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Los reyes magos y la estrella de belén

20 May

Los reyes magos y la estrella de belén

La mayoría de la gente, incluso los que no son cristianos guardan bellos recuerdos de las fechas: 24 de diciembre, día en el que se conmemora el nacimiento de Jesús, supuesto mesías para las religiones cristianas, y el 6 de enero, día en el que se recuerda la llegada de los supuestamente Reyes Magos a brindar sus ofrendas al recién nacido Rey de los judíos.

 

En esas fechas se arman arbolitos adornados con una serie de luces, bolas, ángeles y brillos que simbolizan nieve y todos los niños esperan con ansias esa fecha, porque recibirán regalos, regalos que le pidieron a Papá Noel, san Nicolas y muchas otras denominaciones, incluso el Viejo Pascuero, esto en Chile. En algunos lugares los regalos son el 24 de diciembre, después de las 12 de la noche, pero otras partes el día de los regalos es el 6 de enero, porque fueron los Reyes Magos que llevaron ofrendas a Jesús, ellos le ofrecieron: Incienso, oro y mirra.

 

Esas dos fechas, quedan grabadas en la memoria de todas las personas, y en ambas fechas se esperan los regalos que son portados por Santa Claus o Papá Noel, que llega por los aires conduciendo un trineo que es arrastrado por unos renos. Todo eso es muy bello y es una tradición de hace muchos años, que no solo entusiasma a los niños, también los abuelos y los padres se dejan llevar por esa magia, que absorbe el pensamiento de la mayoría de la gente del planeta.

 

Este hecho que festejamos, no está documentado con precisión y tienen una seria de fallas y contradicciones, una de las primeras es la aparición de la estrella de Belén. Si nos basamos en eso, la era cristiana no se inicia el año 0, sino entre 4 y 8 años antes, que es cuando se produce la conjunción de astros que producen una mayor luminosidad en el cielo y por lo tanto la fecha del nacimiento de Jesús. Johannes Kepler en 1614 sostuvo que esa estrella era la conjunción de Júpiter y Saturno, en la constelación de Piscis.

 

En el antiguo testamente existe una profecía que habla de la llegada del Mesías, y eso, junto con la llegada de esos tres personajes a Belén, desató un temor en los gobernantes romanos (Herodes) y ocasionó el sacrificio de los “santos inocentes”, de lo cual tampoco existe un registro histórico de esa barbarie, por lo menos eso es lo que se lee. Los denominados Reyes Magos, son un error, por cuanto no eran reyes, ni tampoco magos, eran personajes que estaba estudiando las estrellas, astrónomos, y se encontraron con ese fenómeno de la conjunción de astros que producían una mayor luminosidad, que no es normal en el brillo de las estrellas y al mismo tiempo concordaba con la profecía expresada por los libros sagrados de los judíos. Santa Elena la madre del emperador Constantino siguió el rastro de los reyes magos y consiguió los sarcófagos de esos hombres sabios, que primero estuvieron en Constantinopla y después fueron trasladados a Milán. Por siglos, multitudes de peregrinos de toda Europa fueron a adorar a los llamados Reyes, albergados ahora en una lujosa urna obra del orfebre Nicolás de Verdún.

 

En el nuevo testamente, el evangelista Mateo, es el único que anuncia la llegada de “magu” que significa mago. El evangelista no nombra que fueran tres y sus diferencias de color, todo eso fue aumentado a medida que se construían las tradiciones, como sucede con la propagación de rumores. Señala el evangelista que fueron atraídos por la estrella de Belén. En 1925 el erudito P. Shnabel descifra las anotaciones babilónicas confirmando que esa conjunción de astros se produjo 7 años antes del año 0, corroborando lo expuesto por Kepler.

 

Según el judaísmo, las profecías lo nombran al mesías como «Mashíaj Ben David», el rey que sería el segundo y último de los dos mesías esperados por el judaísmo. El primero, «Mashíaj Ben Yosef», junto con segundo (Mashíaj Ben David), estarían involucrados en la liberación del pueblo judío del exilio o diáspora y ello daría paso a la tan esperada Era Mesiánica, donde todas las naciones reconocen al Dios de Israel como soberano y reinan la paz y la justicia.

 

Pese a todos los análisis científicos de historia, teología, y astronomía, lo importante es que todavía seguimos viendo con mucho cariño el pesebre que simboliza el nacimiento de Jesús en el cual no pueden faltar los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltazar, que son los que traen los regalos y lo colocan junto al árbol.

