único que podría ocurrir es que el observador y el observado crucen sus miradas y en ese caso lo que correspondería al observador es emitir una sonrisa o una mueca que muestre que lo comprende, sin saber qué es lo que piensa y quizá pueda ser que tenga la misma respuesta del observado. El sufrimiento de las personas difícilmente puede ser observado por los demás, incluso los más allegados. La felicidad puede ser notada, aunque algunas veces también eso es difícil, pero el rictus de los labios de las personas da pautas de alegría o sufrimiento, lo mismo que la mirada, desde luego que existen “ojos inexpresivos”, fríos, ausentes, que miran sin ver y que de esa manera esconden su interior.

 

La soledad, tiene la ventaja de que uno puede compartir con uno mismo, las penas y las alegrías, además al estar solo, puede conseguir la compañía de seres queridos que, estando ausentes, mejor dicho, lejanos, incluso tan, pero tan lejanos que están más cerca de Dios que del solitario, el cual en ese momento los recuerda y los acerca a su alma, porque esa es una de las ventajas de la soledad. De esa manera, se pueden compartir las tristezas y las alegrías, sin tener que hacer aspaviento de esas situaciones en un momento determinado. El solitario puede derramar lágrimas o reír a carcajadas y es el único testigo de su situación y no tendrá que rendir cuentas a nadie más. No tendrá que recibir el consuelo por sus penas, porque al ser de él, él las sabrá eliminar o conservar, de la misma manera, no tendrá quien le festeje sus alegrías que, al ser de él, él sabrá como conservarlas o dejarlas pasar por alto.

 

Esa es la ventaja de mirar el cielo observando pasar las nubes, uno puede dejar divagar su alma en busca de cosas interesantes que se encuentran en el interior de su cerebro y que su espíritu puede darle formas, para alegrar o por lo menos complacer su existencia en espera de los designios de Dios.

 

Miguel Aramayo

SCZ.24-02-2021 Mi padre, hoy estaría cumpliendo 102, hace cinco está en la eternidad, pero lo sigo recordando como si estuviera conmigo, porque en este momento estoy solo y me siento muy próximos a todos los seres queridos que no están aquí.

 

20 May

Que suerte he tenido de nacer

Un compositor y más que cantor declamador, que vivía en Europa cuyo nombre era José Alberto Garcia Gallo, pero más conocido como “Alberto Cortez”. Comenzó tocando piano a los seis años y a los doce ya emitía sus primeras composiciones. Era nacido en Rancul – La Pampa – Argentina, pero vivió más tiempo en España. En su primer viaje a Europa, el empresario que los llevó desapareció y los dejó abandonados en Bélgica. Es allí donde usando el nombre de un cantor peruano, se convierte en Alberto Cortez, que era como se llamaba el peruano. Eso le ocasionó que lo demanden y estando en España lo apresen por el uso indebido de un nombre que no le correspondía. Él tuvo más éxito que el peruano y quedó como propietario del nombre artístico.

 

Bueno esto que les cuento salió, porque quería documentarme sobre lo que pienso escribir, pero no era mi propósito contar algo de la biografía de este gran compositor, que tiene composiciones magnificas y que casi todas ellas de mi gran agrado y sobre algunas de ellas ya comenté. El título que le puse a este comentario corresponde a una de las canciones que más me gustan y que fue la que cantó cuando lo premiaron con un “Grammy”.

 

La canción dice: Qué suerte he tenido de nacer Para comer a conciencia la manzana Sin el miedo ancestral a la sotana Ni a la venganza final de Lucifer. Considero que no es necesario explicar el sentido que tiene esta estrofa de la canción, porque por demás es entendible y es una de las cuestiones que sirven de diferencia entre varias religiones, ya que ese es el tratamiento que le dan al amor los escritos católicos. Escritos que inculcan al amor un sentido pecaminoso y alegan que Dios lo creo con el único objeto de la procreación. En cambio, existen libros que dieron origen a los libros religiosos de las otras religiones monoteístas, no lo consideran así, sino que le dan el gran valor que tiene y que entiendo como algo natural, que fue distorsionado por las sotanas, inculcando que el practicarlo conlleva a la venganza de Lucifer.