 

Miguel Aramayo

SCZ.24-12-2020

 

20 May

Continuación cuento sin nombre

Después de la gran sorpresa de leer la carta y reconocer quién era el portador de la misma, tuve un desmayo profundo y al despertar en una clínica, con la atención de los médicos de mi confianza, recordé al portador y la gran sorpresa que me produjo ese lapsus, que no daño mi salud, pero hizo que mis recuerdos retrocedan algo más de 35 años y mi corazón se agite de tal manera que ocasionó esa situación, preocupando a mi visitante y la gente que estaba en la casa en ese momento, que se puso en contacto con uno de mis hijos y en poco tiempo llegó con una ambulancia y me llevaron a un centro de salud.

 

Ahora que pasó el tiempo, me puse a revisar mi biblioteca en busca del libro en el cual escondí el sobre. Me tomó un tiempo, primero recordar que estaba leyendo ese día y donde lo entre pápele, en el montón de novelitas que conservo como un pasatiempo de lo que demuestra lo leído, no tanto para mi satisfacción, sino para farsear a quienes visitan el rinconcito de mi casa en el cual me escondo, para guardar mis sentimientos y seguir soñando.

 

Encontré el libro, era una novelita de “Isabel Allende” que titulaba “La isla bajo el mar”, ese librito conservó mi secreto. Ahora que estoy nuevamente en plena actividad y mientras tomo un traguito de café, me propuse leer la carta que trajo ese apuesto visitante. Hacían dos días que había llegado de Italia, donde radica con su familia. La carta con fecha de Suiza, muy reciente. Estaba dirigida a mí, con todas las formalidades, iniciaba nombrándome en diminutivo y expresando cariño: –El portador de la presente, le habrá dicho que tiene su mismo nombre y como apellido el mío, eso porque nunca quise incomodar su existencia. –Recuerdo el tiempo en que nos amamos y ese amor tenía un mayor contenido de pasión, lo cual desembocó en un embarazo.

 

–Usted nunca me había negado su estado, pero pese a eso y las locuras que uno hace en la juventud. Lo ame con pasión y tengo la seguridad de haber sido correspondida. Cuando le anoticié mi situación, usted me respondió. –“Asumo toda mi responsabilidad y espero el nacimiento, por más que el cielo se me caiga encima. –Usted debe decidir, pero en ningún momento dejaré de ser responsable de mis actos, pero usted debe asumir el tema con sus padres, yo por mi parte estoy decidido a todo”.

 

–Preferí continuar el embarazo, pero también pensé alejarme de mi familia y por lo tanto yo le mentí, le dije que no había porque preocuparse, que ya volvió mi periodo, pero no fue así. –Entre en contacto con amigas de la ciudad donde había estudiado la universidad y con la ayuda de ellas me trasladé a Suiza. –Antes, volvimos a juntarnos y usted muy razonable me hizo comprender que no me ofrecía ningún futuro y que me quería tanto que prefería que este amor termine. –Eso me produjo un gran dolor, pero al mismo tiempo me hizo ver la realidad. –Por suerte ya tenía una profesión, hablaba los dos idiomas necesarios, más el español.

 

–Mi vida fue dura al principio, sobre todo porque lo extrañaba, pero como el tiempo es un buen bálsamo y el trabajo lo embrutece, llegué a olvidar. Además, mi hijo era todo para mí y me dedique a él con ahínco. –Cuando estuvo más tiempo en la guardería, comenzó a preguntar por su padre y yo no le mentí, le dije que estaba en otra ciudad, en otro país y lo tranquilizaba con esa idea. –Decidí rehacer mi vida y pese a tener muchas propuestas, decanté todas buscando un buen hombre, con el que me casé y ahora tengo dos hijos más y somos felices.

 

–Nuestro hijo ya está formado profesionalmente, se casó y tiene dos hijos y me pidió que le cuente la verdad y no me quedó más remedio. –Él ya estaba con en esa idea, porque nunca le mentí, pero ahora él quería presentarse, conocerlo y conversar con usted, para valorar y ver si era verdad todo lo que yo le cantaba de usted.

 

–Ha pasado tanto tiempo, creo que no le haré ningún problema y por lo tanto ahora lo tiene en frente, es la prueba palpable del amor que nos tuvimos. –En un rinconcito de mi corazón todavía está usted, como era hace más de 35 años, pero ahora me debo a mi esposo y mi familia, porque tengo seis nietos y una buena relación de pareja. –Con el cariño que todavía conservo y el respeto que tengo por usted, me despido y será para siempre.

 

Esta fue la carta que casi me produce un infarto. Ahora le prenderé fuego, para mantener el secreto y quedaré observando las volutas de humo que asciendan al cielo y más arriba.

 

Ya conseguí el teléfono de la señora, a quien hablé con mil disculpas. Agradecí su confesión, presentando a nuestro hijo, lo que aprecié profundamente, con la promesa que esta sería le última vez que le hablaba. También conseguí el teléfono de él, a quien hablé largamente y prometí que lo visitaría en Trentino, que es donde vive, por unos dos o tres días, para que me conozca su familia. Con esto quedó cerrado el caso.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-12-2020

 

20 May

Paz, qué bella paz

En la tranquilidad que rodea mi existencia, trabajo poco, leo algo, hago algunos ejercicios, camino. Pero mucho tiempo lo dedico a meditar, si se puede llamar así al estado de ociosidad en la que te quedas mirando el cielo y vez pasar las nubes, algunas veces, muy raras veces, pasar un avión grande o un avión chico. En ese estado, la mente no se puede quedar en blanco y debes desterrar los malos pensamientos, los recuerdos inocuos y la memoria de hechos que indisponen, como los acontecimientos políticos y otros que atormentan el espíritu y para los cuales la ociosidad y la meditación son el pasto adecuado para alimentarlos.

 

Ver a las abejas, que tienen su colmena próxima a la venta donde permanezco más tiempo, o fijar mis ojos en los cuadros que están prendidos en la pared más próxima a esa ventana, hace que mi mente se distraiga con la laboriosidad de las abejas. Cuando observo los cuadros, mi mente se transporta a los lugares, donde el artista se fijó para plasmar en el papel la imagen que su retina conservo en ese momento. Dos de esos cuadros, muestran casa y el movimiento de alguna ciudad del oriente bolivianos. Uno de los cuadros, muestra un baile de mascaritas en el clubsocial o alguna sala grande en Santa Cruz, donde se festeja el carnaval de principios del siglo pasado. Los otros dos cuadros, muestran las construcciones de alguna ciudad del Brasil, aparentemente de Minas.

 

También observo los estantes, donde tengo almacenados una cantidad apreciable de novelas, novelas que he devorado en estos últimos cuatro o cinco años y todos los adornos que están en los espacios libres, suvenires que he coleccionado en el transcurso del tiempo y que, aunque no parezca, tienen un significado sentimental en mi existencia. Al observarlos, me traen a la memoria hechos y personajes que tuvieron algo que ver con ese objeto en particular. Un zapato de cerámica, que fue moldeado por uno de mis hijos cuando tenía algo así como ocho años. Un monito que esconde una botella de “pinga” y mantienen el dedo índice de su mano derecha en la boca indicando “silencio”, ese monito lo adquirí para mantener el secreto del proyecto de incursionar en computación, adquiriendo mi primer computador para independizarme y dejar de ser dependiente de un empleo.

 

Un floreo, con una forma estilizada, que contiene flores cecas, me acompaña algo más de cuarenta años. Lo compré en Buenos Aires, para alegrar mi escritorio en Santa Cruz. Una Virgen de Lujan, que tiene la apariencia de ser el Niño de Praga, que me obsequio la contadora de una de las empresas argentinas con las que trabajé mucho tiempo. Un abrecartas que simboliza ser una espada toledana usa por los conquistadores españoles que estuvieron en América, esa la adquirí en Toledo – España, en una visita que hice a mi hijo y su familia, que en ese momento se encontraba trabajando en Madrid preparándose para partir a Dubai.

 

Por suerte todo lo que me rodea tiene muy lindos recuerdos, los mismos que pueden destruir cualquier mal pensamiento o algún recuerdo intruso que quiera atormentarme. Todo eso alivia mi mente que en alto porcentaje está dedicada al trabajo diario, que por las circunstancias actuales se multiplicó, porque es poco el contacto personal y se debe reemplazar por la comunicación escrita. Los tiempos cambiaron y la soledad se acrecentó obligando a tener más tiempo para pensar y estoy seguro que: “el hombre sufre porque piensa y no piensa porque sufre”.

 

Miguel Aramayo

SCZ.11-12-2020

 

20 May

El pensador

Las personas que aparentan seriedad, son las que más se aproximan al Creador, son aquellas que se encierran en sí mismas, las más pensadoras o las que más analizan el presente y lo comparan con el pasado. Son las que meditan y pueden obtener conclusiones de sus pensamientos y no requieren de chimes para reconstruir historias. De su soledad pueden obtener resultados, que les permiten redactar historias, analizando los hechos conocidos, arrancar verdades. Verdades escondidas, en lo que constantemente estuvieron inmersos esos que cavilan, sin el afán de dañar a los demás, sino simplemente, obteniendo respuesta a sus dudas en base al análisis de los hechos que rodearon esos acontecimientos pasados, los mismos que por suerte o lo contrario quedaron grabados en la memoria.