 

Al leer el cantar de los cantares (En hebreo – Shir Hashirim) conocido también como El Cantar de los Cantares de Salomón, es uno de los libros del Antiguo Testamento y del Tanaj. Es un libro único en la Biblia y no encaja en ninguno de los principales géneros bíblicos. No se ocupa ni de la Ley, ni de los profetas, no es propiamente un libro sapiencial, ni examina tampoco la alianza y ni siquiera se ocupa de Dios. En el Cantar, los amantes se encuentran en plena armonía, y sienten un deseo mutuo y se regocijan en su intimidad sexual.

 

Una de las claves del Cantar de los Cantares es la forma descriptiva, sensual e inspiradora, con la que se desarrollan todas las situaciones utilizando la metáfora a través del mundo de la naturaleza, los frutos, las flores, los capullos, los árboles y la miel, para relacionarlo con los enamorados, el deseo de verse y el amor profundo entre ambos. Las palabras utilizadas y la forma de usarlas inspiraron muchos sermones como los de Bernardo de Claraval (1090 – 1153) apasionado predicador de la Segunda Cruzada, quien encontró en las Cántigas, una forma nueva de expresar el amor hacia Dios.

 

Independiente de toda la teoría y la filosofía que aportaron los clérigos y estudiosos sobre el tema del amor, mi opinión de simple mortal, es que el amor es algo muy importante en la vida de los hombres, profesen la religión que sea, pero pienso que es algo así como el alimento para el cuerpo, el amor es alimento para el alma, que el celibato no es nada natural y que infringe las leyes de la naturaleza y que la acepto en algunos hombres después de que han superado una cierta edad, lo demás considero que es hipocresía.

 

Miguel Aramayo

SCZ.11-02-2021

 

20 May

En el fondo del mar

Estaba en una playa, pero no me pregunten ¿cuál?, porque no sabré responder, era una playa poco concurrida, mejor dicho ¡totalmente solitaria…! El agua era fría, estaba al sur del océano Atlántico, las olas eran rabiosas, su color era más oscuro y además del ruido propio de un mar bravío, se escuchaba un silbo y de vez en cuando un resoplido. Eran ballenas, ballenas grandes, chicas, blancas, azules, era un hervidero de ballenas. Y yo solo, solo como me gusta estar, porque de esa manera pienso más y más profundo.

 

Los auriculares que llevaba puestos me dejaron escuchar una canción, en la que puse mucha atención y la repetí varias veces. La letra de la canción decía: Cuando me encuentro en momentos difíciles, / la Virgen María se me aparece, / diciendo palabras sabias: / déjalo estar / Y en mi hora de oscuridad, / se queda justo delante de mí, / diciendo palabras sabias: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / susurras palabras sabias: / déjalo estar. / Y cuando las personas con el corazón roto, / que viven en el mundo estén de acuerdo, / habrá una respuesta: / déjalo estar. / Aunque puedan estar separados, / aún hay una oportunidad de que lo entiendan, / habrá una respuesta: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / sí, habrá una respuesta: / déjalo estar.  / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / susurras palabras sabias: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / susurras palabras sabias: / déjalo estar. / Y cuando la noche está nublada, / todavía hay una luz, que brilla sobre mí, / brilla hasta mañana: / déjalo estar. / Me despierto con el sonido de la música, / la Virgen María se me aparece, / diciendo palabras sabias: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / oh, habrá una respuesta: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / oh, habrá una respuesta: / déjalo estar. / Déjalo estar, déjalo estar, / déjalo estar, déjalo estar, / susurras palabras sabias: déjalo estar.

 

Era una canción de los “Beatles” que titula – Let it be – (Déjalo estar) Que repite muchas veces lo que dice el título de la canción, pero que además de ese significado también se puede decir “déjalo estar”, usando otras expresiones, que en castellano alteran un poco el significado y lo enriquecen idiomáticamente. Déjalo ser, déjalo así, no trates de cambiarlo. Lo más importante en el relato de la canción, que es una súplica, es la aparición de la Virgen Maria que, en los momentos oscuros, difíciles, cuando uno se siente con el corazón roto. Las palabras sabias repetidas por la Virgen Maria, no son más que: déjalo estar, déjalo ser, déjalo así, no trates de cambiarlo. Esas palabras susurradas por la Virgen son tranquilizadoras y son las palabras que escucho en este momento, por más que la bulla del mar no me deja escuchar nada más.