 

El pensamiento y la ciencia, nacieron de hombres que supieron razonar, meditando y aunque parezca extraño, los mayores pensadores provienen de Grecia. Esos hombres crecieron en una civilización que poseí una gran cantidad de dioses, semi dioses, héroes y de la unión de estos con humanos, pero también en algunos casos de la unión de estos y de humos con animales. Esos griegos muy próximos al Olimpo y a la mitología que los rodeaba, hizo que fueran prolíficos en sus pensamientos y en base a su razonamiento lograron incursionar en las ciencias, haciendo muchos descubrimientos y dando origen a lo que ahora disfruta la humanidad.

 

Uno de esos hombres fue Parménides, alguien que nunca se fio de sus sentidos y por lo tanto, no se basó en lo que podía dar otro aspecto dependiendo del cristal con el que se observe, el oído con el que se escucha, la suavidad que perciba del tacto o lo que distinga con su olfato, como aromas, o el paladar que aprecia los gustos. Por eso pensó, que adentro de una cueva alejaría el ruido de la vida, de los sonidos de lo efímero y con un poco de suerte en ese silencio alcanzaría a percibir la calidez de la voz de los dioses.

 

Algo que llama la atención y que se puede leer en una novelita de “Javier Sierra”, es la definición de la palabra “profeta” –  Profeta es aquel que puede ver lo otros no ven. Alguien dijo: –Tengo la plena seguridad que puedo llegar a la verdad, o por lo menos aproximarme “si dejo que mi alma vuele”.

 

En todas esas cavilaciones en un momento determinado le dio la impresión que estaba en Grecia, en el Partenón y escondida detrás de esa gruesas columna se quedó observando a Parménides y Platón, que estaban en un dialogo fluido de conceptos, de los cuales no entendía ni pito, porque esos razonamientos eran tan profundos y entre sofismas y silogismos, no llego a captar absolutamente nada y le paso lo mismo que a Sócrates que solo supo que no sabía nada. Han pasado 2.500 años y todavía los que estudian filosofía no han podido descifrar ese dialogo, porque en el lenguaje empleado, lo que llegó a nuestros días, los sentidos contradictorios de los temas más técnicos y lo escondido de la lógica empleada, es muy complicada de poder interpretar.

 

El corolario de esto es, que lo que se pretende interpretar pasado el tiempo, no siempre es comprensible y el análisis, se podría hacer en base a los susos acontecidos, lo cual no necesariamente muestra la que en la realidad se produjo y el querer darles una forma, distorsiona lo acaecido y puede presentar no solo una imagen borrosa, sino una imagen falsa de los hechos sucedidos. “Para que buscarle cinco pies al gato, si solo tiene cuatro” y con eso es suficiente.

 

Miguel Aramayo

SCZ.09-12-2020

 

20 May

Un libro antiguo

En una habitación del entre techo, lo que en otras partes denominan desván, se encontraba un mueble almacenando libros viejos mohosos, empolvados y de hojas amarillentas color sepia. En muchos casos la mayoría de sus hojas, estaba prendidas unas con otras y por lo tanto resultaba dificultoso poder deshojar, conservando la integridad de cada folio.

 

La historia contenida en uno de esos volúmenes, trataba un tema muy interesante. Decía que cada ser humano es una joya virgen, que al momento de su gestación asume ciertas características heredadas de sus progenitores, lo que corresponda a la genética. Concluida la gestación y se produce el nacimiento, ingresado a un entorno que la va formando y contagiando de los defectos y virtudes pertenecientes a esa sociedad.

 

Según la historia se refiere a las mujeres, como joyas, que además de su genética, comienzan adquiriendo características propias de su entorno y van formando su personalidad. Cuando llegan a la pubertad, en ese momento su organismo sufre el embate de su propio interior, con una serie de cambios en su aspecto físico y sobre todo cambios hormonales, que producirán cambios a su personalidad. Mucho dependerá de quien produzca la libido de esas hormonas, para iniciar el pulido de esa obra de arte, de esa joya. El artista al influir en esas hormonas, será quien forme o perjudique esa obra de arte, proporcionada por el destino. A partir del primer beso y las primeras caricias que reciba esa joya, serán el resultado que la formaran para el futuro, esto también de acuerdo a lo descrito por el viejo libro.

 

En el caso de la historia que relata el libro que se deshoja en ese momento, una joya reaccionó de muy buena forma a las manos del artista que le tocó en su destino, como el artista primero, él hizo parte de la formación primera de la joya. Además de la forma inicial dada por ése artista, también influyó la genética de la joya y lo adquirido de su entorno. Pudo ser una bella obra de arte, pero el artista que la estaba formando fallo y abandono la joya, sin concluir su obra.

 

El destino juega muy malas pasadas y esa obra de arte en proceso, quedó inconclusa y pasó a manos de otro artista, que en un principio siguió los trazos dejados por el anterior artista, siguiendo los lineamientos de la joya. Esa obra de arte recibida por el nuevo artista, pese a seguir un mismo curso del anterior, lamentablemente no fue así. El nuevo artista, no supo continuar por el mismo camino, pese a tener la guía. Después de un tiempo, la obra de arte no quedó satisfecha con el nuevo artista, al que procuró guiar por los pasos del que la descubrió. Incluso la joya procuró introducir al nuevo artista al entorno del anterior, poniéndolo muy próximo al primero, para que pudiera observar, cómo trabajaba éste en otra obra de arte que había adquirido y sobre la cual ya había hecho adelantos significativos.

 

Ahora pasó el tiempo y la obra de arte que había comenzado un buen camino, por azares del destino cambió de artista, no le quedó más remedio que quedarse como obra inconclusa. Por suerte el nuevo artista, con la guía de la obra de arte inconclusa, produjo algunos trazos, que aparentaron conformar la forma ideal de la obra, pero ésta pedía algunos retoques, que el nuevo artista nunca pudo completar, ni complacer.

 

Ahora la obra de arte está completa, sólo queda ponerle el marco, que eso ya será obra de los retoños de sus primeros gajos. El artista que completó el cuadro, ya puede ser descartado; aparentemente eso ya sucedió, cuando la joya se sintió realizada, porque había cumplido lo que imponían sus creencias religiosas y su entorno. Sin “… comer a conciencia la manzana, sin el miedo ancestral a la sotana o la venganza final de Lucifer”.

 

El segundo artista, no supo satisfacer las aspiraciones de la joya, pero le sirvió en gran medida para lograr lo que pretendía. La vida es así y va conformándose de acuerdo a los designios que dicta el destino.  El librito amarillento, volvió al estante polvoriento en espera de su destrucción por el paso del tiempo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.03-12-2020

 

20 May

Comiendo solo

“Cada uno es artífice de su propio destino” este es un proverbio muy antiguo y otro refrán dice: “el cojo le echa la culpa al empedrado”. Todo lo que se diga de aquí en adelante no es más que una disculpa, porque es notorio que él (el cojo) es el verdadero culpable de los males, males inventados por él. El cojo se dio cuenta que valía menos que un juego de naipes, casi como decir que era un cero a la izquierda, esto no se debía a la pandemia, ¡no!, era algo que venía de mucho tiempo atrás, podría decirse ¡desde siempre…! Claro que disimular era útil, para guardar las apariencias.

 

Desde que llegó del más allá fue absorbido por un entorno y recién después de transcurrido mucho tiempo comenzó a darse cuenta y a hilar cabos. En un principio le dio más importancia a los estudios y sus deseos de cumplir objetivo trazados con anterioridad. Después fue el trabajo que le permitía demostrar su capacidad y valía, lo cual logró, pero eso le consumía mucho tiempo. Luego se dedicó a levantarse profesionalmente, protegerse económicamente sin fallar a las personas que le prestaron el aval necesario requerido en su desempeño.

 

Continuó con el trabajo y su responsabilidad como cabeza de familia, que le hicieron comprender que tenía obligaciones muy fuertes que debía cumplir, porque así lo dictaba su formación y consciencia. El abandono emocional que sufría, lograba desvirtuarlo con su carácter permisible a la infidelidad y supo manejar esa manía con cuidado y descaro. También notó que eso le era permitido, porque era una forma de alejarlo y los reclamos que tenía eran superficiales, porque los compensaba cumpliendo sus otras obligaciones y sometiéndose a lo que deseaban hacer de su persona, que solo era para guardar las apariencias.

 

Así fue pasando el tiempo y supo sobrellevar el rechazo emocional y disimular sin quejarse, aplicando un viejo versito: ¿morir para que me quieran?, ¡qué me quieran!, ¿para qué? Ahora que le queda muy poco, no tiene ningún interés por seguir viviendo, pero no pretende buscar la muerte, esperará que ésta llegue, sin el menor afán de prolongar la vida.