 

Es tan simple poder aproximarse a alguien que te de tranquilidad, alguien espiritual, que pueda comunicarse con tu espíritu y hacerte olvidar tus obsesiones y brindar sosiego con palabras muy simples y sin obligarte a sacrificios ni dádivas. La Madre de Jesús se aproxima a todos sus seguidores y creo que es lo más adecuado recurrir a Ella en momentos difíciles, pero también en todo momento, porque no siempre uno sufre, también cuando uno está feliz debería dirigirse a Ella, para escuchar sus palabras. Déjalo estar, déjalo ser, déjalo así, no trates de cambiarlo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.08-02-2012

 

 

20 May

Seres de otros planetas

No supe que día era, tampoco la hora, pero si estoy seguro que era de noche, una noche oscura, porque ya era el tercer día de luna nueva y hasta las estrellas titilaban con una luz tan bajita que la bóveda celeste, de celeste no tenía nada. Era tanta la negrura que se asemejaba a la de mi alma.

 

Me recosté en la grama que estaba húmeda, fresca y que brindaba un confort extraordinario a la noche, que además de ser calurosa estaba bochornosa. Fijé mi vista en la negrura del cielo en busca de las estrellas que siempre me dieron satisfacción, Las Tres Marías, La Cruz del Sur y la Osa Polar; las encontré con mucha dificultad, porque además de la negrura del cielo, yo estaba con “el huevo quebrado”, y cuando uno está con los ánimos bajos, todo lo ve más negro de lo que realmente está pintado.

 

Estando en esa mi absurda contemplación, sentí un golpecito en mi hombro e inmediatamente pensé que era mi gran amigo, mi Ángel Guardián, El Ser Chiquito, a quien tanto quiero y que siempre está conmigo en los momentos más oscuros, cuando más lo necesito, pero no era él; era una miniatura de hombre, parecido a los personajes del cuento de Blanca Nieves. No media más de diez centímetros toda su ropa era de color azul y cubría su cabeza con una boina roja, como las que usaban los antiguos italianos, al contrario de los personajes del cuento, no tenía barbas y los rasgos faciales eran muy agradables, era de ojos claros, de labios bien colorados, de una amplia frente y de fácil sonrisa, era un ser muy bien proporcionado para la estatura que mostraba, no tenía los rasgos característicos de los enanos.

 

Modulaba una voz con un timbre de tenor, muy parecida a la de un cantor del “Il Volo” y me dijo:

 

–Capto que no te sorprendió verme, ¿no te asuste?

 

–No tengo porque asustarme, tengo un amigo más pequeño que vos, al cual aprecio profundamente y que siempre me ayuda en los momentos más difíciles de mi existencia y cuando tocaste mi hombro, pensé que era él y me sorprendió al verte.  

 

–No vayas a pensar que soy un pitufo, aunque el color de mi ropa podría asemejarse a la que usan ellos, pero puedes ver la tersura de mi piel y comprobaras que no es azul, tampoco soy un duende, ¡No…! 

 

–Vengo de otra galaxia y para transportarme no usamos las antigüedades de transporte que usan ustedes los terrícolas.

 

–Nosotros nos transportamos por ondas beta y gama y en nuestro origen nos convertimos en un protón que es transportado por la onda, hasta donde queremos trasladarnos y adquirimos corporalidad el momento que pensamos que hemos llegado a donde queríamos transportarnos.

 

Le respondo: –Lo que me dices ya era de mi conocimiento, porque también nosotros estamos experimentando con lo que denominamos “tele transportación”, que usa los mismos principios, principios que muy someramente me comunicaste. Nosotros también estamos usando lo que denominamos “física cuántica”, que seguramente es la que usaron ustedes. 

 

–Estaba deprimido (con el huevo quebrado) y tu presencia me retornó el estado de ánimo que siempre mantengo, pese a las adversidades que se pueden presentar en un momento determinado, pero que también aprendí a desbaratarlas, para estar siempre feliz. ¡Porque morir para que me quieran…! Que me quieran, ¿para qué? –Ahora que estas aquí, ¿me puedes decir porque me buscaste?