 

Desde que nació supo que llegó a este mundo predestinado a sufrir y tuvo el suficiente coraje para pelear a su estilo. Ahora que casi llegó al final del camino puede decir que tuvo una vida feliz, incluso ahora que está totalmente falto de amor, es feliz, porque cree haber cumplido su misión en este mundo.

 

El tiempo paso para el cojo, y le dejó muy bellos recuerdos. Tiene que dar gracia a Dios por haber sido tan bueno con él y por haberle protegido todo el tiempo. También sabe que falló en muchas cosas, pero no lo que hizo de malo, siempre procuró dañar lo menos posible y aceptar con resignación la ausencia de amor, pese a ser una fuente inagotable de ese sentimiento, y ser catalogado siempre como un maniático.

 

Su obsesión le acompañó, desde el momento que le contaron algunos hechos, a partir de ese momento buscó la muerte y estuvo en ese afán por un tiempo, procurando matarse. Hasta darse cuenta que eso no era una solución, al contario, era un absurdo, una cobardía que hubiera dañado a mucha gente, que lo quería y todavía lo quiere. Logró descartar eso, pero no pudo borrar su obsesión, la misma que le siguió atormentando, sin lograr dominarla y hora que pasó el tiempo, se ríe de su obsesión, porque pudo demostrar su superioridad por ese sentimiento, supo cómo dominar eso y lo logró, sin llegar a un TOC.

 

Estaba consciente de que todo lo que decía quedaría para la posteridad, como una satisfacción propia por haber vencido la obsesión, por suerte no convulsiva. Pero continúo siendo maniático, nunca dejo esa manía y la supo saciar, en base a amor propio y algunas escapadas satisfactorias, sin llenar la necesidad de amor. Ahora el tiempo pasó y solo le queda esperar el desenlace final, que no podrá apreciar, pero al final dejará descansar a quien incomodó por tantos años y que le soportó estoicamente, porque tenía un gran apego a la religión y un alto sentido de responsabilidad por los demás y sabia disimular el sentimiento de rechazo que atormentaba.

 

Miguel Aramayo

SCZ.02-12-2020

 

20 May

Yo, no soy yo

Un pobre pordiosero estaba sentado en un banco de la iglesia junto a los confesionarios y escuchó la que no supo que quien lo decía era un cura o alguien que se confesaba y decía:

 

Me siento vacío como que no me quiere quien debía quererme y hago todos los esfuerzos por disimular y sentirme fuerte. Después de todo, morir para que me quieran. Si nunca me han querido si tan solo he sido alguien que acompañé en el camino, pero que nunca sentí lo que la otra persona requería. En mi afán de ser feliz me olvide de mi felicidad y procuré lo mejor para los demás, porque me sentía lo suficientemente fuerte como para disipar y no darme cuenta de que no me querían y tan solo servía para prestar una buena compañía.

 

Que puede esperar alguien si es obsesivo, aunque no llegue a ser compulsivo, porque sabe dominarse y domar lo malo que tiene adentro. Porque además de ser obsesivo es maniático y en su engaño de mostrarse bueno disimula su manía, la misma que alimenta por afuera y casi en secreto, pero dentro de todo lo malo hace promesa para curar su manía y trata de pensar en todo y mantenerse abstraído de su obsesión porque el mismo sabe que esa obsesión es tan simple que puede ser borrada de un plumazo, no así su manía, con la que lucha por mucho tiempo sin pensar que es el miedo ancestral a la sotana y la venganza final de lucifer, con quien lleva peleando ese defecto, casi desde que tiene uso de razón.

 

Después de eso no escucho nada más y se quedó esperando ver quién salía del confesionario. Ya cuando estaban por cerrar la Iglesia, vio al sacristán apagando velas. Se paró y se fue a espiar al confesionario y no había ni el cura ni el pecador y asustado quiso hablar con el sacristán, peto éste era sordomudo. No se hizo entender ni por señas, porque además el pobre hombre era visco y aparentemente opa.

 

Que desilusión, se tuvo que ir con la duda o la incertidumbre de haber asistido a una aparición o simplemente una ilusión.

 

Miguel Aramayo

SCZ.29-11-2020

 

19 May

Quedé sorprendido

Ayer recibí un WA de una persona que quería agradecer por la colaboración que hace un tiempo atrás hice a su hijo, además quería conversar por un libro que supuestamente le envié con su hijo, pero además ya antes había recibido otro libro de los que escribí y que se lo obsequió una muy amiga mía.