 

–Te observé, como vivo haciendo con todos ustedes, para poder comprender la forma de vida y averiguar si algo de lo que hacen ustedes nos puede ser de utilidad en el planeta que habitó. Me sorprendió ver a alguien despierto y contemplando las estrellas y de alguna manera con la vista dirigida al planeta de donde provengo.

 

–Es extraño tu comportamiento, no había visto nada igual en todos los humanos que analicé. Eres, como dicen ustedes: el primer bicho raro, que deja su cuerpo reposar observando los astros y estrellas en una noche oscura, sin ninguna compañía, más que su soledad y que me reciba sin gritos de alarma y miedo y que incluso algunos de ver pierdan el conocimiento y aleguen haber visto fantasmas, duendes, almas del purgatorio o demonios. Todos inventos terrícolas que no existen en la realidad y solo son producto de sus mentes, por influencias de gente que vestía sotanas.

 

Le respondo: –Me complace haberte conocido y que tengamos una conversación como la que tuvimos, lo que me sorprendió es que hables mí mismo idioma.

 

–No te sorprendas, tenemos insertado en nuestro cerebro un chip de inteligente artificial que convierte mis pensamientos en palabras del idioma de mi interlocutor.

 

–Nuestra civilización no fue dominada por la IA, nosotros la usamos en lo que nos conviene y complementamos nuestra inteligencia con la ayuda de la cibernética.

 

–Nosotros hemos eliminado los vicios y los malos hábitos y también los políticos corruptos, ellos trabajan para que progresemos y vivamos felices, sin las peleas internas. Nosotros amamos con libertad, nuestros sentimientos son más puros que los sentimientos de los terrícolas, a ustedes les faltan muchos años, quizá me arriesgue a decir que les faltan por lo menos cincuenta generaciones para que nos igualen, si es que antes de eso no se destruyen.

 

Le respondí: –He quedado sorprendido y gratamente alagado con tu visita y quedo a tu disposición para lo que pudiera ser de utilidad.

 

–Me resultó vivificante el haberte encontrado “con el huevo quebrado” y que podamos conversar. Eres más asequible que los científicos terrícolas, primero, porque ellos cuando me ven gritan de miedo y después porque piensan que al ser fantasma se menos que ellos y que no los puedo colaborar.

 

–Me hubiera gustado que seas científico, pero voy satisfecho de saber que en la tierra existe gente como vos y con posibilidades de poder ser transportado a nuestro planeta, porque allí podrías ser de mayor utilidad que la que brindas aquí.

 

Cruzamos nuestras miradas, nos comunicamos telepáticamente y juntamos nuestras manos en señal de aprecio y el extraterrestre se fue, sin dejar rastros de que hubiera estado en la tierra y en mi jardín. Después de eso quedé con el alma llena de felicidad y mi tristeza, mi alegría, mi incredulidad, mi fe, mi pobre melancolía… Quedaron satisfechas con lo que hago, lo que pienso y como soy un mentiroso, maniático y obsesivo, sobre todo mentiroso, todo eso se pasa por alto.

 

Miguel Aramayo

SCZ.06-01-2021

 

20 May

Otra ficción

Estuvo caminando por el bosque y se encontró con la Bella Durmiente, que se había despertado y también deambulaba sin rumbo. Ya el Príncipe Azul había pasado a un segundo plano o quizá ya no existía más, ni en la realidad ni en la mente de la Bella Durmiente.

 

Los años habían pasado para ella, La Bella Durmiente y también para el Caminante. El bosque era otro y los árboles habían crecido tanto que, daba la impresión que ya tocaban el cielo. El saldo de vegetación también se tupió, pero al no tener sol, no creció como los árboles.

 

La Bella Durmiente, disminuyó su caminata y le pidió al Caminante que por favor la dejara hablar, tenía algo en su alma que la atormentaba y quería hacerle un resumen de su vida, desde que era muy chica, desde que le dieron su primer beso y quedó prendada de él, de ése quien le dio el primer beso y le enseñó tanto de amor, de amar y ser amada. De ese Príncipe Azul, el mismo que después de haberla ilusionado. ¡la dejó…!, porque tenía otro compromiso que cumplir. Ella quedó muy apenada, porque se había hecho muchas ilusiones, que quedaron por el suelo al truncarse ese primer amor, ese gran amor, al que ella le había dedicado tanto, incluso viajando a donde él estuviera para brindarle su amor.

 

Como este mundo da vueltas y es chiquito y uno puede rehacer lo que parecía imposible, por suerte la Bella Durmiente conoció otro amor con el que se unió y vivieron felices comiendo perdices. Hasta que a ella se le ocurrió contarle su intimidad con su gran amor, sin recordar que una verdad puede doler mucho una vez, en cambio una mentira puede doler toda la vida. Pese a eso él Caminante siguió con ella, pero ella ya no sentía el mismo apego ni por él, ni por él que fue su primer amor, que había seguido un rumbo distinto y distante, pero a ella le quedaba el recuerdo de ese bello amor, su primer amor que al mismo tiempo era lo que la atormentaba y la hacía infeliz, porque ya no podía amar como se debería.

 

Por suerte la vida sabe poner parches en las relaciones de las personas y el tiempo es implacable, transcurre a gran velocidad, algunas veces borrando recuerdos y otras atormentando con esos recuerdos que no permiten disfrutar de la felicidad que la vida le presenta. Eso le pasaba a la Bella Durmiente, que pensaba que había cometido un error, o más que eso, ¡un pecado…! Y que Dios la castigaba, no permitiéndole disfrutar del amor que tenía a su alcance.

 

El tiempo le permitió a la Bella Durmiente disfrutar de todo eso que le brindaba felicidad suficiente, como para no preocuparse de su pareja, quien también supo aprovechar y disfrutar de esa situación apartando de su mente los pensamientos que por el desapego le producían sufrimiento y logró conseguir en solitario la forma de aplacar sus malos pensamientos y vivir feliz como si su situación realmente fuera de gran felicidad, porque con el trabajo, los amigos y unas cuantas escapadas lograba satisfacer lo que aparentaba ser su manía y aplacaba la obsesión que algunas veces lo atormentaba, pero que hacía mucho que había logrado dominar, al extremo de convivir con ella, la obsesión.

 

Ahora que pasó el tiempo y lo que se espera es concluir el cuento, por suerte es muy poco lo que falta. Ambos viven felices a su manera y pese a estar juntos tiene una vida en solitario que aparentemente satisface a ambos porque aprendieron a ser felices sin requerir el uno del otro y “colorín colorado, este cuento ha terminado”, “y me salgo por este agujerito para que me cuentes otro cuentito.”

 

Miguel Aramayo

SCZ. 31-01-2021

 

20 May

Retorno del Principito

En la narración de “Antoine de Saint-Exupéry”, después de la picadura de la víbora al Principito, éste retornó a su asteroide B612, luego de descubrir la extraña forma en que los adultos ven la vida y comprender el valor del amor y la amistad. En el retorno de su travesía por el universo, no necesitó de su cuerpo que lo dejó en la Tierra, para poder retornar a su mundo, casi en forma inmediata. Quería volver lo más pronto posible, porque había abandonado a su flor por casi 11 lustros, de la forma de medir el tiempo en su asteroide. Tiempo que contando bajo la modalidad que se contabiliza el tiempo en la Tierra, equivalían simplemente a días, algo así como 9 o 10 días terrícolas.

 

El relato que sigue a continuación y que se supone quedó traspapelado. Llegó a manos de alguien que nos permite disfrutar de lo captado telepáticamente por el zorro, quien se lo transmitió a un humano, que ahora lo saca a la luz. Ese humano podría ser una mujer, la esposa salvadoreña de “Saint-Exupéry”, “Consuele Suncin”, quien vivía en el país conocido como “La tierra de los volcanes” y con quien el piloto y escritor tuvo un matrimonio escandaloso, pero que fue de gran importancia para “Antoine” y lo reflejó en la obra con los gestos del Principito hacia su rosa, a la cual protegía del viento y el frio.

 

El Principito llegó a su asteroide y lo primero que hizo sin ninguna dificultad, fue reencarnarse, para tener la misma apariencia de antes de su viaje por el universo y la experiencia ganada en ese tiempo, donde el personaje que le dejó mejores recuerdos fue el zorro, a quien domesticó y con quien compartió un cariño mutuo y una amistad profunda y sincera. Este personaje le dijo algo que caló en su conciencia: “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”.