 

A un principio quedé sorprendido, porque no me sonaba ni sus nombres, ni su apellido y menos el de su hijo. Cuando me nombró a mi amiga, recién me acordé de su hijo y cuando comenzó a decirme el título del libro, que le envié con su hijo y surgió la conversación sobre algunos personajes del libro, recién caí en cuenta y quedé gratamente sorprendido, por cuanto teníamos mucha gente en común, incluso parientes.

 

Me gustó mucho que esa Sra. Me hubiera llamado, porque me di cuenta, que este mundo es realmente un pañuelo, que es chiquito, redondo y da vueltas.

 

Muchas de las personas que están nombradas en mi libro y sobre las que conversamos fueron gente muy querida por mí y en ese momento retornaron a mi memoria con una nitidez asombrosa.

 

Me puse a pensar y rememorar mi vida desde que tengo uso de razón y quedé convencido que mi vida fue un vaso de leche, que siempre fui querido por todas las personas con las que tuve contacto, de cualquier tipo: amigos, vecinos, profesores, compañeros de estudio, de trabajo, jefes, etc. etc.

 

Todo fue fácil en mi vida y nunca sentí ningún rigor, si hubo cosas malas o no hubo, quizá ya no las recuerdo. Si tuve algún percance, siempre se solucionó a mi favor y puedo asegurar que no tengo ninguna persona a la que vea con resentimiento. Los amigos que tuve y que tengo son invaluables, a todos les debo algo y los tengo en alta estima.

 

Miguel Aramayo

SCZ.15-11-2020

 

 

19 May

El cielo o el infierno

Estoy leyendo a J.M.  Coetzee (Diario de un mal año) Nacido en ciudad del Cabo, premio Nobel de literatura en 2003. Un libro interesante, pero muy difícil de leer, porque en cada hoja toca tres temas. Uno relatando él su opinión sobre diferentes aspectos. La otra escribiendo él como si fuera otro personaje, personaje que es escritor y contrató a una mecanógrafa, para que pase en limpio un libro que tienen que entregar en Alemania. En esa segunda parte, el escritor habla o se imagina hablando con la muchacha que contrato y que algunas veces, ella le critica lo que mecanografía. La tercera parte de cada hoja, corresponde a lo que la mecanógrafa habla o pretende hablar con su pareja, un enamorado fogoso, que la supera con casi la misma edad de ella y trata de influenciarla en su relación con el escritor contratante.

 

Uno de los pasajes del libro, que me atrajo y es causante de lo que escribiré, es cuando escribe sobre “La otra vida”, la vida que vive supuestamente nuestra alma; después de la muerte del “yo”. Este análisis, de cómo es la otra vida, lo detalla basado en lo que suponemos los cristianos y sobre todo los católicos, hace referencia a esa parte, indicando no haber tenido un amplio estudio por parte de la teología y de los teólogos, porque aparentemente el tema es algo al que le huyen por su gran complejidad.

 

Según la religión (la religión nombrada) cuando muere el “yo”, si fue bueno en la vida terrenal, tendrá como recompensa el cielo. Si por el contrario no vivió correctamente la vida terrenal, la vida efímera, tendrá un castigo eterno. Eso es lo que nos enseñan desde que nacemos, nuestros padres, los profesores, los religiosos y nos criamos pensando en que debemos ser buenos para tener cabida en la vida eterna con gonces infinitos y si nos portamos mal seremos castigados eternamente.

 

También nos dicen que, en la otra vida nos reencontraremos con nuestros seres querido, los mismos también disfrutan de los beneficios de haber sido buenos y estar premiados. Es aquí donde me resultó interesante el planteo de J.M.  Coetzee, si alguien al estar muerto, al igual que su mujer a quien amaba, lo mismo que a sus amantes que están muertas, pero en vida lo quisieron. Al haber sido todos buenos y según lo que dice la religión que volveremos a encontrarnos en la eternidad. ¿Cómo nos comportaremos con todos nuestros amores y como se comportarán ellas con nosotros?

 

De la misma manera, ¿cómo se comportará nuestra amante esposa, compartiéndonos con sus amantes o sus primeros amores?, y ¿cuál será nuestra forma de comportarnos, compartiendo el amor de ellas con nosotros y con los otros?