 

Después de reencarnarse y poner a su cordero en la caja, fue a ver su flor, la que lo recibió muy despectiva, él se aproximó para decirle con palabras muy suaves, que durante todo su viaje lo que más había extrañado y lo que más recordaba era a ella, porque comprendió lo que dijo el zorro, quien le explicó que, en cierto modo, el príncipe había domesticado a la rosa y por eso las palabras del zorro fueron: “Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado y Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”. La flor al escuchar esas palabras le dijo: vos lo único que hiciste todo el tiempo que estuviste conmigo, fue acariciarme con tus manos. El verdadero amor, me lo dio quien planto la semilla y me hizo flor. Ese razonamiento hirió profundamente al Principito. Fueron once lustros que con su partida por el universo abandonó su flor, su rosa, pero antes estuvo con ella y eso ella se lo reprocha.

 

El pequeño príncipe estaba sorprendido y dolido por esta revelación, ya que la rosa era de gran importancia para él, pero tras recuperar el ánimo, recordó lo que le dijo el geógrafo, en uno de los planetas que visito: No te preocupes por una simple flor, habiendo muchas otras cosas que le pueden brindar felicidad y fue en esa charla que, le recomendó como sugerencia visitar el planeta Tierra.

 

En la investigación que hicieron de la obra de “Antoine de Saint-Exupéry”, encontraron un manuscrito corregido y con algunas adiciones que no figuran en la obra original y que se suponen fueron redactadas por el autor. Lo contado en el presente escrito, es simplemente una ficción del autor de este relato.

 

Miguel Aramayo

SCZ.21-01-2021 Hoy a las 21 horas con 21´, será algo excepcional

21 h, 21¨,del día 21, del año 21 y el siglo 21-

 

20 May

Buscando la felicidad

Era una persona que vestía de una túnica amarilla y que seguramente le tocó caminar por algún lugar oscuro porque tenía la frente con chorreaduras de vela. Su mirada era incierta, daba la impresión de no ver muy lejos o de estar volando. Se sentó al borde del camino por donde transitaba la gente de ida a trabajar. Su postura para sentarse parecía algo incomoda, cruzo las piernas como si fuera desgonzado, eso se notaba por la posición de los pies que salían de la bata amarilla, los brazos semi extendidos, con las palmas de las manos una apuntando al cielo, la otra apuntando al suelo. La cara con los ojos cerrados mostraba que el hombre era feliz, poseía una sonrisa de “oreja a oreja” y hasta parecía que se babeaba.

 

Es increíble cómo la gente puede sentir felicidad en circunstancias tan adversas, porque el solo hecho de estar sentado en un lugar duro, en una posición incómoda, sin agua, sin alimentos y con el montón de gente que pasa a su lado y lo observa como a bicho raro e incluso es posible que hasta le digan palabras obscenas o frases hirientes. La mente es tan poderosa que, con simplemente estar en concentración absoluta, se puede borrar el mundo externo y crear un universo interno; con fragancias jamás inventadas por el hombre, con colores que escapan de la escala conocida de la dispersión de la luz atrás de un prisma y paladeando sabores indescriptibles. 

 

La mente humana tiene un poder incalculable y depende de cada uno el poder organizarla y controlarla, en situaciones normales, sin el influjo de drogas o el discurso de otras personas (generalmente charlatanes). No se requiere tener un título universitario, ni muchas horas de entrenamiento. Solo se requiere ser una persona, sana física y psíquicamente, adecuadamente alimentada y con un descanso normal. No se requiere de indumentaria alguna, ni de poses incomodas, incluso no se requiere ni siquiera estar de rodillas o agarrando un rosario. ¡No…! Tan solo es necesario pensar en Dios y quizá ayudarse con unas dos o tres oraciones, las que uno recuerde más, por haberlas repetido con más frecuencia. Preferible estar solo y sin ningún influjo que pueda distraer, de esa manera se puede meditar.

 

En la religión católica, que es la que más conocida, existe un momento en que se debe meditar, sin necesidad de ninguna oración, se denomina “examen de conciencia”, es algo que se debería practicar por lo menos una vez al día. Es una forma de concentración, de meditación que permite tener una mejor forma de vivir, para eso solo se necesita cerrar los ojos y hacer un recuento de todo lo malo que se hubiera podido hacer durante el día, con la finalidad de tomar nota y tratar de no repetir eso al día siguiente. No significa que, con eso se alcance la santidad, pero se mejora la paz interior que se requiere para ser feliz.

 

El yoga requiere de poses que permiten alinear la mente con el espíritu y es muy difundido, porque tienen el mismo propósito del “examen de conciencia”, pero además se obliga al cuerpo a alinear con la mente, algo muy sencillo es el control de la respiración, es aprender a controlarse, para no alterarse. El unir las manos, o los dedos pulgares con los dedos índices, el cruzar los brazos o sostener la cabeza con las manos apoyadas a ambos lados de la sien, el unir las palmas de las manos en señal de oración; también son formas de concentración, por cuanto la energía corporal no se desparrama y al contrario se concentra en uno mismo y esto no es nada divino, es humano y corporal.

 

La felicidad, más que depender de los demás, depende de uno mismo, de tener un cuerpo y una mene sanos y tener la capacidad de controlar los impulsos, aunque el sistema límbico pueda juegar muy malas pasadas.

 

Miguel Aramayo

SCZ.13-01-2021

 

20 May

Despidiendo a Armando Manzanero

Es tanto lo que este personaje dejó en mis recuerdos, que sería ingrato de mi parte no poderle dedicar unas palabras, pero todo lo bonito que pudiera expresar, queda difuminado, ante la grandiosidad de sus versos y la melodía de sus canciones, pero no me quedaré con el deseo de despedirle, porque una vez en mi vida lo conocí personalmente y nos tomamos unos cuantos wiskis.

 

Armando, mientras tu asciendes a la eternidad, haré lo posible de usar tus mismas palabras, para expresar sentimientos, sentimientos que con tus canciones hiciste a mi alma elevarse al cielo. Porque fuiste dueño de todas las palabras, palabras que pronunciadas por cualquier boca se podían convertir en canción. En melodía que llega al alma.

 

Se pueden escribir versos, tan solo rebuscando entre las letras de las canciones que compusiste y con ellas se pueden expresar sentimientos profundos, porque al decir lo que dicen tus versos se puede componer un dialogo como el que a continuación te dedico con tus mismas palabras:

 

–Esta tarde vi llover, vi gente correr y no estaba tú.

 

–Puedo decir que, no hay nada personal, sin embargo, duermo entre mis sabanas soñando con tu amor.

 

–Porque cómo yo te amé, jamás te lo podrás imaginar, pues fue una forma hermosa de sentir, de vivir, de morir y a tu sombra seguir así yo te amé.

 

–Adoro la forma en que sonríes y el modo en que a veces me riñes adoro la seda de tus manos los besos que nos damos, los adoro, vida mía.

 

–Voy apagar la luz, te morderé los labios, me llenaré de ti y por eso voy a apagar la luz para pensar en ti.

 

–Me vuelves loco cuando empiezo a ver que el día se comienza a despedir porque al llegar a nuestro cuarto, la de cosas tan hermosas que me empiezas a decir, me vuelves loco.

 

–Como yo te amé no creo que algún día me lo quieras entender, tendrías que enamorarte como lo hice yo de ti para así saber cuánto yo te amé.

 

–Soy tan feliz pues sigues siendo de mi vida la fragancia. En nuestro amor nunca ha existido la distancia, que Dios te guarde por hacerme tan feliz. Parece que fue ayer eras mi novia y te llevaba de mi brazo.

 

–Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones. Contigo aprendí a conocer un mundo nuevo de ilusiones, aprendí que la semana tiene más de siete días. A hacer mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso, yo contigo lo aprendí. Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna. Contigo aprendí que tu presencia no la cambio por ninguna. Aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo, que puedo irme mañana mismo de este mundo. Las cosas buenas ya contigo las viví y contigo aprendí que yo nací el día en que te conocí.

 

Ese dialogo podría continuar por mucho más tiempo, porque no he llegado a ver ni la décima parte de lo que compusiste como canciones inolvidables, que tardarán mucho tiempo en olvidarse y muy difícilmente podrán imitarse. Adiós querido Armando.

 

Miguel Aramayo

SCZ.28-12-2020