 

Nada de esto exponen los teólogos, que mencionan la vida eterna, pero que encuentro totalmente realista el planteo. ¿Dónde quedan los celos?, celos que exponen algunas canciones, como la que dice: “tengo celos hasta del pensamiento que pueda recordarte otra persona amada”, o el otro versito de un bolero que dice: “Y ahora dile al que me siga, lo que me decías a mí. Que con él te has estrenado, porque todo lo pasado fueron juegos de aprendiz”.

 

Lo que expresa este escritor, es algo que me dejó pensando y veré si consigo la respuesta de algún teólogo, porque pretender buscar eso en los libros sagrados, lo encuentro difícil. Quizá algunos de los amigos que me leen puedan darme luces. Varias veces expresé: “nos volveremos a ver en la otra vida”, pero nunca me plantee lo que expreso ahora.

 

Miguel Aramayo

SCZ.27-10-2020 Hoy es el cumpleaños de mi nieto Lucas, el menor de todos los nietos.

 

19 May

El solitario

Desde fines de 2014 no se volvió a ver al hombre que mostraba un aspecto de pordiosero, pero era simplemente un solitario. Un pobre hombre, sin más patrimonio que su intelecto; algunas veces se lo veía con un perro al que le hablaba como si fuera su gran amigo y en realidad era su gran amigo. Ese perro mostraba un aspecto señorial, no era cualquier perro, el más fiel de los animales domesticados por el hombre. El perro que seguía al hombre, poseía tantas cualidades que hasta es posible que tuviera alma, un alma primitiva, proporcionándole todas las facultades que demostraba tener, eso se notaba incluso en su andar y como batía la cola.

 

El hombre también, pese a vestir harapos y calzar zapatos que casi no tenían suela y mostraban sus pies descalzos a través de los agujeros de esos mocasines. Sus pasos y la cadencia de su caminar, presentaban a un nombre de clase, alguien que, si estuviera bien vestido y aseado, con seguridad era alguien distinguido. Incluso sus facciones detrás de esas greñas de barba y esa melena descuidada, dejaban apreciar un rostro de bondad. Lo que más resaltaba en esa caricatura de hombre, eran esos ojos verdes, con una mirada tan profunda y los ademanes que hacía con las manos cuando conversaba con su perro.

 

Hubo personas que analizaron a ese par de seres, el hombre pobre, o el pobre hombre y su perro, o el perro que lo seguía permanentemente. No se sabía con exactitud, si fue el hombre que adopto al perro o el pero que adopto al hombre. Ambos eran figura indivisible, en algunos momentos aparentaban ser esculturas labradas para adornar el panorama de la calle por donde transitaban o si eran esos mimos que se quedan paralizados en las esquinas con mucha concurrencia, para obtener alguna donación en el sobrero a sus pies o en su mano. En algunos momentos era difícil identificarlos como seres vivos que transitaban por la calle.

 

Muchos vecinos de donde transitaban, aseguran que algunas veces observaron sorprendidos que, no era solamente el hombre el que le hablaba a su perro, también éste le respondía y las conversaciones no eran sobre temas simples, hablaban sobre temas muy serios y demostraban una amplia cultura, siendo uno de sus temas de preferencia la mitología griega, pero también hablaban de obras como La Ilíada, La Odisea, La divina comedia.

 

Un vecino que era antropólogo, puso mucho interés en el tema e idearon instalar un micrófono en el rincón que más usaban ese par de seres, que incluso en días de calor, correspondía a su recamara, donde acomodaban unos cartones y otras pertenencias y donde entablaban amplias y profundas conversaciones, mientras degustaban mendrugos de pan correspondientes a su cena, que aparentaba ser servida en amplia mesa con rica bajilla. Su charla se prolongaba hasta que conciliaban el sueño.

 

Esas veladas fueron captadas por el micrófono escondido y respaldadas por una cámara instalada en la cornisa del rincón que era la mansión de esos personajes y donde pernoctaban casi todas las noches, después de que disminuía el flujo vehicular y desaparecían los transeúntes del vecindario. El antropólogo que ideo ese espionaje, quedó sorprendido en exceso con las conversaciones, que en algunos momentos era tan profundas, que ni él que era un hombre culto y preparado llegaba a captar de lo que hablaban y después recurría a gente que estaba más preparada intelectualmente, o buscar en Internet.

 

Algunas veces es difícil comprender lo complejo de este mundo y sus habitantes y menospreciamos a gente, gente que da la impresión de no tener ningún valor, pero que sin embargo son dignos de estudio y nos muestran otra realidad de este universo.

 

Miguel Aramayo

SCZ.20-10-202 Hoy se conmemora la fundación de la ciudad que se denomina Nuestra Señora de La Paz.